24 de julio de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Marmato, el pesebre de oro

20 de junio de 2009
20 de junio de 2009

marmato

Todo porque observado desde la carretera que lleva hasta su calle principal, el pueblo semeja un pesebre cuyas casas se agarran contra el cerro como desafiando a la naturaleza. Observado en la noche, cuando ya el sol ha escondido su cara de manzana y solo la luna aparece coqueta en el horizonte, se comprende porque se le puso este nombre. Ahí está la postal romántica de un pueblo que parece dormir sobre la ladera, arrullado por el viento que sopla desde lo alto de la colina. Las luces que apenas se asoman por las ventanas dan la sensación que se está contemplando, en la distancia, un paisaje iluminado por cocuyos que parpadean somnolientos.

Marmato es uno de los pueblos más antiguos de Caldas. La historia dice que hacia 1536, en plena época de la conquista, Sebastián de Belalcázar recorrió sus terrenos con varios de sus hombres. Dos años más tarde, de paso hacia lo que hoy es Anserma, el Mariscal Robledo también cruzó por estas tierras que son reconocidas en todo el país por su riqueza aurífera. No se conoce, sin embargo, la fecha exacta de su fundación. Aunque algunos señalan que en 1537 el mismo Belalcázar y su compañero de andanzas Juan Badillo declararon fundado el pueblo, el hecho de que se reconozca a Anserma como el primer pueblo fundado en esta región hace pensar que la fundación de Marmato debió haberse dado años más tarde. Lo cierto es que el poblado fue fundado inicialmente en el sitio donde está ubicado el corregimiento de San Juan.

marmato tresUbicado en el sector noroeste del departamento de Caldas, las tierras de este pueblo que tiene características diferentes a la de los demás municipios caldenses fueron habitadas en un principio por las tribus Cartamas. Moragas y Curozapes, pertenecientes a la familia de los indios Ansermas. En el siglo XVII estos terrenos formaban un inmenso latifundio donde habitaban 71 esclavos que se dedicaban a la minería, extrayendo el oro que los españoles habían descubierto en las entrañas de la tierra. Hacia el año 1760 estos terrenos tenían un solo dueño, el señor Agustín de Castro y su esposa Gertrudis. Por esta misma época  las minas fueron abandonadas no se sabe por qué razón, y los esclavos fueron trasladados al Chocó.

La construcción de las casas sobre la ladera del cerro El Guamo se fue dando poco a poco por parte de los mineros que explotaban el oro. Como vivían en el sector que hoy se conoce como corregimiento de San Juan, el traslado todos los días hasta las minas demandaba un gran esfuerzo físico. Fue ahí cuando decidieron empezar a construir sobre la ladera, encima de los mismos socavones que estaban abriendo para encontrar el oro. Por esta razón su construcción posee una característica especial que no la tiene ningún pueblo de Caldas: está levantado casi en forma perpendicular sobre la ladera, desafiando la ley de la gravedad, como agarradas sus construcciones en la tierra. Como consecuencia de su geografía caprichosa, Marmato es un pueblo que no tiene calles ni carreras, ni dispone de una nomenclatura convencional. Dos caminos empedrados que ascienden desde la calle principal conducen  hasta la parte alta del pueblo, bifurcándose en algunos puntos.

Una de las características de este pueblo que no parece conservar la tradición de los poblados antioqueños en su construcción es el hecho de que es, quizá, el único pueblo de Colombia que no tiene atrio, ni parque de Bolívar. Diferente a los demás pueblos que conservan el legado de la cultura antioqueña, la iglesia fue construida seis cuadras abajo del lugar donde funciona el edificio de la alcaldía. Fue levantada a ras del pavimento, sin siquiera hacerle un andén. Tampoco tiene cúpula ni torres.  Y a su alrededor no se estacionan los camperos Willyz característicos de los pueblos caldenses. Marmato es una de las pocas poblaciones cafeteras que no dispone de este medio de transporte. La gente se moviliza hacia las veredas en chiva, o en camionetas acondicionadas como vehículos de pasajeros. Todavía por sus calles transitan las recuas de mulas, testimonio clásico de los tiempos de la arriería.

Marmato está localizado en el flanco oriental de la cordillera occidental y en la vertiente occidental del río Cauca. Se encuentra topográficamente en el occidente del relieve conocido como el macizo de los mellizos. Sus coordenadas son  cinco grados 29 minutos de latitud norte y 75 grados 36 minutos de longitud oeste. Esta ubicado a una altura de 1310 metros sobre el nivel del mar, a una distancia de  142 kilómetros de Manizales. Tiene una extensión de 44 kilómetros cuadrados y posee una temperatura promedio de 23 grados centígrados. Su nombre es una derivación del vocablo marmaja, nombre que recibe una roca de color amarillo llamada pirita, un mineral rico en hierro que los aborígenes procesaban con piedras de moler. Debido a su topografía arisca que no permite delinear calles simétricas, algunas de las viviendas fueron levantadas sobre muros de piedra o tapias pisonadas. Sobre el cerro se observan las entradas a los socavones de las minas, como expresión de su riqueza aurífera.

marmato dosLa explotación del oro está ligada a la historia misma del municipio. Los españoles que llegaron hasta sus tierras en la época de la conquista lo hicieron atraídos por el metal que había en las entrañas de la montaña. Mineros de distintas partes del país llegaron hasta estas tierras contratados para sacar el oro. Pero también llegaron las compañías extranjeras que explotaron las minas durante muchos años, llevándose su riqueza. Ciudadanos ingleses, alemanes, franceses y suecos dejaron leyendas que hablan sobre la explotación de los mineros. Como reza la placa del monumento a la virgen María levantado frente a la entrada principal de la iglesia, los extranjeros se llevaron la riqueza, y a los marmateños les quedó únicamente la pobreza. El viajero se sorprende cuando desde la carretera empieza a observar no solo las entradas a los túneles abiertos en la montaña, sino las inmensas instalaciones de los sitios donde funcionan los molinos que procesan la roca para extraerle el oro.

El valor autóctono de la cultura de este municipio que parece estar olvidado por el gobierno nacional no obstante producirle riqueza al país se expresa en sus manifestaciones artísticas. Las costumbres de sus primeros moradores son interpretadas en danzas llenas de colorido que montan los grupos artísticos, y que expresan la tradición de la raza negra que habitó durante muchos años estas tierras. Cuna de escritores, poetas, músicos, en Marmato nació uno de los escritores caldenses que mejor reflejó en su obra el sufrimiento de los mineros: Iván Cocherín, seudónimo de Jesús González Barahona. Uno de sus obras más representativas, la novela "Derrumbes", es una interpretación de la angustia que se vive en los socavones, donde el hombre se enfrenta a la tierra para extraerle su mineral.

Declarado Monumento Histórico Nacional el 2 de marzo de 1982, Marmato es el último vestigio que queda en Caldas de una cultura que se niega a desaparecer: la cultura de las minas. Por donde el visitante camine se encuentra  con las tradiciones propias de los mineros, con sus creencias, sus mitos y leyendas. En el sector del llano, donde funcionó un antiguo palenque, se conservan los ritos y bailes africanos, además de los petroglifos de la ermita. Entre las leyendas que cuentan los habitantes del municipio están las del agüita de cascabel,  el espanto de la Chamba, la leyenda de cabras y el perro de Maibá. Iván Cocherín le cantó así: "Marmato, pueblo minero, gota de llanto en la angustia, filón de oro en las tinieblas, en socavón luz bronca. Volcanes de caparrosa alinderado de abismos, la muerte andando despacio por laberintos de piedra".