16 de septiembre de 2021
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Los enigmas de Manzur

22 de septiembre de 2009
22 de septiembre de 2009

El reconocido artista es uno de los invitados al Festival de Artes de Cali

Por: Óscar Núñez Riaño * / Especial para El Espectador
El Espectador visitó la casa de David Manzur en Mosquera y conversó con él acerca de su obra.
Manzur en ‘Ciudades oxidadas’

Foto: Óscar Núñez Riaño

David Manzur exhibe su nueva propuesta ‘Ciudades oxidadas’. 

David Manzur podría vivir en el lugar del mundo que quisiera: París, Nueva York, Florencia, Berlín, pero para él está perfecto Mosquera, un municipio a poco menos de una hora de Bogotá. Ahí se siente apartado de eso a lo que le huyen los grandes artistas que es lo perecedero. Ahí, en medio del silencioso verde y las flores multicolores se percibe lejano al vulgar escupitajo del humo ennegrecido de las calles. Por eso en los últimos años ha vivido con la idea de no sentirse parte de lo que él llama las Ciudades oxidadas.

La soledad de su hogar se hace propicia a su personalidad. Tanto silencio y aire fresco son adecuados para que el veterano artista pueda trabajar y dar término a cada uno de sus proyectos. Por estos días anda trabajando en su serie de Ciudades oxidadas y realiza esfuerzos por concluir una que otra escultura, algún video y muchas tantas iniciativas que quieren emanciparse de su mente creadora. Pero la obra que lo trasnocha es Ciudades oxidadas porque es a partir de esta serie que rompió con la proporción y el formalismo con que venía realizando sus encomiásticos trabajos de San Sebastián, San Jorge o las Transverberaciones de Santa Teresa.

 “Ciudades oxidadas es lo que hoy más me interesa porque ahí está la búsqueda de una respuesta sobre el deterioro de un mundo que se oxida. Hace algunos meses viajé a la Antártida para conocer ese proceso de detrimento del planeta. Pero ahí había una belleza enorme, por ejemplo esos icebergs flotando parecían flores blancas. Pero también vi unos profundos caseríos oxidados y eso me llevó a mi infancia en África y así nació esta nueva propuesta”, asegura el artista.

Y luego de una pausa afirma, “pero en esto del arte hay que tener mucho cuidado de no ser panfletario, por eso hay que llevar el trabajo con mucha sutileza. De ahí que me he demorado bastante, porque creo que en cada exposición debe haber una postura nueva, repetirse es peligroso”.

Los ojos de Manzur reflejan una comprensión elemental y a la vez profunda de su entorno. Y cuando se le pregunta si se siente a gusto con su obra, el artista, que se ha dado el lujo de incursionar en el cubismo, la geometría, abstracción, surrealismo, constructivismo, y ahora pisa terreno expresionista, asegura: “Hoy me encuentro más desubicado e inseguro que muchos jóvenes. No sé qué es lo perfecto en el arte. La obra de arte perfecta parece no existir y sin embargo trataré de hacer lo imposible hasta el último de mis días”.

Así, este devoto de la literatura, la ópera y la astronomía, continúa escarbando en su interior para encontrar algo que sabe que no va a llegar, pero aún así rema en ese turbulento río de la creación.

David Manzur es uno de los invitados al XIV Festival de Arte de Cali que concluye hoy en Cali y en el marco del cual aprovechó para presentar algunas de sus últimas pinturas de la serie Ciudades oxidadas. Se trata de pinturas cobrizas llenas de evocación en las que los portentosos caballos se transforman en máquina y se unen a sus abstractos jinetes, formando un universo enigmático y sobrecogedor que sorprende al espectador.

Luego de esta muestra en Cali le siguen Cartagena y Bogotá en el Museo de Arte Moderno de cada una de estas ciudades. Mientras tanto, el artista continuará trabajando por lograr asombrar al público porque, como él mismo lo afirma parafraseando a Balzac, “arte que no asombre no merece ser considerado arte”.

* Periodista