11 de abril de 2021
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Salario mínimo… ingreso solidario

4 de diciembre de 2020
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
4 de diciembre de 2020

Se inician las reuniones tripartitas para determinar el alza del salario mínimo. Allí, los Empresarios, las Centrales Obreras y el Gobierno, buscarán un acuerdo para el nuevo salario mínimo, y tratarán de hallar un punto en el que tanto los empresarios como los trabajadores, queden satisfechos con ese valor. Desde ahora, los trabajadores, representados en esta mesa por las Centrales Obreras, han fijado sus pretensiones en un alza del 14%,  fundamentados en que, al obtener más ingresos las clases trabajadoras, la economía tomará más dinamismo por la mayor demanda de bienes y servicios por parte de quienes ganan más dinero, dinero que será el motor de esa demanda. Por su parte, los empresarios estiman que dadas las circunstancias derivadas del negativo crecimiento de la economía, de las dificultades que por razón de las cuarentenas por el virus, las empresas: o han cerrado sus puertas dando lugar al alto desempleo que actualmente se registra, o se han endeudado de manera alarmante para poder atender los costos y gastos derivados del funcionamiento y mantenimiento del empleo, en tanto cuentan  con una dinámica de ventas baja, razón por la cual un alza del salario mínimo no debe exceder la inflación del año y más con un índice de productividad negativo,  so pena de que las dificultades se acrecienten y haya que prescindir de más empleos.

Acá, hasta donde hemos podido enterarnos, se está hablando del salario mínimo para quienes tienen la fortuna de contar con un empleo. De ninguno de los sectores que intervienen en la discusión del salario hemos oído preocupación cierta y valedera por quienes carecen de ese ingreso, valga decir de quienes no tienen empleo, de quienes lo perdieron o no lo han logrado conseguir en los últimos tiempos.

Desde otros ángulos, algunos ciudadanos han planteado fórmulas draconianas que buscan promover la creación de empleo. Esas fórmulas conllevan la necesidad de disposiciones transitorias con el sacrificio derivado de una remuneración inferior a ese salario mínimo; la suspensión temporal de contribuciones parafiscales y sólo con aportes a salud y a pensiones, buscando que los empresarios encuentren oportuno el enganchar mano de obra a sus empresas y ampliar su producción con menores costos. Aquí es imperioso establecer que, empresario, en el sentido amplio del vocablo, no hace referencia únicamente a aquellos que están al frente de organizaciones poderosas, y hace referencia por igual a los emprendedores que, acompañados por dos, tres, quizás más personas, acometen el desarrollo de una actividad que será más o menos lucrativa, pero que es fundamento de esperanza para unos y otros.

Podrá uno pensar que es de esperar que las Centrales Obreras entiendan que ahora la lucha es por quienes tienen un salario y también debe serlo por quienes carecen de él. Que entiendan, también, que esas organizaciones sindicales pueden igualmente hacer empresa y desarrollar actividades productivas, todo ello con fundamento en los aportes que sus afiliados realizan mes a mes. Que los aportes que a ellos realizan los trabajadores no sean para que algunos dirigentes se acomoden a sus anchas, sino para que ellos sean a la vez ejemplo de lo que en el campo del trabajo puede hacerse como justicia social. Justicia que demandan de otros pero que no practican de manera alguna.

Y, cuando estas Centrales Obreras demandan el llamado “Ingreso Solidario”, bien podrían proponer que todos los colombianos que devengamos un salario, un ingreso proveniente del trabajo, aportemos el 1% de ese ingreso a un fondo que alimente ese “Ingreso Solidario”, en ayuda, en socorro, de quienes nada tienen y nada esperan. Eso sería, en esencia, la verdadera SOLIDARIDAD.

Esperemos a ver cuál es la respuesta a esta propuesta de SOLIDARIDAD en tiempos como los que vivimos. ¿Podremos dar todos? O, ¿Acaso lo exigimos de los demás o de otros, simplemente porque a eso se reduce la solidaridad?

Manizales, diciembre 4 del Año de la Peste.