27 de enero de 2023
Directores
Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez
Ximena Giraldo Quintero

¡AL FIN, JUSTICIA!

20 de enero de 2010

Al revocar la cuestionada decisión, el Consejo le devolvió a la doctora Ramírez la plenitud del goce de sus derechos políticos. Como se sabe, quienes son objeto de tal medida, políticamente quedan convertidos en ciudadanos de segunda clase, casi que limitados al ejercicio del voto, pero imposibilitados para aspirar y ejercer los más altos cargos de elección popular.

Para quienes hemos tenido conocimiento de la dura y bien cimentada brega del equipo legal que la acompañó en aquel viacrucis, nos resulta gratificante en grado especial la absolución de los cargos que le formulara un ilustre desconocido que, obrando con redomada mala fe, pretendió privar a la república de los servicios de esta mujer, sobradamente meritoria, proba y capaz, en las más altas responsabilidades públicas.

La decisión final repara en parte, en parte no más, los daños y  perjuicios causados con la querella y la determinación inicial, ligera e inicua, que la habían mancillado ante la opinión pública, aparte de haber provocado su renuncia al senado donde desempeñaba su función con altos índices de reconocimiento y de ocasionarle perjuicios económicos por los que nadie saldrá a responder. Es que los abogados, más si son buenos, cuestan.

La historia de la perversa trama legal produjo además el daño colateral para el país de tornarla inelegible para la terna reservada a la elección del Fiscal General de la Nación. Grave desde el punto de vista de los intereses públicos porque, entre todas las personalidades que han entrado y salido de la terna, era y es la mejor hoja de vida que se pudiera hallar a tal propósito.

Después de semejante bellaquería, lo único que queda claro es que el buen nombre y la buena fe de la doctora Ramírez han salido incólumes y reivindicada ella ante los compatriotas, muchos de ellos admiradores y seguidores suyos, como en mi caso, porque nuestros afectos políticos van mas allá de las encuestas, en las que formidablemente repuntó entre los precandidatos del conservatismo. O, ¿no se han dado cuenta que ya sobrepasó al doctor Arias Leyva?

Mientras goce de vida y cabal salud, la doctora Martha Lucía seguirá jugando papel preponderante en la vida de la nación y sería un desperdicio imperdonable que no llegase a ser presidenta de Colombia, ahora o un tanto después, no importa, pero siempre prestando su eficaz concurso a la paz y el desarrollo, desde el lugar en donde sea convocada.

Tiro al aire: como a la política de Seguridad Democrática le están saliendo ahora tantos padrastros, bueno es recordarlo: sus padres legítimos fueron el presidente Uribe y su ministra de defensa Martha Lucía Ramírez. Como se den las cosas, esa podría ser la mejor fórmula 2010-2014.

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