24 de julio de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Lo que dice el vecino

29 de julio de 2009
29 de julio de 2009

 

Como es costumbre, en dos ocasiones al año, el silencio de los consultorios del hospital San Juan de Dios de Armenia se vio alterado por una algarabía típica de un jardín infantil.

Los corredores colmados de chiquillos que corren sin precaución, reemplazan la realidad de un hospital colmado de malestares comunes. Mientras cada uno es llamado a la valoración, los otros esperan con incertidumbre la noticia que los cuatro especialistas de la Misión Médica Benjamín Arias le puedan entregar.

Constituida en Julio de 2007 bajo la iniciativa de Oscar Arias y Rubén Darío Olivares, dos médicos ortopedistas y traumatólogos especialistas en cirugía de la mano, la misión surge como un proyecto creado, según los médicos, para empezar a devolverle a la sociedad `algunos favores entregados`.

"Siempre creímos en un sueño que hace tres años está materializado y hoy se convierte en una esperanza para todos" explica Rubén Darío Olivares, médico especialista en malformaciones congénitas en los niños. Las operaciones que se cumplen en niños a partir de los 6 meses en adelante ya suman un total de 100 en estos tres años de labores.

En estos  años se  han tendido niños provenientes de diversas zonas del país. "Pienso que lo más difícil es decir no, en casos específicos en los que no hay solución, la decepción es un golpe fuerte para quienes esperan un sí como respuesta" indica el doctor Olivares.

Philippe Valentí (Francés) y Rui Ferreira (Brasilero), son dos especialistas que han dedicado parte de su tiempo a atender a los niños sumándose a las misiones realizadas en el Quindío.

"Lo más importante es hacer la cirugía, pero también  es hacer el proceso de educación  de los cirujanos de Colombia para que puedan operar después y así haya una trasmisión de conocimiento que prevalezca", dijo el médico francés.

Por su parte Ferreira, indicó que cumple esta acción humanitaria por plena convicción. "Hay un placer muy grande de ver la satisfacción de la gente, esa es nuestra misión: formar y operar los niños. Es la novena vez que vengo y se que  Colombia y Brasil tienen casi las mismas condiciones de pobreza que hacen que personas de bajos recursos no puedan acceder a este tipo de cirugías".

El caso de Ariel Giraldo Aguirre

Con el hambre alborotada y un movimiento constante de sus manos sudorosas, producto del pánico a las agujas y demás instrumentos quirúrgicos, Ariel Galindo Aguirre, de siete años de edad, espera el llamado a la sala de cirugía que según él pudo haber sido otro día.

Blanca Nelsi Aguirre, madre del menor, agacha la cabeza para evitar ver su partida, mientras en una ventana eleva una plegaria donde suplica la protección de su hijo a quien define como un excelente estudiante que goza de  buenas calificaciones, creativo, futbolista,  aplacado y comelón.

"La cirugía consiste en alongar el dedo doblado para que quede normal, es necesario operarlo para que con el paso del tiempo la articulación no se dañe. Es un caso muy difícil porque hay muchos tejidos que están acortados y es necesario alongarlos, además hay que hacer un colgajo de piel traído de su misma mano", explicó Ferreira antes de entrar a cirugía. .

Después de treinta minutos, en medio del sueño producto de la anestesia,  Ariel vuelve a los brazos de su mamá que con llanto lo ha esperado en la sala donde algunos niños se recuperan y otros esperan su turno.

"Le recé  al señor de los milagros y a la virgen que lo tuvieran con vida, la promesa que hay que cumplir es ir a conseguir 10 mil pesitos para comprar unas cositas y regalárselas a una familia pobre. Además de comprar un velón", contó Blanca mientras recibe a su 'bebé' que a partir de hoy tendrá una nueva vida.

Es la primera vez que Ariel vista un quirófano para tratar su campodactilia que ha llevado sus dedos meñiques a un estado de flexión interna total. No obstante, deberá volver para intervenir su otra mano, que también padece del mismo mal.

La Cadena de la Esperanza, la Misión Humanitaria Benjamín Arias, Fundación Abrazar, Damas Rosadas y el Hospital San Juan de Dios integraron un equipo idóneo para acompañar a estos 17 menores que hoy gozan los beneficios de un programa que tiene como prioridad mejorar su calidad de vida. 

Andrés Mauricio Henao Álvarez
ARMENIA