14 de junio de 2021
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San Cancio: por su deterioro se constituye en una gran amenaza

13 de diciembre de 2009
13 de diciembre de 2009

Camino frecuentemente con un grupo de amigos por esta trocha –no merece otro calificativo- y me produce preocupación su lamentable estado.

No existen obras adecuadas en la vía para la captación de las aguas lluvias y sólo hay una o dos transversales que se obstruyen con la primera llovizna. Tampoco existen  cunetas que capten y orienten las aguas lluvias.
Lo que sí se percibe es un peligro inminente de una catástrofe. Ojalá que no.

En cada invierno y como consecuencia de estas fallas, sus laderas responden a las inclemencias del invierno con las cárcavas y deslizamientos de todo tipo.

Pero a las autoridades parece que esto  les interesa poco. En algunas ocasiones y abusando de la amistad de funcionarios amigos hasta nos atendían y bien o mal le hacían algún precario mantenimiento.

Sin embargo, su estado de deterioro tocó  fondo en el reciente invierno cuando las aguas lluvias barrieron el poco afirmado que aún quedaba y las grietas pululaban como la maleza en lo largo y ancho de su precario recorrido. Fue necesario que se aproximara el alumbrado del 7 de diciembre para que las autoridades locales enviaran una cuadrilla de trabajadores con el propósito de que sacaran un derrumbe que obstaculizaba su paso y rellenaran de cascajo los huecos para facilitar el paso de una grúa y los vehículos que llevaban las instalaciones. De resto, hubiese sido como ladrarle a la luna pedir el arreglo de la vía.

Las dos últimas administraciones municipales han abandonado el mantenimiento de este tramo carreteable, necesario para prevenir la erosión y otros problemas.

Resulta más sorprendente aún  que algunos propietarios de viviendas lujosas asentadas en sus laderas, permanezcan indiferentes frente a la amenaza de San Cancio, como testigos mudos del peligro que tienen encima.  
Es urgente que se le preste la atención necesaria a la vía al Morro y se ejecuten las obras adecuadas para evitar su continuo deterioro y también  una catástrofe, así  me tilden de dramático y exagerado.  

San Cancio demanda una atención integral: reforestación con especies adecuadas (las exóticas no han crecido), suspensión del sobrepastoreo que aún se observa en sus laderas, canales de captación de la escorrentía, etc..

En este orden de ideas, sería conveniente que la administración municipal adquiriera los predios que algunas entidades oficiales y particulares poseen en sus laderas para facilitar la elaboración de un proyecto de conservación de tipo turístico, pues todo parece indicar que la ciudad ya está asumiendo esta condición con la puesta en funcionamiento del cable-vía.