16 de junio de 2021
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Pérdidas por más de $4.000 millones por crisis con Venezuela

29 de noviembre de 2009
29 de noviembre de 2009

Si miramos globalmente el problema, las exportaciones generales de Colombia al vecino país han bajado en unos cuatro mil millones de dólares.
Pero Venezuela también tiene graves problemas. Además de los daños que le ha causado a su economía del deterioro de sus relaciones con Colombia, según la revista Diero la economía de Venezuela se contrajo alrededor de un 4,5% en el tercer trimestre del 2009 respecto al mismo lapso del 2008, poniendo al país petrolero en recesión.  

El comercio fronterizo

Por Rafael Sarmiento Coley
El Heraldo

Zulia y Táchira son dos estados venezolanos en donde el chavismo es mirado con recelo, por razones obvias, son las fronteras más activas con Colombia y el actual gobierno venezolano los tiene al borde de la ruina por el cierre comercial.

La Cámara Colombo-Venezolana de Comercio dice que en el trimestre julio-agosto-septiembre los comerciantes fronterizos han perdido $1.158 millones y 60 mil personas han quedado sin trabajo. Al cierre del año las pérdidas alcanzarían cuatro mil millones de pesos.

Al declarar Chávez congeladas las relaciones diplomáticas con Colombia se agravó el panorama económico en la frontera, que venía deteriorado por las malas condiciones económicas y cambiarias en Venezuela.

El “embargo comercial” decretado por el gobierno del país vecino produjo una caída del 40,97% de las exportaciones colombianas hacia ese país. Los sectores más golpeados son: carnes, prendas de vestir, carros, tractores, calderas, papel, cartón, plásticos, pieles, cueros, calzados, leche y productos lácteos, huevos y tejido de punto, entre otros.

Hay fundadas preocupaciones ante semejante panorama, sin que se vea a la vista una mejora en las relaciones de estos dos países.

El gobernador del Zulia, Pablo Pérez, ha sido un constante crítico del Gobierno de Chávez, por esas y otras circunstancias, incluidas las abiertas diferencias ideológicas. Es partidario de “tender puentes de hermandad colombo-venezolana, en vez de dinamitar puentes peatonales”.

El diputado zuliano Javier Muñoz también es partidario de buscar un diálogo pronto, antes de que las relaciones sufran un mayor deterioro. Lo mismo piensan muchos dirigentes en el Táchira, en donde, según la Cámara Colombo-Venezolana, “los vendedores minoristas alcanzaban a comercializar productos por 1.4 millones de dólares diarios, pero a raíz de las restricciones sus ventas han caído a cerca de 70 mil dólares. El impacto en Venezuela, también se siente a través de la inflación, ya que hay un costo asociado a la sustitución del comercio”, según la presidenta ejecutiva de dicha entidad, Magdalena Pardo.

Asegura que en septiembre la inflación en Venezuela aumentó 2,5%, frente al mes anterior, impulsada por los precios de alimentos y bienes de higiene personal, muchos de los cuales se han dejado de importar de Colombia. Todo esto ha disparado el contrabando, que entra por numerosas trochas, especialmente en La Guajira y el Cesar.

Un destacado dirigente del Zulia, comentó, a condición de mantener su nombre en reserva, que todo lo que está ocurriendo en el país vecino es consecuencia directa de la incapacidad de los partidos tradicionales (Copei y Adeco) de renovarse y hacer cambios profundos en la política venezolana. “No solo no hicieron nada por oxigenar nuestra democracia, sino que cada día fueron más corruptos y mezquinos con el pueblo”.

La misma fuente sostiene que el remedio está resultando peor que la enfermedad. Además de la galopante corrupción que el Gobierno central permite –especialmente a ciertos estamentos militares y policiales para mantener a sectores clave satisfechos y con una lealtad de dientes para afuera-, el costo de vida se dispara y la calidad de vida cae.

No hay hambre

“No es que el pueblo esté aguantando hambre. Eso es mentira. Hay comida. Pero en materia de necesidades básicas insatisfechas hay un despeñadero”, dice Yina, una contrabandista a quien la Guardia arruinó al quitarle cinco millones de bolívares en mercancía. Según otra fuente, Chávez no está tan loco como muchos dicen tanto en Venezuela como en el exterior. “Él sabe perfectamente lo que hace. Está seguro del rumbo que lleva: quedarse en el poder por siempre, con un partido único y un giro total hacia lo que llama Socialismo Siglo XXI”. Para lograr esas metas Chávez vive invocando un enemigo externo. Esta vez es Colombia.

LAS ENCUESTAS CASTIGADORAS

El enemigo permanente de Chávez es “el imperialismo yanqui”, lo que agita cada vez que baja en las encuestas o en temporadas pre-electorales. Eso no es nada improvisado. Es un libreto meticulosamente escrito y estudiado.

Según un rápido sondeo de opinión entre la comunidad de las zonas fronterizas se establece que lo malo de todo esto es que no hay en Venezuela quien le haga contrapeso a Chávez. Y cuando surge una figura como Leopoldo López –quien tuvo que huir hacia el exilio- lo “empapelan” los entes de control y el poder judicial, en manos de Chávez.

El mandatario venezolano se considera un genio. Una figura providencial. Un nuevo mesías que ha sido colocado en el lugar correcto para salvar a Venezuela “de un nuevo colonialismo”. No todos creen en Chávez. Según encuestas confiables, el 30 por ciento de los venezolanos apoyan a Chávez, el 15% se opone y una mayoría silenciosa del 51% no está con él ni con nadie. ¿Quién conquista esa franja indiferente?