19 de enero de 2021
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El ex secretario de Cultura todavía cumple condena domiciliaria No cesa el calvario para Luis Fernando Rosas

8 de enero de 2021
8 de enero de 2021

Ninguno de los recursos legales que se interpusieron oportunamente contra las decisiones que afectaron su libertad,  tuvieron eco en los organismos judiciales que conocieron de este sonado  caso, que fue calificado por distintos sectores de opinión como un “falso positivo judicial”.

Como se podrá recordar, Luis Fernando Rosas Londoño , exsecretario de Cultura de Caldas, fue condenado a 70 meses de prisión por el Tribunal Superior de Manizales, al ser hallado responsable de los delitos de peculado por apropiación y celebración indebida de contratos, por el supuesto desvío de dineros destinados a las obras de restauración del Teatro Cuesta, de Riosucio.

De acuerdo con la imputación de la Fiscalía, en la contratación de las obras hubo irregularidades en la adjudicación del contrato respectivo, además de inconsistencias por la subcontratación que se hizo con la alcaldía de esa población, que se benefició con 12 millones de pesos.

Al mismo proceso fueron vinculadas la arquitecta Luz Marina Gaitán, contratista, y la gerente del Fondo Mixto de Caldas, Carmenza Galvis, quienes también recibieron sentencias condenatorias. Esa entidad, mediante convenios interadministrativos, realizaba la adjudicación de obras, en entes públicos de la ciudad y el departamento y, en otros casos, se vio envuelta en líos judiciales por irregularidades en su manejo.

Vale anotar que la decisión de la sala penal del Tribunal de Manizales fue impugnada, mediante el recurso de casación, ante la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, que hasta el momento no se ha pronunciado para resolver el recurso.

Rosas se desempeñaba como asistente en la Jurisdicción Especial para La Paz JEP, cuando se produjo la sentencia condenatorias, a la cual renunció para cumplirla.

Su abogado defensor, el exmagistrado Julio César Ortiz, expresidente del Consejo Superior de la Judicatura, sostiene que Rosas ha sido un perseguido de la fiscalía y víctima de sus prácticas de entrampamiento contra funcionarios de la JEP y sus colaboradores, lo que se ha evidenciado en otro casos recientes.

De acuerdo con pruebas aportadas a la investigación, siendo Secretario de Cultura de Caldas, Rosas giró recursos al Fondo Mixto para las obras de la institución de Riosucio, que se realizaron a caballidad y se entregaron a plena satisfacción, no se perdió un peso, y  fue un trabajo ejemplar, según certificó la Contraloria; además, la
Procuraduría en ningún momento formuló cargos disciplinarios, porque él no fue ordenador de gasto, oues esa función se delegó.

Lo risible del caso es que acusan  a Rosas de peculado por 12 millones, es decir, que cada uno de los acusados se apropió de 4 millones. En  principio de oportunidad, la fiscalía pidió que devolvieran de a 4 millones, pero ninguno lo hizo, ya que ni se los robaron, ni se perdieron, lo que quiere decir que, si los hubieran devuelto, no estarían pagando semejante “canazo”. Y,  mientras condenados por grandes robos los inhabilitan hasta por 12 años, a Rosas  lo hacen por toda la vida. Aqui se nota la servicia institucional y el sesgado interés de sacarlo del camino de lo público, por cuatro millones de pesos que no se perdieron.

Otro aspecto que no se explica nadie es, si el  Secretario Juridico, Jhon Jairo Gómez, le dio el visto bueno porque “el contrato cumple con todas las especificaciones. Lo puede firmar”. Dónde, entonces, queda el principio de confianza legítima, que debe primar en las relaciones de funcionarios de este nivel? Y cómo se configura el dolo, la intención dañina, que constituye el principio causal para la configuración del delito?

Muchos personajes reconocidos en el país y el exterior, que han conocido y analizado este caso, lo han calificado como una “infamia judicial”. Entre ellos, directivos y asesores del Partido Socialista Obrero Español que fueron sus compañeros en la Universidad Complutense de Madrid, gremios de la producción, ex compañeros del Concejo y de la Alcaldía de Bogotá, los exministros Noemí Sanin y Fernando Londoño Capurro, dirigentes políticos como Iván Cepeda y Omar Yepes Álzate, organizaciones propaz, la tertulia del Pomeriggio,  el ex arzobispo de Manizales Monseñor Gonzalo Restrepo, concejales de Manizales y de Bogotá, diputados de Caldas, funcionarios de la JEP, el exgobernador Guido Echeverry, el actual mandatario caldense Luis Carlos Velásquez y quien considera su amigo de todas las luchas y “arquitecto” del proceso de paz, Alvaro Leyva Durán.

Quienes conocen de cerca a Rosas Londoño y a su familia, aseguran que es una persona incapaz de hacerle daño a nadie y, menos, de cometer delito alguno. Más bien lo consideran un “chivo expiatorio” de nuestra imperfecta justicia.