18 de abril de 2021
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Economía y salud.

31 de enero de 2021
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
31 de enero de 2021

Nos aislamos, nos encerramos y en este caso sobreviene una crisis económica de incalculables proporciones. Por el contrario, si se continúan las actividades económicas, se corre el peligro de un mayor contagio y ya hemos visto cómo el nuevo virus que acecha por todo el mundo, es implacable, en los países supuestamente del primer mundo y los del segundo y tercero.

Entre otras cosas, me ha llamado poderosamente la atención que escuchamos noticias de América del Norte, Europa y sobre África, hay un silencio que no termino de explicarme.

La situación no se puede enfocar de una manera sencilla diciendo economía o salud, como si fuesen términos excluyentes. Si la economía se paraliza, simplemente nos morimos de hambre, pero si la economía continúa funcionando de la manera como hasta el momento lo ha hecho, son pocas las probabilidades que tenemos como habitantes de ese planeta, de sobrevivir a una sobreexplotación de los recursos naturales, pero también a una inequidad que se traduce en un hambre generalizada que vastos sectores del mundo entero vienen padeciendo. Hablemos de la Guajira y de algunos países africanos, para no colocar los ojos en lo que puede suceder en otras latitudes como la India.

Si algo positivo podemos encontrar en esta pandemia que nos tiene acorralados, es la incertidumbre de un futuro y la posibilidad de reflexionar sobre los modelos económicos y las relaciones internacionales que nos vienen rigiendo hasta el momento. Hacer una reflexión sobre ello, podría tener la eficacia de saber por qué el desempleo, por qué el subempleo, la razón de tanta corrupción y definitivamente optar por una nueva vía, tal como lo proponen muchos analistas, entre ellos Edgar Morin, quien dice: “..la pandemia ha revelado un destino compartido por todos los seres humanos, ligado al destino bio-ecológico del planeta. El poscoronavirus es tan inquietante como la propia crisis. Podría ser tan apocalíptico como esperanzador. Hemos entrado en la era de las incertidumbre…”  y añadiría, es necesario buscar alternativas.

Porque en el caso de Colombia, ya se han venido tomando medidas importantes como hacer grandes inversiones en el campo de la salud y de la educación, porque el rezago que históricamente hemos tenido, amerita que se produzcan unos cambios fundamentales. Y lo otro, no menos importante, reflexionar sobre las consecuencias que se han presentado cuando se asume frente a los recursos naturales, el papel de dioses depredadores.