30 de enero de 2023
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Amnesia y delirio

21 de febrero de 2010

En momentos tan aciagos para nuestro país, cuando más ponderación, sindéresis, prudencia y madurez de sus dirigentes el pueblo demanda, se presentan espectáculos tan grotescos como la reciente confrontación entre el ex asesor presidencial José Obdulio Gaviria y el ex presidente Andrés Pastrana. Los señalamientos mutuos estriban entre el delirio y la mentira: los desafueros de ambos dan cuenta de lo poco objetivos que son.

Por ejemplo: es absolutamente falso que José Obdulio Gaviria hubiese sido el consiglieri de Pablo Escobar: fue sólo su primo y tal situación no lo hace responsable de las atrocidades que cometió el Capo. Es mentira también que Pastrana es un aliado de las FARC: cualquier presidente puesto en las mismas circunstancias hubiese buscado el diálogo; cuando las FARC lo “faltoniaron”, los mandó al carajo y los desenmascaró ante la comunidad internacional. Miente Pastrana cuando dice que el presidente Uribe comulga con los paramilitares: Uribe no sólo los extraditó, sino que, además, por primera vez en la historia de un proceso de paz en el que no hubo derrota militar, los miembros del grupo alzado en armas terminan procesados y encarcelados. José Obdulio señala a Pastrana de casi haber acabado con Colombia: eso no es cierto, como tampoco –tal y como lo afirma José Obdulio– que Uribe es el hombre llamado a resolver todos los problemas de Colombia.

Es cierto que Pastrana fortaleció las Fuerzas Armadas, pero fue Uribe quien las puso a trabajar, sacando a los militares de los cocteles, para enviarlos al frente de batalla. Se le olvida a Pastrana –cuando señala que en el gobierno de Uribe hay corrupción– los escándalos y entuertos que en su administración debió torear. El hecho de que Pastrana sea bogotano y socio del Jockey Club tampoco lo descalifica; el no ser ‘finquero’ y de provincia no es un pecado. Pastrana en su catilinaria, cuestiona la solvencia moral del presidente Uribe; pero no pensó en eso y no hizo una sola mención al respecto cuando aceptó ser el embajador de Uribe en Estados Unidos. Pastrana no carece de inteligencia en el grado que José Obdulio indica, y José Obdulio no es tan perverso como Pastrana piensa: no sólo los paramilitares traficaron con droga, pues la guerrilla también lo hace –en mayor escala, incluso–. Luego, no sólo Uribe, como pretende hacernos creer Pastrana, negoció con narcos al dialogar en Ralito. También lo hizo Pastrana cuando se sentó en el Caguán. No recordó el ex Presidente que la gasolina del conflicto colombiano, históricamente, ha sido el narcotráfico.

El Pacto de Ralito al que hace mención Pastrana en su diatriba dirigida a José Obdulio, no sólo lo suscribió Uribe al sellar el proceso de paz con las autodefensas, también lo hizo Pastrana, de alguna forma, cuando un ex representante conservador, comisionado por él para esos menesteres, en compañía de varios dirigentes políticos, realizó en el año 2001 los primeros acercamientos con Mancuso y sus muchachos. Que Pastrana es frívolo, que José Obdulio es fundamentalista, sobre eso prefiero no opinar. Como dicen en mi pueblo: “ellos son blancos y se entienden”.

Enaltecer la política debe ser la prioridad. El Heraldo.