3 de marzo de 2021
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Por Darío Tobón Montoya La influencia del tango en la primera canción erótica colombiana de 1915

17 de enero de 2021
17 de enero de 2021

Por Darío Tobón Montoya

Médico Patólogo. Director del programa “El tango, su historia y evolución” de la emisora de la U. del Quindío, hace 20 años.

Darío Tobón Montoya

Los compadritos fueron esenciales en el origen del tango. Eran usualmente gente joven, amantes del buen vivir y vestir, grandes bailarines generalmente con oficio de proxenetas, que no presumían del valor y la osadía de los compadres. Los compadritos aprendieron los pasos de baile que realizaban los negros y lo aplicaron a la milonga y otros ritmos principalmente mazurcas y polkas.

Y cómo baile nació el tango en las orillas de Buenos Aires.
Y como baile llega a París en los pies de Ricardo Güiraldes, con la música de piano de su amigo y compañero de aventura Alberto López Buchardo. Güiraldes era un joven aristócrata bonaerense, hijo de un intendente (alcalde) de la ciudad, playboy, trotamundos, escritor famoso (Don Segundo Sombra y Rauncho). Aprendió en los prostíbulos de su tierra el baile de tango, haciendo parte de las patotas bravas de niños bien. López Buchardo era gran pianista y compositor (Tango “La Uruguayita Lucía” y milonga “Polvo de los Caminos”).
A un elegante salón de París llegan estos dos argentinos en 1912. Al dueño del lugar se le ocurrió que cada uno de los concurrentes, bailara un ritmo musical de su patria. Llegado el turno para Güiraldes, él toma a una dama asistente, Yvette Gueté y con la música del tango “El Entrerriano” interpretado por López Buchardo al piano, ante la sorprendida mirada de los asistentes, les presenta un extraño, salvaje y desconocido baile. Era el tango argentino que Ricardo dominaba en todas sus figuras.

En poco tiempo todo París en sus más distinguidos y exclusivos salones querían danzar este exótico, y atrevido baile.
Fue París la que le abrió al tango la amplia avenida mundial, le dio estatus social y cultural a ese ritmo hasta ese momento prostibulario y prohibido. Pronto todas las capitales europeas se contagiaron, incluyendo las casas reales. La moda, la comida y el comportamiento fueron influidos.

Viajeros, publicaciones y corresponsalías, llevaron a Bogotá esta locura musical. El semanario “El Gráfico” en diciembre de 1913, publica que hay una completa fiebre en los salones bogotanos por el baile del tango, ya conocido en la capital desde el año anterior.

Los grandes músicos bogotanos encuentran en este novedoso ritmo una fuente de inspiración, y es así como en el año 1913 se escriben no menos de cuatro tangos: Emilio Murillo lo hace con Sabanerita, Alejandro Wills escribe el tango “Colosal”, y en noviembre se graban – en equipo portátil los tangos “Qué Mujeres”, que circuló, y el tango “Cómo has estado”, que se extravió; los dos de Jerónimo Velasco. En 1914 se graba “Rag Tango”, una mezcla rara de Rag Tango y Bambuco de la autoría de Nicolas Liévano y Velasco.

En el año de 1915 Alejandro Wills escribe la danza “Ribereña”, que se difunde con letra de autor anónimo, pero que inmediatamente todos presumen que es de Clímaco Soto Borda, perteneciente a La Gruta Simbólica, lo que él nunca negó.
Esta canción “Ribereña” es el motivo de este escrito.
Alejandro Wills uno de los grandes músicos colombianos nació en 1885 y murió en 1943. Es compositor de conocidas obras como “Galerón Llanero” y los bambucos “Tras las verdes colinas” y “El Boga”. En el año 1914 con letra del poeta valluno Carlos Villafañe, había escrito “Su Mercesita Linda”, un tema sentimental, bucólico, que alcanzó amplia fama. Pero con la aparición de “Ribereña” con una letra atrevida, anti convencional, sorprende a todos. Con ella alcanza inmensa popularidad. Fue llevada a Medellín por el dueto de Wills y Escobar donde igualmente triunfa. Este mismo dueto viaja a New York y allí en 1919 graban “Ribereña”.

Hay que considerar con la letra de “Ribereña” varios hechos sorprendentes: Primero, de acuerdo con mi investigación en la época en la que se escribió esa canción, solo habían llegado a Bogotá partituras de tangos instrumentales. Segundo, ¿cómo logró Soto Borda en la fría nebulosa y pequeña ciudad de Bogotá, con tantas iglesias como casas, tradicionalista, ultracatólica, con la maléfica influencia del tango, escribir este tema erótico?
Lo erótico no ha sido una característica de la canción colombiana. Siempre ha habido algo de picardía, doble sentido, malicia, pero en grados no ofensivos.

En últimas sorprende que en todo el tango escrito en más de 140 años, con excepción de los iniciales tangos prostibularios, que no llegaron a Colombia, el tema erótico es infrecuente.
Presentamos la letra completa de “Ribereña”.

RIBERREÑA

“Loca divina que pasas
llena de luz y emoción,
con un incendio en el alma
y con música de amor;
ven a mecerte en mis brazos
y que del tango al calor
sientas que vibran los besos
como los gritos de mi pasión.

Bajo la vaporosa falda del traje con el meneo
tus formas de nieve y rosa
voy descubriendo con el deseo…
Si me acerco a tu boca en un erótico ir y venir,
siento, divina loca, que entre tus brazos voy a morir.

Lúbrico tango, vibrante,
de alegre y ágil compás,
llevas airoso y radiante
el calor por donde vas;
soberano de placeres
estallan, ante tu ardor
en caricias las mujeres
y los hombres en amor.