16 de junio de 2021
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El exterminador de la tierra

15 de diciembre de 2009

Tampoco este relato será noticia, y muy pocos se interesarán en el tema. Sin embargo, me arriesgo a que dos o tres amigos, solidarios en las buenas y en las malas, hagan un enorme sacrificio y las lean.

El Señor Mario Molina, quien fue galardonado con el Nóbel de Química en el año de 1.995,junto con muchísimos Ecologistas, estudiosos del tema, incluido, desde luego, Waldo Emerson, han venido enviando sus publicaciones científicas sobre el tema del   Calentamiento Global. Lo han sabido los próceres de la contaminación, es decir, los Presidentes de todos los países, en especial aquellos que más emisiones de gases tóxicos le regalan a la atmósfera, entre los cuales el campeonato se lo disputan por ahora Estados Unidos y la China, seguidos por otros países de Europa, de Asia, y, ¡claro!, los demás, incluidos, por supuesto, los latinoamericanos. Mutis por el foro.

Por esas raras conductas, los seres humanos han incluido en su menú de desastres provocados el de pegotearse el medio ambiente, con conocimiento de causa y suficientísima información.

Reuniones en Kioto, en donde, a manera de limosna, algunos países se comprometieron a reducir las emisiones de CO2, pero quizás… a partir del año 2020.

Ahora, muy aplicados, se reúnen en Copenhague, y, sin siquiera ruborizarse, le dicen al mundo que se tratará en lo posible por evitar, entre otras cosas, la quema de combustibles de origen fósil, y comprometer a las grandes industrias  para que no “hagan tanto mugre” y acudan a ingeniosas maniobras  cortoplacistas para que los gases que emiten, o las sustancias que van a la biota vegetal o animal destruyan un poco menos las especies. ¡Valiente desfachatez!, cuando ya han desaparecido miles no sólo de la macrobiota, sino de casi nada menos que la microbiota, que se da en los manglares y arrecifes, que ya se están viendo seriamente afectados.

Es decir, que los componentes básicos de la Tierra, como lo son el agua, el aire, la atmósfera y el suelo, ya están peligrosamente comprometidos.

¿Para qué diablos hablamos de que corre peligro el deterioro sistemático del plancton? Acaso solamente los conocedores del tema están lanzando S.O.S al mundo, pero “por este oído no oigo nada y por el otro… tampoco”.

Lo dicho por Mario Molina no es producto de una gripa mal cuidada. El asunto planteado por él y otros es que la temperatura ambiental se aumentará  entre 4 o 5 grados c. ¡en los próximos ochenta años!

Este científico mexicano pronunció a fines de 1.995 una conferencia magistral en Bilbao, sobre la influencia de la actividad humana en el denominado “efecto invernadero”, a raíz de una conferencia internacional sobre el cambio climático.

Con asistencia de más de 500 colegas, Molina afirmó con cierta ironía que “hemos entrado en el antropoceno”, una era geologica, la más reciente, en donde la actividad humana preside el orden terrestre y condiciona cambios y extinciones.

Otros hechos constatados por el mismo cuentico expresan que el año 2005 fue el más caluroso del último milenio, y que las mediciones de  CO2 (DIÓXIDO DE CARBONO) conjuntamente con el aumento de los períodos de sequía y las inundaciones, lo llevan a concluir que “el cambio es global”.

Y añade algo muy preocupante, cuando dice que “no importa donde se libera un gas contaminante, porque afectará a todo el planeta”.

Ejemplificando, si un gas contaminante es emitido en Manizales, pasarán sólo 45 días para que este gas este esparcido en el  hemisferio norte. En un año abarcará toda la tierra.

Según Molina, las proporciones actuales de CO2 en la atmosfera, que llegan a 400 partes por millón en volumen de aire, serán  en el 2099 de 650 partes por millón.

El Doctor Molina, considerado uno de los científicos más importantes del mundo, fue  quien primero descubrió el deterioro de la capa de ozono, causado por los C.F.C. (gases  clorofluorocarbonados) y añade, a manera de sentencia, que si no se hacen esfuerzos inmensos para que esto no   avance, los riesgos de que el deterioro lento pero seguro de la vida en la tierra será inevitable.

Para colmo de males, si la China sigue su tasa de natalidad en la misma proporción actual, la población, en el año 2099, estará consumiendo el 80% de todo el grano que se ha producido en todo el mundo, por ejemplo, en el año 2004.

Ya se están viendo los deshielos de los glaciares, así como el aumento de las enfermedades, y, por causa de la sequía. disminuirán inexorablemente las superficies cultivables.

China estará gastando en el 2099, 99 millones  de barriles de petróleo, muy por encima de los 84 millones de barriles que hoy se producen.

De llegar a hacerse algo, pero ya, el costo económico equivaldría al 1% de la producción mundial, pero no hacer nada, tendrá costos inimaginables.

Así que es mejor, como le digo a mis amigos, que “ojalá el desastre nos coja confesados”.