18 de abril de 2021
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Otro Aeroescéptico

24 de febrero de 2021
Por Mario De la Calle Lombana
Por Mario De la Calle Lombana
24 de febrero de 2021

Me había prometido no volver a hablar del aeropuerto de Palestina. Era evidente que mi posición resultaba impopular: recibí insultos por confesar mi convicción de que hacer una pista aérea a todo costo de la misma longitud de La Nubia, solo que bastante más lejos, no era una buena idea. Me catalogaron como enemigo de Manizales, a mí que tanto quiero esa ciudad, pero que he estado convencido de que ese proyecto le haría más mal que bien a la situación del transporte aéreo de la capital de Caldas.

Acabo de recibir una breve carta de un buen amigo, aeroescéptico como yo, quien me ha pedido no publicar su nombre. Aunque su decisión de mantener el anonimato no me parece apropiada, se la respeto; tendrá sus razones. Pero no resisto la tentación de publicar sus líneas, porque son un buen resumen de lo que yo siempre he pensado de Aerocafé. Dice así: 

Manizales, febrero 22 de 2021 

Apreciado amigo: 

Parece que ese aeropuerto lo van a hacer. Una pista de 1460 metros en Palestina. Es decir, la clonación de la Nubia, que a Gonzalo Duque Escobar le parece una insensatez. Ventajas, que dizque se cerrará menos por mal tiempo (aunque yo creo que muchos de los cierres de La Nubia se debían más a la necesidad de Avianca de completar el cupo de un jet en Matecaña y ahorrarse un vuelo del turbo-hélice) y que podrá operar vuelos nocturnos. Desventajas, que se habrá sacrificado el único factor que hacía que alguien prefiriera utilizar los servicios de La Nubia más bien que los del aeropuerto de Pereira: el estar situado en las goteras de la ciudad y no a más de una hora de la Plaza de Bolívar. Porque, de resto, todo obraba en favor de Matecaña: aviones de mayor capacidad y más veloces, un aeropuerto más seguro, con instalaciones mejores y más modernas y con mejores servicios. Y con muchas más opciones de empresas aéreas y de vuelos. Pero, para muchos, una cosa era pensar en darse la bajadita hasta La Enea, y otra agarrar carretera hasta más allá de Pereira. Aunque, a pesar de esas evidentes circunstancias, muchos viajeros de Manizales preferían viajar por Matecaña. Ahora, la selección no será entre un aeropuerto a diez minutos y otro a poco más de una hora. Palestina, por más que le hagan, estará casi a una hora de la Plaza de Bolívar, y Matecaña seguirá donde está. La diferencia de distancias hasta ambas terminales se habrá disminuido sustancialmente.  Las evidentes ventajas de Matecaña sobre el nuevo clon de La Nubia seguirán existiendo. Y muchos manizaleños, más que antes, empezarán a preferir viajar por Pereira más bien que por Palestina así el tramo terrestre sea de diez o quince minutos más, entre otras razones por tener una carretera mucho mejor.  La demanda de pasajes disminuirá, posiblemente tanto como para que se disminuya el número de vuelos a Manizales. Y espero que no tanto como para que esta ruta deje de operar… pero de pronto sí. Y para dentro de 10 años, cundo se supone que vaya a haber una pista de 2600 metros, puede que ya el aeropuerto esté clausurado, y nada lo revivirá. Soy muy pesimista sobre el futuro aeronáutico de Manizales. 

No soy ingeniero aeronáutico, y las ideas que tengo no responden a conocimientos técnicos en esa área, por lo que estoy dispuesto a aceptar que puedo estar equivocado. Se basan en un poco de sentido común y en haber conocido, por ejemplo, el caso de aeropuerto internacional de Santiago de Chile, que tiene radio-ayudas y equipos electrónicos que permiten operarlo en todo tiempo, aún con visibilidad cero, algo absolutamente necesario, dada su situación en un valle que se cubre de neblina con frecuencia y durante largos períodos; sobre todo, obviamente, en invierno. Me parece que, con el dinero que se ha invertido en estudios y trabajos físicos en los derrumbados terraplenes de Palestina, se habría logrado llevar a un nivel de excelencia las características de operabilidad de La Nubia, con base en radio-ayudas y demás sistemas de detección. Pero todos los estudios se encaminaron a demostrar la viabilidad de Aeropalestina. Nadie se preocupó por averiguar las posibilidades de mejora de las condiciones de La Nubia, y hemos decidido perder la comodidad de aterrizar y decolar al pie de la ciudad. Y perder también el inolvidable, hermoso y emocionante espectáculo de la navegación aérea por ese sector, entre Villa Kempis y la cabecera de la pista, con la ciudad al lado y el cerro de Sancancio arriba. Puede que, al final, se cumplen los temores de mi amable corresponsal y terminemos todos teniendo que ir a Pereira a tomar los aviones. Tampoco nadie estudió la posibilidad de mejorar la seguridad de La Nubia, prolongando la pista unos doscientos metros hacia atrás, es decir, hacia la aerovía de ingreso, utilizando el mismo sistema que muestran los renders del proyecto de Aerocafé que se han publicado, en los que se muestra que se proyecta construir sobre pilotes una buena porción de la longitud de la nueva pista, por un sistema aparentemente similar al que se utilizó en el aeropuerto de la isla portuguesa de Madeira. Obra que costaría apenas una pequeña porción de los 500 y pico de millones que se invertirán en Palestina.

Lo que parece posible es que ahora solo se lleve a cabo lo que mi corresponsal llama la clonación de La Nubia, vale decir, la primera etapa con 1460 metros de pista. En las otras dos etapas no se puede creer mucho, si atendemos a lo expresado por el presidente de la Asamblea de Caldas, Óscar Alonso Vargas, en noticia titulada «Aerocafé uno de los temas centrales para las sesiones extras de la Asamblea», publicada en la página web Lea pues, que me llegó al whatsapp de mi celular el pasado 12 de febrero  En ella, el presidente parece no estar muy seguro de que las platas prometidas por la propia Asamblea y por el Consejo municipal de Maizales se aporten realmente. Pero eso no es lo grave, porque la falta de esos 60 mil millones, y de los 15 mil del municipio, podría no ser óbice para construir la obra. Lo peor son las afirmaciones finales del escrito: «Cabe recordar que en Palestina se tiene proyectado construir un aeropuerto con una pista de 1.460 metros de longitud que permitirá vuelos nacionales y operaciones nocturnas. Se calcula que dos décadas después se avanzará a la fase dos que sería una pista para vuelos continentales; y en unos años más, alrededor de 35 a 40 años, (soy yo quien subraya), la fase 3 que sería vuelos a Europa e incluso Asia». De aquí a eso, como dije arriba, tal vez ya no haya aeropuerto.

Una inquietud final. Si, según todas las informaciones, había empresas interesadas en poner el dinero y construir el aeropuerto a través de una alianza público privada, ¿por qué seguimos enterrando millonadas del estado (nación, departamento, municipios)? ¿Será que esa información no era verídica, y que esas empresas saben que ese proyecto no tiene futuro financiero?