19 de abril de 2021
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El mensaje del contestador

24 de febrero de 2021
Por Ricardo Tribín Acosta
Por Ricardo Tribín Acosta
24 de febrero de 2021

Alguien grabó el siguiente mensaje en el contestador de su teléfono. “En este momento no estoy disponible en razón a que me he concentrado en hacer cambios en mi vida. Le agradezco el favor de que deje su mensaje. Si no contesto su llamada es porque a lo mejor la misma hace parte de esos cambios”. Rudo…quizás…y bastante real. ¿Por qué? Por algo muy sencillo. ¿Cuántas veces hacemos lo que no queremos simplemente por complacer a los demás? Vamos a lugares que no deseamos ir; comemos lo que no apetecemos; hablamos con quien no queremos, y en fin nos aguantamos un sinnúmero de situaciones, las que no es nada mas ni nada menos que querer quedar bien con todo el mundo.

Un viejo refrán, no egoísta en el sentido de la palabra, afirma que para poder satisfacer a los demás lo primero que hay que hacer es satisfacernos a nosotros mismos, ejercicio en el cual, al estar contentos, nuestro espíritu y actitudes desplegarán alegría, y calma. Lo curioso del caso es que esto no en todas las ocasiones funciona, ya que a ratos nos toca cargar unos “paquetes” llevados por diversas situaciones. Esto pasa mucho en los empleos y hasta en las relaciones, en las que alguien bien pesado nos acosa y molesta y en aras de la concordia o de temor por perder, entonces nos abstenemos de decir algo.

Alguna vez en un grupo terapéutico oí a una mujer ya mayor quejándose de su madre, lo cual resultó muy mal, ya que la pobre ancianita estaba presente. La señora quiso expresar sus sentimientos, protegiendo su tranquilidad, pero al mismo tiempo afectó a los de su pobre mama. Esto no resulta justo y mucho menos cuando apenamos a alguien en publico. La importancia de tener asertividad consiste al expresar nuestro sentir sin señalar a la otra persona, más si concentrarnos en una acción determinada y expresar adecuadamente nuestros sentimientos. Por eso las enmiendas y las expresiones hay que manejarlas con cuidado, lo cual no significa que nos tengamos que aguantar lo que nos molesta y hace daño, siempre y cuando la situación en la que incurrimos no afecte más al compartirla, a nosotros mismos, o de manera injusta a otros.