8 de marzo de 2021
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Colombianos y marroquíes hoy ante el mundo

23 de febrero de 2021
Por John Jairo Vera Ospina
Por John Jairo Vera Ospina
23 de febrero de 2021

Colombia y Marruecos son países distantes, con culturas, formas de gobierno y economías bien diferentes. Ambos, curiosamente, ocupan una posición geopolítica privilegiada: Colombia se encuentra en el extremo noroccidental de Suramérica, y Marruecos en el extremo noroccidental de África, situación que ha sido aprovechada, también, por redes de traficantes de narcóticos y de personas. Estas últimas arriban a Colombia provenientes de todo el subcontinente y de países africanos y asiáticos, quienes hacen tránsito por nuestro territorio rumbo a Centroamérica y Estados Unidos, mientras que a Marruecos llega gente proveniente del África subsahariana buscando el sueño de llegar a Europa, preferentemente a Francia, España e Italia, después de travesías azarosas –y, a veces, mortales– por el Mediterráneo. Esta condición –entre otras– ha contribuido a estigmatizar a colombianos y marroquíes, quienes sufren discriminaciones por su nacionalidad, al ser señalados, muchas veces e injustamente, como narcotraficantes, delincuentes comunes, drogadictos y vagos, haciéndonos una población indeseable en muchos países europeos y de Norteamérica.

Los paisajes geográficos de estos dos países han sido atractivos para la realización de grandes obras del cine mundial, como “Lawrence de Arabia”, película británica de 1962, con las actuaciones de Peter O’Toole, Omar Sharif, Anthony Quinn y Alec Guinnes, fue filmada en algunas locaciones de Marruecos, mientras que “La misión” (1986), también británica, protagonizada por Robert De Niro y Jeremy Irons, entre otros, se filmó aquí en Colombia.

Marruecos es un reino y la principal figura del poder ejecutivo es el jefe de gobierno designado por el rey Mohamed VI, entre los miembros del partido ganador de las elecciones a la Cámara de Representantes. Colombia es una república, cuyo presidente es elegido por voto universal, con un parlamento bicameral: Senado y Cámara de Representantes.

La economía de ambos países depende en buena medida de la minería, siendo muy importante en Marruecos la producción de fosfatos, mientras que Colombia explota y exporta petróleo y carbón. Además, Marruecos es famoso por el procesamiento y exportación de artículos de cuero, y Colombia se precia de producir café y flores, de gran aceptación en los mercados internacionales. El procesamiento de alimentos y el sector turístico representan buenos dividendos para ambos países.

Desde que la OMS  decretó el Covid-19 como pandemia, las economías de estos dos países –ambos en vías de desarrollo– han sido golpeadas fuertemente, no obstante ha habido un gran interés en ambos gobiernos, el marroquí y el colombiano, cada uno a su manera y de forma independiente, por hacer frente a la crisis de mercados y de salud que esto les ha representado.

Ahora, tras un año de vivir –y convivir– con el temido coronavirus, el mundo ha comenzado la vacunación en masa de su población, con una novedosa “vacuna” hecha en tiempo record y a partir del ARN del SARS-CoV-2, sin las suficientes pruebas de campo que en otras circunstancias se exigían, algo que han liderado las grandes potencias y sus países satélites. La lucha contra el Covid-19 así lo exige.

Desde luego que Colombia y Marruecos no son ajenos a esta necesidad pública. Mientras que Marruecos comenzó su campaña de vacunación el pasado 29 de enero, registrando hasta el momento más de un millón de personas que han recibido su primera dosis, a Colombia apenas llegaron 50.000 vacunas el pasado 15 de febrero, provenientes de Estados Unidos, con las que se pretende vacunar igual número de personas.

Los marroquíes, que son catorce millones menos que los colombianos, compraron 66 millones de dosis y comenzaron su campaña con una combinación de vacunas de AstraZeneca y Sinopharm, con la que atendieron a su población prioritaria: mayores de 65 años, personal médico, policía y docentes. En Colombia, con las vacunas de Pfizer que llegaron, se pretende iniciar la vacunación del personal médico, aunque la repartición de la misma parece a cuentagotas: Bogotá recibirá 12.582 dosis, para Antioquia 6.570, y el Valle, 5.184, siguiéndoles con menos número de dosis las demás regiones.

Marruecos mantiene sus fronteras cerradas, un toque de queda nocturno y ha recibido hasta ahora más de seis millones de vacunas. Colombia, por el contrario, no ha cerrado sus fronteras, no hay toques de queda, y aunque el presidente y su ministro de Salud hablaron algunas semanas atrás, de haber comprado 30 millones de vacunas, hasta el momento nadie conoce las facturas de dichas transacciones.

Hoy ante el mundo, Marruecos aparece como el país africano que más rápido avanza en su programa de vacunación contra el Covid-19, mientras Colombia apenas la comienza con una cantidad inferior al 1% de las dosis que se requieren para inmunizar al 70% de la población.

Es curioso, en Marruecos no se ha hablado de grandes festejos ni ruedas de prensa por la llegada de los millones de vacunas que han recibido, pero en nuestro país la cosa es bien distinta: el presidente Duque –coincidiendo con lo que dice el profesor Tobón de él, que es “muy bueno para animar fiestas”– armó toda una parafernalia digna del carnaval de Barranquilla o el de “blancos y negros” de Pasto, para recibir sus 50.000 dosis, con cierres de las principales avenidas bogotanas, carros escoltas, y fotos y videos por doquier (sólo nos faltó el reinado Miss Vacuna-Colombia 2021).

Definitivamente, nuestro país da para todo… Esperemos que lleguen los millones de dosis que aún  nos faltan.