27 de enero de 2023
Directores
Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez
Ximena Giraldo Quintero

Con ánimo de lucro

1 de febrero de 2010

Renovación que si acaso se da es en un ínfimo porcentaje, porque la politiquería en Colombia se ha convertido en un negocio altamente rentable, en una empresa con ánimo de lucro, a la cual sólo tienen acceso los que ya están empotrados en las mullidas curules, o en su defecto – si es que están presos por cualquier clase de delito los primeros titulares — sus más cercanos familiares, prestos a recoger el testimonio en  esta carrera de sinvergüencería y desprestigio.

Además de la cantinela de la supuesta renovación, la gran mayoría de los involucrados en esta farsa electorera de cada 24 meses, acuden a otra monserga que no se la creen ni ellos mismos: la de que buscan su elección para ir a trabajar, loable fin, en beneficio de sus compatriotas.

Y pretenden que los ciudadanos les crean y valoren los presuntos desvelos, esfuerzos y sacrificios que hacen dizque con el único objeto de asistir a esos antros de politiquería para  luchar por sus votantes y buscar su beneficio, cuando se trata absolutamente de todo lo contrario: lucrarse de esos ciudadanos para su propio bienestar y provecho.

Cómoda y envidiable situación que comienza–  para el caso de las elecciones del próximo 14 de marzo – con un descomunal y ofensivo sueldo de $21 millones de pesos por tres días de supuesto trabajo, cuando para muchos de ellos lo más difícil  es contestar a lista y ausentarse para atender sus negocios particulares.

Emolumento mensual ofensivo y desafiante cuando a la gran mayoría de colombianos les aumentaron el miserable 3.64% en su salario mínimo o de hambre, y a muchos otros pensionados les reajustaron su entrada mensual en un 2%, porque cualquier otro incremento resulta inflacionario.

Y mientras a los pensionados de más de dos millones de pesos les aumentaron el 2%, estos HP – honorables parlamentarios – buscan elevarse su pensión de once a dieciséis millones, mediante un proyecto que ya recibió aprobación en el Senado y que pasará seguramente en la Cámara, porque cuando se trata de justificar tropelías, abusos y vagabunderías pesa más el espíritu de cuerpo que cualquier otra circunstancia, y el quórum se consigue facilito.

Aquí vale la pena recordar a algunos de los abnegados padres de la patria, autores de ese aumentico de $11 a $16 millones en sus pensiones: Jorge Visbal Martelo, Carlos Cárdenas Ortiz, Aurelio Iragorri Hormaza, Carlos Ferro y Antonio Guerra de La Espriella, todos de la U, y Eduardo Henriquez Maya, del partido conservador, entre otros.

Pero además de esos escandalosos $21 millones de sueldo, premio por el que afanosamente va la mayoría de aspirantes y para lo cual no tienen inconveniente alguno en invertir mil millones o más en sus campañas para senado, o quinientos millones si es para la cámara, están los buenos empleos para sus esposas, mozas, hijos y demás allegados, ya sea en la frondosa burocracia o en la cómoda diplomacia, que para eso está la tan socorrida, selectiva y desprestigiada meritocracia.

Y por qué no, uno que otro contratico, bien sea con las instituciones del orden nacional o con las de la esfera departamental, que para el caso es igual. El beneficio es el mismo y la platica sirve tanto en Bogotá como en Medellín, en Cali o en Quibdó.

Vale recordar que el año pasado fue hundido en la cámara el proyecto de ley por medio de la cual se pretendía restablecer las horas nocturnas y la remuneración dominical, conquistas en mala hora arrebatadas a los trabajadores colombianos dizque a cambio de mayor creación de empleo, cuando lo cierto fue que esos dineros pasaron a engrosar los bolsillos de los patronos,

Pues como una muestra de la forma como algunos congresistas “trabajan” por el pueblo, según sus siempre incumplidas promesas de campaña, es bueno recordar que con su voto negativo, estos representantes antioqueños ayudaron a hundir, ese sí, benéfico proyecto: Oscar Arboleda Palacio, Germán Hoyos Giraldo, Pedro Jiménez, Augusto Posada, Liliana Rendón, Jaime Restrepo Cuartas, William Vélez y Carlos Alberto Zuluaga.

De los anteriores, algunos quieren repetir cámara; otros aspiran al senado y hay quienes se retiran ya para ir a gozar de su fantástica pensión, no sin antes dejar encarrilado al familiar de turno para que siga prosperando la empresa con ánimo de lucro, seguros de que sus generosos colegas se las incrementarán este año en algo así como $5 millones de pesos.

Tuvo toda la razón el escritor suizo Louis Dumur cuando plasmó lo siguiente: “La política es el arte de servirse de los hombres, haciéndoles creer que se les sirve a ellos”.