22 de junio de 2021
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Gobierno prepara política para recuperar la navegabilidad del Río Magdalena

14 de diciembre de 2009
14 de diciembre de 2009

En oficio que envió al senador Cáceres Leal el director nacional de Planeación, Esteban Piedrahita, explica que su dependencia, por medio de la Subdirección de Transporte, el Ministerio de Transporte, la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena (Cormagdalena) y el Instituto Nacional de Vías, trabajan de forma conjunta en la elaboración de un documento que desarrolle la política fluvial del país, el cual abarca especialmente la del Río Magdalena, por ser el de mayor importancia para la Nación.

Según el funcionario, una vez se tenga este diagnóstico, será puesto a consideración del Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes), para su aprobación.

Este documento definirá las estrategias, programas y proyectos que permitan fortalecer la calidad, el cubrimiento y la integración del transporte fluvial con otros modos, teniendo en cuenta su infraestructura y servicios asociados. El principal objetivo será incentivar la intermodalidad del transporte, mediante la optimización y fomento del modo fluvial; a través del fortalecimiento y apoyo al desarrollo del transporte fluvial; el incentivo del transporte intermodal; brindando al país mejores condiciones de conectividad internas y externas;  y mejorar las condiciones sociales de las comunidades asentadas en el área de influencia de las vías fluviales.

Según el Director General de Planeación, con este proyecto el Gobierno impulsará la realización de proyectos en los corredores fluviales del país, incluida la cuenca del Río Magdalena, a través de la ejecución de acciones para controlar la evolución de los causes en aquellos de alta dinámica (donde presenta socavación lateral, movimientos laterales e inundaciones); sectores de alta sedimentación (secciones amplias y espacios entre curvas amplias); fosas y filos rocosos; y sectores trenzados para mantener las condiciones adecuadas de navegación.

La respuesta del Director General de Planeación, la origina una petición que hace unos días hizo al presidente de la República, el senador Cáceres Leal, quien trabaja por lograr que el principal afluente del país, recupere su navegabilidad.

De hecho, desde la presidencia del Congreso se han realizado dos conversatorios (uno en Magangué y otro en Puerto Berrío), con la asistencia de los ministros de Agricultura, Transporte e Interior, y el director de Cormagdalena, tratando de recopilar insumos que permitan elaborar un proyecto de ley que garantice el mantenimiento del Río, y defina las entidades responsables de su conservación.

Las aguas heridas del Magdalena

Por María Isabel García

Junto al curso del Magdalena, de mil 540 kilómetros, se asientan 73 municipios, y en su área de influencia más de 700 poblaciones en jurisdicción de 18 departamentos.

En su tránsito desde la cordillera de los Andes al mar Caribe, recibe diariamente unas 200 toneladas de residuos domésticos, según la Dirección de Agua Potable y Saneamiento Básico del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial.

El régimen de lluvias ha cambiado por la deforestación y por planes de ordenamiento territorial irracionales, según expertos.

"Casi todas las poblaciones están asentadas sobre la zona inundable", dijo a Tierramérica Eduardo Samudio del Instituto Colombiano de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales.

Los ribereños están habituados al fenómeno, que se presenta en noviembre y diciembre y de mayo a julio, "pese a los problemas ambientales y de salubridad por la proliferación de vectores de enfermedades", añadió el experto.

La cuenca hidrográfica del Magdalena y su principal afluente, el río Cauca, ocupa 257 mil 400 kilómetros cuadrados, 26 por ciento del territorio colombiano. Otros 30 ríos principales con numerosos afluentes vierten sus aguas en él.

En dos décadas del siglo XX, la colonización en la zona destruyó 3,5 millones de hectáreas de bosque, pero los diagnósticos del sector forestal indican que aún se preserva una porción boscosa similar.

A la ganadería de subsistencia se atribuye la conversión a pastizales de miles de hectáreas de bosque, afectando la estabilidad de los suelos y alterando la dinámica del río.

Con una tasa de erosión de 330 toneladas de suelo por hectárea al año, según el estatal Departamento Nacional de Planeación, y una elevada carga de sedimentos, la navegabilidad del río también se ha lesionado.

Las partículas gruesas transportadas por las avalanchas originadas en los deshielos de los glaciares son un agente importante de sedimentación del río, según estudios de la Corporación Regional Autónoma del Magdalena, la autoridad ambiental de la zona.

Por eso preocupa la explotación de crudo que se inició en octubre en la zona del Magdalena Medio, en límites de los departamentos de Boyacá y Antioquia.

El yacimiento Under River (bajo el río, en inglés) será operado por la empresa Omimex de Colombia, filial de la estadounidense Omimex Resources, con sede en Forth Worth, Texas, y por la estatal Empresa Colombiana de Petróleos.

Con reservas probadas de 22 millones de barriles y un potencial estimado de 45 millones, la inversión oscilaría entre 25 y 28 millones de dólares.

Más que los riesgos que conlleva la extracción de crudo, la principal amenaza al río insignia es la merma de su caudal y los efectos del calentamiento del planeta, dijo a Tierramérica el ambientalista Gonzalo Palomino, de la Universidad del Tolima, en Ibagué.

Descontaminarlo

Antes de recuperar su navegabilidad, el gobierno debe definir acciones para descontaminarlo, es el concepto de muchos ambientalistas.

"Es urgente dando el impacto que ejerce sobre gran parte del territorio nacional", expresan.