8 de marzo de 2021
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Por: Jorge Emilio Sierra ¿Luis Alberto Moreno, del BID a su candidatura presidencial?

21 de febrero de 2021
21 de febrero de 2021


INTRODUCCIÓN

El ex ministro Luis Alberto Moreno fue presidente del Banco Interamericano de Desarrollo -BID- durante quince años, entre 2005 y 2020, o sea, hasta hace pocos meses. Y ya suena para ser candidato presidencial del conservatismo en el próximo año, aunque él mismo haya descartado esa posibilidad en sus más recientes declaraciones.

En política, sin embargo, tales negativas son comunes, incluso como estrategia electoral, esperando que las fuerzas partidistas se pronuncien al respecto y terminen proclamando al “gallo tapado”, como en su caso ya lo vienen haciendo varios dirigentes de las toldas azules.

Hasta el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, cuando calificó de “excelente” su gestión en el BID y de ser él “un orgullo para Colombia”, fue interpretado como si diera el guiño a favor de su candidatura, aunque él insista en que ahora la política no le interesa.

La siguiente entrevista, incluida en mi libro “Protagonistas de la Economía Colombiana” que acaba de publicarse en Amazon, podría ser parte de su programa de gobierno si al fin decide lanzarse al ruedo e intentar ser el reemplazo del presidente Iván Duque.

INTRODUCCIÓN

Democracia y crecimiento.- En plena campaña para las elecciones presidenciales de 2006 en Colombia, ¿qué planteaba el Banco Interamericano de Desarrollo, BID? O, mejor, ¿qué decía Luis Alberto Moreno, su presidente (cargo que ocupó entre 2005 y 2020, durante quince largos años), quien también fue ministro de Desarrollo y embajador en Washington? ¿Qué opinaba, por ejemplo, sobre la importancia del sistema político democrático, ahora consolidado a lo largo y ancho de la región, para el crecimiento económico de nuestros países? “La democracia no es suficiente para el crecimiento, pero no hay duda de que le ayuda y lo hace más sustentable, más justo”, decía. Y agregaba, para ratificar sus tesis: “La democracia provee el marco más adecuado para el crecimiento, asegurando la participación, la transparencia y el respeto a la ley”.

Modernización del Estado.- “Pero, sí había avances significativos en la modernización del Estado a nivel regional? ¿O faltaba mucho por hacer al respecto?”, fue la pregunta de rigor, a la cual respondió sin rodeos que “siempre falta mucho por hacer”. En su concepto, “la modernización es una meta, un proceso, no un punto de llegada”, y aunque reconoció que en la década pasada (del  noventa) se dieron pasos importantes en tal sentido tras la correspondiente adopción del modelo de apertura y sus reformas para la mayor liberalización de la economía latinoamericana, “no es menos cierto que en nuestra región, en algunos casos, las instituciones del Estado son débiles, lejos de estar en condiciones de cumplir con sus mandatos más elementales”. Y subraya en tal sentido: “Ese es un gran desafío”.

El atraso institucional.- ¿Qué tanto, sin embargo, el atraso institucional es causa principal del subdesarrollo que aún golpea con rigor a los pueblos latinoamericanos, más aún cuando el avance de las instituciones es cada vez más decisivo en la economía moderna? Según dijo “el desarrollo institucional es otro déficit que padecemos en América Latina”, aclarando a continuación que no es el único, haciendo énfasis, por tanto, en los demás factores negativos que frenan el desarrollo regional. “El atraso -explicaba ahí, desde su oficina en Washington- tiene múltiples rostros”, razón por la cual -precisaba- “lo fundamental consiste en ir mejorando las condiciones y el compromiso de servicio de los funcionarios públicos”. Esa es una tarea inaplazable en el ejercicio del Gobierno.

Defensa de los partidos.- Ahora bien, si él defendía el papel prioritario que deben cumplir las instituciones democráticas en el marco del crecimiento económico y el desarrollo, ¿cómo no defender los partidos políticos, al parecer debilitados en Colombia durante los últimos años? Al respecto, consideraba que tales organizaciones “son vitales para el funcionamiento de democracias modernas y participativas”, no sin afirmar que se trata de “instrumentos naturales para seleccionar líderes, canalizar corrientes de opinión, fiscalizar la acción del Gobierno y facilitar el sano juego de las alternancias”. Dichos criterios, claro, tenían plena validez en las circunstancias presentes del país, donde los críticos del presidente Álvaro Uribe lo acusaban de intentar acabar con los partidos (con el liberalismo, en primer término), aunque sus defensores lo negaran en nombre de la modernización de la política colombiana.

LA ENTREVISTA

El solo hecho de pasar del Ministerio de Desarrollo, que ejerció entre 1992 y 1994, a la Embajada de Colombia en Washington, donde luego asumió la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo -BID-, mostraba a simple vista la brillante carrera de Luis Alberto Moreno, quien estaba así al frente de uno de los más importantes organismos económicos de América Latina.

Pero, ¿cómo veía desde acá la política en América Latina y, especialmente, su economía? ¿Cómo veía entonces, en 2006, a Colombia, nuestro país, en medio de la ya intensa campaña electoral, a la que en años anteriores había estado vinculado? ¿Cómo nos veía?

Viraje a la izquierda

-América Latina parece estar virando hacia la izquierda. ¿No es éste un retroceso, el cual implicaría frenar las reformas económicas indispensables que aún se encuentran a mitad de camino?

-No creo que sea un retroceso para las reformas económicas. Nadie en la región cuestiona al mercado como el más eficiente asignador de recursos y todo el mundo conoce las reglas del juego. Las diferencias son de acentos, de matices, de prioridades, pero en última instancia todos estamos de acuerdo: no se juega con los equilibrios fundamentales.

-De todos modos, el Consenso de Washington viene siendo blanco de fuertes críticas en América Latina, donde se rechazan, por tanto, las llamadas políticas neoliberales. ¿Qué tan válido es ese cuestionamiento?

-El Consenso de Washington no fue y no podía ser una Biblia; fue simplemente un conjunto de recomendaciones para enfrentar un determinado momento. A la hora de los balances debemos preguntarnos por qué en algunos casos dichas recomendaciones fueron exitosas, mientras en otras fracasaron. Si el cuestionamiento es pragmático y propositivo, si desemboca en nuevas reformas, bienvenido sea.

-A fin de cuentas, ¿América Latina sí necesita un modelo de desarrollo propio? ¿O ahí nos enfrentamos más bien a un debate obsoleto, superado?

-Cada país y cada región necesitan encontrar su propio camino al desarrollo, pero de ahí a hablar de un modelo propio me parece un paso innecesario.

Nueva política social

-Cualquiera sea el modelo de desarrollo que adoptemos, ¿deberá darse más énfasis a la política social, a la solución de nuestros problemas sociales?

-Sin duda alguna. En eso coinciden todos los países miembros del BID, tanto regionales y extra-regionales como prestatarios y no prestatarios.

-¿Qué hacer, en la práctica, contra la pobreza? Todo indica que no basta el crecimiento económico, dado que éste, al menos en América Latina, suele concentrarse en pocas manos…

-Empoderar a la base de la pirámide, educarla, darle acceso al crédito, abrirle mercados y asegurarle un marco propicio… ¡Ahí está la clave!

-¿Y qué hacer contra la desigualdad social? ¿Se requiere acaso más intervención del Estado para reducir sus niveles actuales, entre los mayores del mundo?

-Sin duda, el Estado debe jugar un papel corrector y protector allí donde el mercado no alcanza para combatir la desigualdad, sin olvidar que la riqueza se genera principalmente en el sector privado.

-¿Y qué hacer contra la corrupción, que tan enormes costos representa para nuestras pobres economías?

-Modernizar las instituciones, aumentar la transparencia y fortalecer los mecanismos de control. No está de más recordar que, en materia de corrupción, América Latina no tiene monopolio.

Perspectivas regionales

-En general, ¿cómo ve las perspectivas de América Latina? ¿Sí daremos algún día el salto al desarrollo, a pesar de ampliarse cada vez más la brecha con los países desarrollados?

-Definitivamente creo en el futuro de América Latina y en nuestra posibilidad de cerrar la brecha con los países más desarrollados.

-¿La mejor opción para el desarrollo regional es integrarse, en un bloque económico continental, con Estados Unidos, a través de un proyecto como el Área de Libre Comercio para las Américas -ALCA-?

-En materia de integración tampoco hay recetas simples. Es un proceso incremental en el que, a la larga, todos ganan.

-¿En los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos no llevamos las de perder por aquello de que el pez grande siempre se come al chico?

-No necesariamente. Los peces chicos a veces tienen capacidades que el pez grande envidia.

-En el contexto latinoamericano, ¿cómo se ve la economía colombiana?

-Se nota una dinámica favorable, con un aumento sostenido de la tasa de crecimiento, que aumentó anualmente desde el 1,4% en 2001 hasta más de 4% en 2005. El desempleo, aunque sigue muy alto, viene bajando, así como también lo hace la inflación. La economía marcha bien. Uno de los mayores desafíos es continuar bajando la relación entre la deuda pública del Gobierno Nacional, tanto la local como la externa, con respecto al PIB. Es decir, endeudarse bien y menos para invertir, producir y exportar cada vez más y mejor.

La política del buen vecino

Foto Forbes

-El crecimiento económico de Colombia, en los últimos años, apenas bordea el promedio regional. ¿Tenemos, pues, un crecimiento mediocre, regular?

-Hay que interpretar el crecimiento en el contexto de los esfuerzos de lograr la paz nacional y la seguridad de los ciudadanos. El crecimiento económico y el logro de la paz van juntos. En vista de los desafíos internos de orden político, la economía ha logrado últimamente un buen resultado. Por supuesto, hay que mejorarlo bastante.

-¿A Colombia le conviene ser un firme aliado de Estados Unidos, a veces distanciándose de sus vecinos del sur? ¿No estamos pecando por exceso en tal sentido?

-Lo importante es ser buen vecino de todos nuestros socios y países hermanos en el hemisferio. Ser amigo de un país no quiere decir que no podemos ser amigos de otros. Hay que ver no más los acuerdos de integración en Europa, Asia y, también, otros países de las Américas. Encontramos que países muy diversos tienen intereses en común y actúan con base en estos intereses.

-¿Qué tan viable es que nuestro país alcance un verdadero liderazgo latinoamericano a nivel económico?

-Debemos mantener un enfoque realista. Hay otras economías en la región mucho más grandes que la nuestra. Sin embargo, una buena política económica, que logre el crecimiento y la reducción de la pobreza, una mayor apertura con competitividad y paz social en el contexto democrático, darán al país una categoría ejemplar en nuestra región. Por supuesto, los desafíos son grandes.

De cara al BID

-Resuma las principales recomendaciones del BID a Colombia.

-Una de las grandes características del BID es que no ofrece recetas. Corresponde a cada país encontrar su camino. En líneas generales, respaldamos la estabilidad macroeconómica, el crecimiento con equidad, la apertura comercial, el consenso y la gobernabilidad democrática, y todo eso se aplica naturalmente a Colombia.

-¿Los mayores problemas de nuestra economía están por el lado fiscal? ¿O por su nivel de endeudamiento? ¿O por la falta de reformas estructurales, como la tributaria?

-La meta es manejar cada uno de estos elementos y otros con buen nivel técnico, de gestión y de capacidad de decisión política.

-¿Qué hará el BID por Colombia durante su gestión? ¿Qué podemos esperar los colombianos?

-Históricamente, Colombia ha sido un miembro activo en el BID, como prestatario y fuente de ideas y de liderazgo. Esta relación continuará y se profundizará. Actualmente estamos preparando programas de apoyo a la competitividad de la economía, al fortalecimiento de las instituciones públicas y al mejoramiento de infraestructura y servicios de agua potable y saneamiento por más de mil millones de dólares al año. Tenga la seguridad de que estos programas generarán un impacto significativo en el mejoramiento de las condiciones de vida de mis conciudadanos.

(*) Autor del libro “Protagonistas de la Economía Colombiana”, publicado esta semana en Amazon