5 de julio de 2020
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Chávez creó un dialecto propio para imponer y eludir

22 de noviembre de 2009
22 de noviembre de 2009

Caracas, 23 de nov. (El Nacional).Germán Flores ha hecho del estudio de la lengua castellana y de las precisiones del idioma su modo de vida. Ha publicado libros con temas que van desde la mitología y la historia de la cultura (con la editorial Los Libros de El Nacional) hasta la etimología de los nombres. Ahora espera editar por cuenta propia un manuscrito que está saliente en su computadora y que ya tiene nombre: La lengua de Chávez.

Desde hace ocho años estudia los discursos del Presidente de la República y sus artículos publicados en prensa. Cada 23 de abril (Día del Idioma), el tema forma parte de la charla que ofrece a sus alumnos en la Universidad Católica Andrés Bello. Tiene una preocupación: piensa que la forma particular en que el jefe del Estado habla el castellano, ha cambiado el significado de algunas palabras.

-¿Cómo viola el Presidente el castellano?

-Él tiene un idiolecto (forma individual de hablar el idioma). Chávez ha entrado en posesión de todas las cosas cambiándoles el nombre. Renombrar para él significa que la palabra tiene otra valoración. Si nombra una cosa: magnicidio, por ejemplo, eso existe. No muestra pruebas, sólo nombra.

-¿Qué consecuencias tiene eso?

-Le da otras significaciones a las palabras distintas a la lengua castellana. Pueblo para él no es pueblo, es él mismo. Porque pueblo es una parte del pueblo, la que está con él, su otro yo. A Chávez no lo llaman ciudadano sino comandante, y él nunca le habla a las personas con el tratamiento de ciudadano.

-¿Cree que Chávez transforma el significado de lo que dice originalmente?

-Sí y le daré un ejemplo. Habló de la guerra, después señaló que no quiso decir eso. Sino que tenemos que prepararnos para ella. Además tiene intérpretes: siempre alguno de sus adláteres sale a decir que él no señaló eso, sino que es la prensa o la oposición que lo malinterpreta.

-Ha dicho que Chávez utiliza la arbitrariedad del signo ¿cómo lo hace?

-Es una norma lingüística que dice que el nombre de las cosas es arbitrario, pero una vez que se le pone, existe una convención de que se llama así. El color rojo, por ejemplo, aquí ya no es un color, es el color de Chávez. El Presidente no utiliza la palabra inseguridad. Cree que si no la nombra, la inseguridad no existe. Pero hay cosas que no puede solucionar con la palabra: no puede hacer que haya agua, por ejemplo, entonces, si no lo puede remediar, le echará la culpa a alguien.