18 de abril de 2021
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Política con pimienta. Los males que nos dejaron las últimas semanas de 2020

6 de enero de 2021

Terminado prácticamente el período de fiestas de navidad y año nuevo, y habiendo logrado sobrevivir a él, ─y, al menos aparentemente, sin contagio del coronavirus─, vale la pena mencionar algunos de los males que nos dejaron las últimas semanas de 2020, y hacer votos por que los hados del destino se apiaden de nosotros para el año entrante. Veamos:

  • Parece que se le fue la luz al presidente Duque cuando decidió hacerse el tacaño con las vacunas contra el coronavirus para los inmigrantes venezolanos en situación “irregular” (es decir, para centenares de miles de seres humanos en desgracia). ¿No dizque es tanta la solidaridad de nuestro gobierno con la triste suerte del pueblo de Venezuela? Frente a las dificultades que nos genera la inmigración descontrolada de esas pobres gentes a nuestro país, el gasto en vacunas para los miembros de esa comunidad que llenen los requisitos para que su atención sea prioritaria (personal médico y de salud, mayores de 70 años, personas con comorbilidades etc.) es francamente una cifra menor, y hacerlo nos aliviaría de esa imagen de xenófobos e inhumanos a la que nos hace merecedores nuestro admirado presidente.

Escrito lo anterior, nos llega una noticia según la cual el gobierno está estudiando la posibilidad de identificar a los migrantes, ubicarlos y establecer un sistema de seguimiento. De ser esto posible, tal vez decidan dar marcha atrás y autorizar la aplicación de vacunas para esa comunidad. Ojalá efectivamente se decida cambiar la decisión original, aunque el daño, en términos de imagen internacional de Colombia, ya está hecho.

  • De alquilar balcón el enfrentamiento entre el columnista Jorge Enrique Pava Quiceno, por un lado, y el grupo que aparece al frente del gobierno de Manizales, encabezado por alcalde de la ciudad, Carlos Mario Marín. Para el ciudadano de a pie es imposible saber quién tiene la razón en este enfrentamiento. Si las acusaciones de Pava son ciertas, está haciendo algo muy importante en favor de la ciudad. Si no lo son, es grave el perjuicio que se causa. Lo que es urgente es que los entes de control actúen rápidamente. No puede seguir Manizales enredado en una pelea sin fin. Que actúen con toda eficacia, y se pueda seguir adelanta con los proyectos vitales que tan urgentemente requiere la ciudad. Sería muy triste que se llegara a las próximas elecciones en esta crisis de desacuerdos.
  • No podemos saber cuál oso ha sido más oso. Si la publicación hecha por el señor Roy Barreras ─acompañada de los correspondientes llamados de alarma al ministro de la Defensa─ del vídeo de unos “paramilitares” recorriendo con armas de largo alcance las calles de Cali, vídeo que al final resultó ser de unos actores en plan de elaborar un simple documental, o el escándalo de los “espías rusos”, expulsados del país por el ministerio de Relaciones Exteriores. ¿De verdad creeremos que haya algo en nuestro país que los rusos ─o los chinos, o los gringos, o los ingleses o los venezolanos─ realmente desconozcan? Es imposible creer que nuestros cuerpos de inteligencia sean tan ingenuos.
  • Hay problemas colombianos difíciles de resolver. El narcotráfico, por ejemplo. No hay duda. Pero hay otros cuya falta de solución es incomprensible. Que después de años y años de tratar de eliminar la pólvora de nuestras festividades pueblerinas (y citadinas, todo hay que decirlo) se siga presentando el uso masivo de tacos y voladores con su correspondiente cuota de quemados, por el día de las velitas, por la navidad, por el año nuevo, o porque un equipo de fútbol gane un partido, es inconcebible. En ciudades y campos, a corta distancia de los puestos de policía y plenamente visibles y audibles desde ellos, máxime cuando es en las noches, se escuchan las explosiones y se elevan los cohetes, y la policía no mueve un dedo. O la autoridad no tiene capacidad de acción, y tiene que quedarse quieta por miedo, o simplemente a sus miembros no les importa. Los alcaldes y gobernadores se desgastan dictando decretos de prohibición que resultan simples saludos a la bandera, sin que los encargados de controlar su cumplimiento hagan nada. Podríamos al menos ahorrarnos las millonadas que se gastan en campañas de publicidad contra la pólvora, e invertirla en algo más útil; porque es evidente que la plata gastada en esa publicidad, resulta dinero tirado a la basura, cuando podría servir para atender los cuidados de salud de las víctimas de esa irresponsabilidad.
  • El presidente Duque les dio a los colombianos en eta navidad algunos aguinaldos interesantes. Por ejemplo, después de nochebuena nos encontramos con la decisión de iniciar, sí o sí, los trabajos para implementar el fracking cerca de puerto Wilches. Esa es una de las apuestas del gobierno para tratar de sacar adelante la economía del país, devastada por los confinamientos con los cuales se trató, sin demasiado éxito por cierto, de mantener a raya la destrucción de vidas llevada a cabo por la pandemia. Se ha acusado al presidente de mentiroso porque dizque perentoriamente dijo en campaña que no habría fracking; pero eso no es exacto. Usó un condicional. Lo que dijo fue que no se utilizaría esa técnica, si se comprobaba que era dañina para el ambiente. Por aso, lo de ahora es apenas una prueba piloto. Ahora bien; lo que sí podemos asegurar desde ya es que, sea como sea, el informe final de las pruebas dirá que queda demostrado que no hay peligro de que esta tecnología vaya a afectar el medio ambiente, o a generar fracturación de estructuras subterráneas ni contaminación de las aguas; y, por lo tanto, el proyecto seguirá adelante. Así la realidad sea que estamos jugando a la ruleta rusa, arriesgándonos a dejar sin agua a millones de colombianos en un futuro no tan lejano.
  • Si no fuera tan trágico, resultaría cómico presenciar los esfuerzos del primer presentador de nuestra televisión por demostrar que a Colombia le estaba yendo mejor en el manejo de la situación con los contagios y las muertes, que a los otros países de América Latina y que a algunos de Europa; y escuchar, un par de horas después, las cifras de los noticieros tradicionales que muchas veces mostraban que era todo lo contrato y que, en términos de eventos por millón de habitantes, Colombia estaba muchas veces entre los países más afectados del mundo, y hubo momentos en los que llegó a ser el segundo más afectado de Latinoamérica, por debajo únicamente del Brasil. No hay forma de saber quién mentía y quién decía la verdad en esas noticias tan distintas; pero, al menos aparentemente, los noticieros no tendrían ningún interés en mentir. No pertenecen a la oposición y en general tratan de respaldar al gobierno. En cambio, a este sí que le interesaría, en caso de que la realidad le fuera desfavorable, tratar de maquillarla para hacer ver que ha habido un manejo exitoso de la situación.
  • Y hablando del magazín diario de televisión, como lo llama Gustavo Álvarez Gardeazábal, ¿hasta cuándo pensará seguir Duque acaparando las horas de gran sintonía, con un programa que ya nadie mira? Quién sabe que estará transmitiendo actualmente; pero, cundo tenía audiencia, estuvo dedicado a mostrar cómo el nuestro era el único gobierno del mundo que había logrado adelantarse a los hechos, controlar el virus y rescatar la economía. Ponía a hablar a los ministros, a los altos funcionarios y a personajes internacionales cuidadosamente seleccionados para que exaltaran los supuestos logros del gobierno en el manejo de la crisis. Mostraban a pobres ciudadanos en desgracia para que elogiaran la bondad con la que el régimen los estaba salvando de la miseria. De la sanitaria y de la económica. Hacían sesiones de preguntas y respuestas en las que los ciudadanos, debidamente escogidos y aleccionados, hacían las preguntas precisas para que Duque pudiera dar las respuestas correctas. Como si los televidentes fueran tarados para creer en la espontaneidad de las preguntas Por eso, la sintonía de ese programa se vino abajo. Lo último que se supo fue que Duque utilizó su privilegiada cátedra impuesta, para presentar a Leopoldo López como el gran líder venezolano de la oposición, sin darse cuenta de que Maduro, quien hace como dos o tres años tenía dizque contadas sus horas en el poder, continúa atornillado allí, y nuestro inefable presidente sigue contando las horas…
  • Sobre la situación del virus, quién sabe qué estará pensando ahora que, a pesar de todos sus supuestos éxitos, se llegó a la situación que se quería evitar: alertas rojas por todas partes y ciudades y regiones con altísima ocupación de las UCI, en algunos casos ya en el 100%. ¿Cómo estarán explicando la situación? Es evidente que la estrategia oficial para contener la transmisión del virus ha fracasado. Esperemos que en algún momento se reverse el triste panorama que nos rodea.
  • El Niño Dios decidió apiadarse de los países cuyos gobiernos fueron responsables y previsivos en celebrar de manera oportuna contratos y convenios con las farmacéuticas y las naciones que están sacando adelante las vacunas contra el cóvid-19 (*), y les trajo como regalo de navidad las primeras entregas de tales productos. Los países más importantes, como Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea, ya empezaron sus campañas de vacunación; pero estas también se están iniciando en Chile, Argentina y México. Hasta Venezuela, cuya situación nos parece tan desastrosa, está empezando ya sus planes de vacunación con base en la vacuna Sputnik V de sus amigos los rusos, mientras los colombianos, así andemos en tan buenas compañías, seguiremos esperando. Si a nosotros nos va bien, la vacunación se iniciará en la primera semana de febrero. Mientras los demás ya están vacunando, nuestro gran éxito, del cual no dejan de hacerse lenguas el presidente y su ministro de Salud, es el haber logrado por fin firmar algunos contratos para la adquisición, quizás en febrero, de 30 o más millones de dosis. Falta más de un mes para que se inyecte a los primeros ciudadanos. ¡Una hazaña! Ya que el gobierno Duque no se cansa de hablarnos todos los días del gran manejo que han dado al problema sanitario en Colombia, ¿será entonces que, como seguramente lo va a pregonar el Centro Democrático, la culpa es de Juan Manuel Santos?

(*) “COVID”, como sigla que es, correspondiente al nombre en inglés asignado por la Organización Mundial de la Salud a esa enfermedad (coronavirus disease, o sea “enfermedad del coronavirus”, a la cual se agrega el número 19 por ser 2019 el año en que se conoció el primer caso), debe escribirse originalmente con todas sus letras mayúsculas, como SENA, DANE, OMS, CHEC, EPM. Sin embargo, según la Fundación del español urgente (FUNDÉU), “muchos acrónimos experimentan un proceso de lexicalización que los lleva a acabar convirtiéndose en palabras plenas que, si son nombres comunes, se escriben con todas sus letras minúsculas (sida, pyme, ovni…) y, si se trata de nombres propios, solo mantienen la mayúscula inicial (Unesco, Unicef…). Y “covid” ha seguido rápidamente ese proceso, por lo que puede escribirse en minúsculas, como el nombre común de cualquier enfermedad: “gripa”, “malaria”, “tuberculosis”, “viruela”, “cáncer”. Y solo llevará la inicial con mayúscula, si es la palabra inicial de una frase. Ahora bien: en Colombia, ni las autoridades, ni los  comunicadores, han llegado a un acuerdo sobre si es palabra grave, como la pronuncian muchos, en cuyo caso debería tener tilde sobre la primera vocal, “cóvid”, como ocurre con “huésped”, “áspid”, o “césped”, o aguda, como la pronuncian otros, y entonces no llevaría tilde, por ser palabra aguda terminada en ‘d’, como ocurre con “David”, “abad”, “ardid”, “calidad” o “bondad”.