18 de abril de 2021
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El costo de la ignorancia

12 de febrero de 2021
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
12 de febrero de 2021

Después de haber ejercido la docencia universitaria por mucho tiempo, me llegó un día una invitación de un centro educativo para realizar una charla con un grupo de estudiantes de segundo de primaria. Entonces hice una rápida revisión de notas y seleccioné unos temas sobre los cuales iría a girar la charla. Cuando llegó el momento, simplemente hice una pequeña introducción y cuando ya iba a entrar en tema, una niña levantó la mano y me dijo que si podía hacer una pregunta. Obviamente le dije que sí y ésta fue su pregunta: “¿Cuánto duraba una batalla en la época de Bolívar?”. Le respondí que a veces duraban dos o tres días o una semana. Entonces me pregunta: “¿Sí?, y si tenían ganas de hacer chichí, ¿Cómo hacían?”.  Hubo un silencio absoluto y me pareció que la pregunta era en serio y le respondí que en aquella época las armas no eran tan contundentes y cuando se prolongaban demasiado, se levantaba una bandera blanca en señal de tregua y descansaban, comían y hacían sus necesidades.  Esta experiencia me sirvió para entender que los maestros somos los que priorizamos los temas, determinamos cuáles son los temas importantes y desde luego con un punto de referencia en el programa a cubrir. Pero ocurre con muchísima frecuencia que los intereses que tienen los estudiantes son otros, que los interrogantes que ellos quisieran plantear y resolver son distintos. Esa experiencia para mi fue muy positiva porque a partir de ese momento, darle la oportunidad al alumno de hacer sus preguntas, me parece vital. Y hablando de procesos educativos, vale a pena hacer referencia al hecho de que es más costosa la ignorancia que la educación y por lo mismo, en ésta debe hacerse una gran inversión.

Fue el Expresidente de la Universidad de Harvard, Derek Bok el autor de aquella sentencia: Si crees que la educación es costosa, prueba con la ignorancia. Porque ha venido circulando una frase que se le atribuye a Ángel Merkel, pero que definitivamente en ningún momento la pronunció.

Y es mucha la información que circula por las redes, sin ningún fundamento, como ocurre por ejemplo en el caso de las opiniones políticas. Esto nos lleva a pensar que es necesario entender que la virtualidad llegó para quedarse y por lo mismo, es necesario tener la suficiente preparación para afrontar nuevas pedagogías, que estimulen, que inciten a indagar, a investigar, y a determinar si las informaciones que circulan por las redes tienen un fundamento científico y la procedencia que anuncian.

Pensar que hoy en día los jóvenes se puedan sentar frente a un computador o una tableta a oír un discurso monótono, sin ilustraciones, sin interrogantes, sin tener en cuenta los intereses de los estudiantes, es una verdadera utopía. Mientras eso sucede en el campo educativo, las ofertas de juegos, de películas, se multiplican y nuestros estudiantes se convierten en consumidores permanentes de estos últimos productos.

Uno de los muchos aspectos que ha desnudado esta pandemia es el atraso que en materia de tecnología educativa tenemos, incluyendo los centros educativos oficiales de las ciudades. Las cifras que el Ministerio de Educación ha revelado sobre la deserción escolar, son alarmantes. La carencia de dispositivos para la virtualidad, la falta de conexiones de internet, la inexperiencia en el manejo de las muchas plataformas para la realización de sesiones virtuales, sigue siendo el pan de cada día.

Entonces, a la par que se hagan inversiones en materia de tecnología, también es fundamental que los maestros reciban la formación necesaria para desarrollar estrategias pedagógicas para llegar al estudiante y motivarlo a investigar, pero, con herramientas que le permitan confrontar la información y argumentar. Aprovechar por ejemplo una sesión virtual para que haya confrontación de puntos de vista entre  los estudiantes, es algo deseable porque ello forma un espíritu de diálogo, que tanta falta nos hace falta, sobre todo en el campo político. Nos han gobernado autoridades que se formaron dentro de la disciplina de la correa, del fuete, en “lo que diga el profesor y punto”. Carencia enorme de diálogo en los procesos educativos. Y por esta razón, el costo de la ignorancia es tal alto.