18 de abril de 2021
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Enfrentar la incertidumbre.

27 de diciembre de 2020
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
27 de diciembre de 2020

La conquista del espacio y todos los desarrollos tecnológicos que la humanidad ha logrado consolidar, nos van dando la falsa idea de predecir siempre un futuro lleno de halagadoras sorpresas. Pero ocurre, como lo estamos viviendo en este momento en toda la faz de la tierra, que nos sentimos en una absoluta indefensión, pero claro, con la convicción que podemos encontrar una salida a la enorme crisis, desde luego, con un alto costo representado en vidas humanas.

Se hace necesario entonces educar también para la incertidumbre, sobre todo haciendo énfasis en la cuenta de cobro que comienza a presentar el planeta debido a la desaparición de bosques y con ellos la de especies animales. Ya hemos podido calcular que en 30 años el peso de los deshechos, de la basura, pesarán mucho más que el total de los seres humanos.

Y educar para la incertidumbre también implicaría aprender la lección que esta pandemia nos está brindando: Más de tres millones de desempleados en todo el mundo, pero lo más grave, sobre todo en el caso de países como Colombia en donde el empleo informal está produciendo hambre. Restricciones como el pico y cédula, prohibición para la salida de mayores de setenta años, toque de queda; afectan desde luego a comerciantes e industriales, pero quienes no tienen mayores posibilidades de sobrevivir con aquellos adultos mayores que sobreviven con ventas ambulantes y aquellos sectores populares que salen a ofrecer sus productos alimenticios a la calle.

Desde luego que hay indisciplina por parte de unos sectores de población, pero también hay ignorancia, desconocimiento en otros y necesidad de salir para conseguir el pan de cada día.

Todas las medidas restrictivas son bienvenidas, pero debe pensarse también que a futuro es necesario buscar mejorar los ingresos de una inmensa cantidad de personas que sólo disponen de su fuerza de trabajo para subsistir.

La concentración de la tierra, de la riqueza, la tala inmisericorde de bosques y la minería legal e ilegal expulsa campesinos que llegan a la ciudad con las manos vacías a engrosar las filas de los desempleados y de aquellos que deben salir día a día para la búsqueda del sustento diario.

Con toda razón, el filósofo Edgar Morin dice que es necesario educar para enfrentar la incertidumbre : “Una gran conquista de la inteligencia sería poder, en fin, deshacerse de la ilusión de predecir el destino humano”.