3 de marzo de 2021
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Memorias

27 de enero de 2021
Por Miguel Ángel Hoyos Zuluaga
Por Miguel Ángel Hoyos Zuluaga
27 de enero de 2021

Soy un autodidacta empedernido caminando hacia lo desconocido, para tratar de entender el mundo que me rodea. Tener un entendimiento de todo lo que me interesa, aprender de los demás y sacarle un gran provecho a todas esas enseñanzas que me pone la vida.

Escribo porque es el único instrumento donde puedo entenderme y ser entendido, de lo contrario no me hallaría. “Las cosas buenas no hacen falta entenderlas” Morgan Freeman. Desde tiempos atrás he querido cambiar mi forma de vida por una que me de satisfacción personal.

En este relato trato de convidar a mis congéneres a que conozcan tanto mis talentos como mis adversidades, con la madurez y la certeza de que cambiar un modelo de vida puede ser difícil aunque no imposible. Soy convencido de que la mejor arma es la escritura, uno con ella puede sembrar odio o puede transformar el mundo y lo más importante me da un capital importante que se llama bienestar.

“Nadie es profeta en su tierra”, solo camino hacia adelante para no seguir tropezándome en mi desdicha, no es sano ni tampoco saludable. Las buenas cosas son escasas mientras que las malas sobran. Prefiero luchar para no desfallecer en lo que me propongo y más bien, reunir fuerzas para enfrentar nuevos retos, en un escenario donde me he enfrentado a pensamientos oscuros y he experimentado mucha frustración personal.

Tengo una condición humana, no es para que me tengan lastima, solo lo hago para mostrar lo orgulloso que me siento de quien soy. Esta condición me da la posibilidad para desahogarme de una forma sana y pensante; de poder combatir la tristeza y convertirla en acciones positivas desde mi poder cognitivo. Si no fuera quien soy sería una persona ignorante, carente de herramientas para vivir; el infortunio es solamente un obstáculo que tiene un límite, pero no es un adversario que no se pueda vencer. Soy una persona despierta, no me duermo en los laureles por el contrario, más bien aterrizo a mi realidad, “lo mejor de los sueños es que se pueden volver realidad”, el no haber tenido un estudio completo en lo académico es otro factor importante que me da motivación y fuerza para seguir luchando por las cosas que me propongo en la vida.

No me da pena contar mis intimidades porque estoy seguro de que no soy el único, pero por lo menos tengo las agallas para divulgar algo natural, dentro de una sociedad inundada de prejuicios, por eso me arriesgo a desafiar a mis congéneres. Nací para vivir, no nací para ser halagado. La vida me ha dado muchas cosas afectivas no materiales, es lo más importante para mí, creo en mis capacidades, creo en mis deseos, por esa razón doy la batalla, para exponer en alguna pared del mundo. La crueldad que he sufrido es producto de una ignorancia selectiva. “El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona” bien lo decía Aristóteles.

También quiero compartir mis vivencias con amor y con respeto, todo adquiere valor cuando existen pruebas de vida.  Una de ellas es trabajar en lo personal pero también en  lo laboral, que he afrontado con toda la responsabilidad y dedicación, si no lo quisiera, no lo haría y me dedicaría a no hacer nada. Tuve un trabajo operativo pero no significa que no fuera importante para mí o para la empresa, sin duda era importante para los dos,  era un trueque con la diferencia de que me pagaban, eso me formo más y me dio más herramientas para luchar por mi vida y por las metas que me propongo día a día. Para tener una buena personalidad es imprescindible conocerse y admitir las limitaciones de aprendizaje, pero no significa quedarme estancado en eso, sino mirar la otra cara de la moneda y seguir peleando por mis convicciones.

Todo lo que he experimentado en la vida, como iniciar mis estudios en colegios no nombrados por la alta sociedad Bogotana, fue darme cuenta de que todo estaba en contra de mis deseos y lo peor es que no podía decir nada al respecto por obvios motivos, una cosa era lo que yo pensaba y otra lo que pensaba mis padres era lo mejor para mi bienestar. Fueron momentos duros para mí, porque era aceptar una realidad desde el momento escolar. Me aprendí una frase para la vida “vivir no solo es existir”, hay que trabajar mucho para lograr algo. Lo he hecho a cabalidad y me siento orgulloso de haberme esforzado en hacerlo.

El ambiente escolar me dio la enseñanza de convivir con personas especiales en el sentido intelectual y de otros diagnósticos colaterales. Fue un momento para abrir una ventana y mirar a la posteridad, ya lo hecho, hecho está y no se puede hacer nada, solo adaptarme y procurarme una vida mejor.

Soy el mayor de 4 hermanos, son parte de mi vida, son el soporte de mi existencia, gracias a ellos estoy lleno de estímulo para vivir con gratitud y mucha alegría, cada uno con su forma de ser y sus diferentes gustos que por cierto somos completamente diversos y distintos, pero muy apegados a nosotros mismos, nos ayudamos mutuamente y nos damos fuerzas en cada dificultad. De cada uno he aprendido muchas cosas, eso me da pie para decir que la unión y el amor de los hermanos es algo impoluto que se recibe con la mejor actitud y sobre todo con mucho agradecimiento.

Mi sentimiento hacia mi familia se mueve por la calidez y la hermandad en que hacemos la vida cada uno, creo en la capacidad de entender, porque caí en manos de personas maravillosas, solo tengo gratitud y mucho amor.

No soy el más deportista, no tengo la habilidad de hacer un tipo de entrenamiento para ponerme en forma, lo único que hago sin pensarlo es caminar, tal vez por eso no soy diestro para esas actividades que generan esfuerzo. Solo tengo la habilidad del pensamiento no es un trabajo fácil, se necesita muchas neuronas que estén procesando una información nueva.

Tengo que decir también que la inutilidad es el producto de lo poco activo que soy, por eso mi habilidad la demuestro cuando escribo. Es la manera como planifico mi vida, el pensamiento también está en la soledad y en el silencio, son dos instancias donde el escritor trae a relucir sus palabras en escenarios lúdicos que nos brinda la vida.

Mi condición no me impide escribir mis ideas, ni tampoco me obstaculiza mi forma de vivir, lo que hago, lo hago porque me gusta. Tengo mis errores, como todos los que tratamos de hacer algo para no aburrirnos. Caminar es un ejercicio para materializar los pensamientos que corren en mi interior y lo presento sea en forma escrita u oral. “Ser profundamente amado te da fuerzas, mientras que amar profundamente a alguien te da coraje” esta frase como lo dijo Lao Tse, el amor que tengo en la familia es el resultado de mi destino, ser querido y amado es el mejor valor agregado de un ser humano en este caso mi persona, el poder del corazón es el fruto de mi existencia, todo está en ser lo menos pretencioso y ser cada vez más auténtico en la vida cotidiana.

He aprendido que la humildad es mi mejor aliado, no me permite ser menos ni más que nadie, siendo consciente de mis limitaciones produzco la materia prima de mi capital de supervivencia. Quiero demostrar que la humildad puede con todo, puede hasta derrotar una condición humana.

Después de tantas vueltas conmigo en temas de estudio, de buscar instituciones para mi educación, lo único que faltaba era una enfermedad, que por poco me manda al otro lado de este mundo. Todo empieza por una afección en la piel, estaba padeciendo una dermatitis atópica que me destruyó la existencia, el ánimo, el vivir; todo se volvió para mí un caos de sufrimiento, tanto físico como mental. Realmente fueron momentos muy difíciles para mí y por supuesto para toda la familia.

Al verme así creía que todo se había acabado para mí, que solo un milagro podría salvarme de este mal, todo en mi interior estaba operando muy bien, pero las heridas que tenía en mi cuerpo eran como una señal de alerta para seguir luchando con esta enfermedad que efectivamente fue insoportable por el prurito que producía cada lesión que tenía.

“Todos estamos hechos de carne y de una fibra milagrosa llamada coraje” Laughlin, tenía que darme una crisis violenta para terminar en la clínica. Este fué el principio de una pesadilla y también el final, los médicos actuaron de manera eficiente a dar con el chiste del inmenso problema que tenía, a punta de corticoides y otros medicamentos para destruir esta infección que me estaba enloqueciendo, por fortuna ningún órgano interno tuvo problema, de lo contrario hubiese sido otra la historia. Este episodio de mi vida fue un momento de angustias y de mucha resistencia a no desfallecer en la lucha que me puso la vida en ese instante. Sé que mí mama y mi papa y por su puesto mis hermanos, tuvieron momentos de desespero ante macabra coyuntura.

Mi vida se ha convertido en narrar cada experiencia que he tenido en mis 48 años, desde el momento que nací me han puesto en prueba para ver si soy apto o no, todo lo que hicieron fue convertirme en un ente para no desarrollarme como individuo sino para estar igual a los del común, es decir no poder ser un ser humano mas inteligente sino adaptarme a una evolución que no iba encontrar por mi condición humana.

Miguel Ángel Hoyos Zuluaga