8 de marzo de 2021
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Atención social por la pandemia ha sido baja en Colombia

27 de enero de 2021
27 de enero de 2021

Las nuevas trasferencias de dinero a las poblaciones vulnerables en Colombia a raíz de la pandemia llegaron apenas al 12 %, es decir que no se alcanzó a la población necesitada, lo cual se podría explicar porque el programa gubernamental no permitía postular a las personas beneficiarias.

Además, el programa de apoyo económico Ingreso Solidario, creado para mitigar los impactos de la emergencia causada por la COVID-19 en hogares en condición de pobreza, pobreza extrema y en condición de vulnerabilidad económica, apenas llegaron al 0,3 sobre 1 en suficiencia de recursos.

Así lo revela un estudio que se llevó a cabo en 10 países de Latinoamérica y que fue presentado por la politóloga Merike Blofield, directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos del GIGA (German Institute for Global and Area Studies), en el webinar “El futuro de la pandemia: mutaciones, vacunas y adaptación social”, impulsado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y la Universidad de los Andes.

En cuanto a la cobertura y suficiencia de trasferencias de dinero a niños durante los tres primeros meses de la pandemia, en el caso de Colombia aumentó la cantidad, pero hubo otros países que aumentaron mucho más.

“El mayor aumento lo tuvieron Chile, Brasil y Argentina, lo que incluso logró que esta población vulnerable superara la línea de la extrema pobreza por primera vez en la historia de forma transitoria”, dice la investigadora Blofield.

En el estudio se determina que las transferencias monetarias a las poblaciones vulnerables, además de la rapidez y la suficiencia de las ayudas, son algunos de los retos políticos para la protección social por parte de estos países durante la pandemia.

Grupos beneficiarios

La investigadora explica que cuando empezó la pandemia el desafío de los Gobiernos era alcanzar tres grupos: quienes forman parte del régimen contributivo –con más recursos económicos para quedarse en la casa–, los beneficiarios del régimen subsidiado –que son más vulnerables, pero alcanzables– y los “hogares informales”, en los que el reto era particularmente grande.

“En nuestro estudio, con Cecilia Giambruno y Fernando Filgueira para la Cepal, analizamos tres dimensiones del esfuerzo político: la rapidez, la cobertura en términos de las transferencias monetarias, y la suficiencia, es decir si esas trasferencias cubrían las necesidades básicas entre marzo y diciembre de 2020 en Colombia, Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Brasil, México, Ecuador, Uruguay y Costa Rica”, indica.

Mayor asistencia

A finales de marzo, 7 de los 10 Gobiernos analizados, incluido el de Colombia, anunciaron más asistencia a través de los sistemas no-contributivos existentes y todos establecieron medidas de protección para trabajadores del sector formal, con algunas variaciones.

“A finales de abril, 9 de los 10 Gobiernos habían anunciado transferencias de ingreso para, por lo menos, algunos hogares informales, manifiesta la politóloga Blofield.

Agrega que “de ellos, 7 establecieron mecanismos para que los hogares informales se postularan a las ayudas; solo 2 –Ecuador y Colombia– mantuvieron criterios restrictivos basados en bases de datos y sin posibilidad de postular, pues desde el inicio establecieron los hogares de ingreso solidario”.

Otro punto de la investigación es que las principales causas de los retrasos fueron políticas y tecnológicas, si se tiene en cuenta que en junio la mayoría había recibido por lo menos una trasferencia, mientras que en Perú, en agosto, había más de 2 millones de hogares sin el primer desembolso.

Programas para hogares informales

Según los datos más recientes (2018), poco más del 60 % de los trabajadores colombianos son informales, es decir que no contribuyen al sistema de salud.

“Solo 3 de los 10 países lo lograron –Argentina, Bolivia y Brasil– en este último los informales representan el 35 % de las personas ocupadas y las ayudas llegaron hasta el 67 %, porque también se incluyó a las mujeres cabeza de hogar, quienes no forman parte de la fuerza laboral, por ejemplo”, explicó la académica.

Al respecto, agrega que 2 países representan los extremos: Brasil –que redujo la pobreza extrema por la oposición legislativa al gobierno de Bolsonaro y la presión de la sociedad civil para la aprobación del programa de ayudas– y México, que no tuvo ningún programa nacional de protección social como respuesta a la pandemia.

“Colombia está en el medio, pero se acerca a México por la enorme brecha en la protección social”, indica la investigadora.

La politóloga Blofield subraya que la solidaridad multilateral será importante, porque la protección social necesita esfuerzo fiscal y algunos países no lo pueden hacer.

De igual manera, considera que la distribución equitativa de las vacunas tendrá un efecto social, porque la no asistencia a los más pobres, además de la falta de vacunas, llevará a que el virus siga existiendo y trasmitiéndose igual que durante el último año.