28 de enero de 2023
Directores
Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez
Ximena Giraldo Quintero

AYER,HOY Y MAÑANA

6 de febrero de 2010
6 de febrero de 2010

Y heme aquí, en ventanilla,dándole libertad a mis ojos, como cuando se viaja por primera vez en tren o en avión. La carretera, su piso, en muy aceptables condiciones. Tanto, que pude escribir mis impresiones en el portátil sin mayores errores de mecanografía. Los pasajeros,como de clase media,porque trataban de dormir, calladitos, no llevaban aguardiente, y más de uno iba conectado a modernos aparatos de audición.Campesinos, dos o tres, pero sin gallinas ni racimos de plátano. Muy  linda la paisajiada hasta parque natural de los nevadosHonda, pero,éstas vías nuestras,serpenteantes y mariadoras, no son para nosotros ya acostumbrados a las autopistas europeas de cuatro o seis carriles en una sola dirección, bien señalizadas y con informaciones orientadoras claras y concisas. Y excelentes paradores de descanso.Esa bajada del Alto del Trigo a Villeta,es para deportistas de alto riesgo.En Honda nos entraron a un restaurante a comernos un recomendado "viudo de pescado". Que cosa tan maluca. Y a diez euros. Lo que vale un excelente corrientazo en Madrid, bien servido , con vino y bien atendido. De Villeta a Bogotá, rinde el camino. Una aceptable doble calzada,-eso me pareció-  y la entrada a la sabana ,de postal.

Pero a lo que vinimos. Hacia el mediodía del 2 de febrero, después del justo descanso por nueve horas de bus,nos fuimos hacia el pabellón 7 de Corferias, con parientes y simpatizantes de mi primo.Dos busetas. Y ahí estuve toda la tarde, con la pupila dilatada. Jamás había estado en medio de una gritería tan compacta.Ni  de amplificadores de consignas, que desde luego, no entendí.Me fueron dando explicaciones. Que esto era usual en las campañas políticas colombianas. Que esta fiesta es una pálida muestra de lo que eran los días de elecciones hasta  que prohibieron los carnavales al pié de las urnas. corferiasQue me diera cuenta de que en Colombia había democracia para dar y convidar.Y que había  plata para  gastar, porque papayeras, gentes en zancos, pancartas, camisetas,disfraces, para la sola inscripción,era el adelanto de lo que se vería cuando los candidatos salieran a los deprimidos barrios bogotanos. Y que lo que yo estaba viendo,entre perplejo y admirado, era la imagen aproximada de lo del resto del país.
Le pregunté a mi primo que por qué estaba tan callado. Y me dijo cariacontecido que sus finanzas eran muy cortas. Que las busetas se las había prestado un transportador bogotano, que hace esa clase de favores dizque para contribuir a la democracia, pero que se iba a ver en calzas prietas para conseguir payasos, camisetas, lechonas, gaseosas,caja menor para servicios públicos y drogas de sus adherentes, arrendamiento de garajes para hacer sus reuniones,taxis para las caravanas, papelería con sus propuestas, desempleados que por diez mil pesos diarios gritan vivas al candidato y, en fin, tantos y tantos gastos que implica una campaña electoral. Vi a mi primo derrotado.Al otro día, el periódico El Tiempo comparó lo de Colferias con un pueblo en medio de unas fiestas patronales. Porque hasta voladores hubo. Y bailes folclóricos.No faltó si no la corrida de toros,con novillo para el público y buses gratis para todos los barrios.
A las cinco de la tarde,luego de la incripción ante la Registraduría, nos fuimos a su casa partidista, en un modesto sector,donde nos dieron cerveza y tamal a los de las busetas.Supongo que este mismo itinerario  lo tuvieron que seguir los 2.481 aspirantes a la Cámara y al Senado.102 Senadores y 268 representantes conforman el Congreso.¿Será tan bueno ser elegido que se justifica ese viacrucis que apenas se inicia y en que mi primo apenas ha llegado a la primera estación?
Seguiremos con el tema en otra oportunidad, porque me van a llevar en teleférico a Monserrate.