24 de noviembre de 2020
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Cine/ La Butaca de Celsus GAMBITO DE DAMA

6 de noviembre de 2020
6 de noviembre de 2020

Cada semana, en Viernes Cultural, Celsus escribirá para Eje 21, sus agradables notas sobre Cine para la pandemia. L. D.

En el suroeste norteamericano, en tiempos de la guerra fría, Beth Harmon es un genio infantil del ajedrez, que torneo tras torneo, -es la secuencia de la miniserie- bate prejuicios sobre la mujer, contrincantes masculinos y estereotipos lugareños.

La Harmon es la primera mujer campeona mundial, en torneos masculinos, en la ficción novelada de Walter Tivor, que recrea competencias del ajedrez a partir de su experiencia y personalidad, propensa al licor y a las drogas. El capítulo final de la serie se inspira en la hazaña de Bobby Fisher, en el match del siglo – 1972 –  con la que él rompió la hegemonía de los rusos, campeones por antonomasia del ajedrez. Fischer fue una gloria nacional que fue perseguido sin misericordia por el gobierno americano, por recibir millonaria bolsa en Yugoeslavia, en donde repitió el duelo con Spasski, 20 años después.

Es sutil drama de GAMBITO DE LA DAMA lo crea la tensión de una joven que se desenvuelve con seguridad y firmeza, sobre una cuerda floja de altura que solo ve el espectador.

La atmósfera de la serie es mustia, la domina el rito silencioso de los solemnes salones de los juegos de maestros, y los desenlaces son de emociones contenidas, siempre a la espera de que algo se va a estropear.

La narración es atractiva por el reto que asume el director, Scott Frank, de interesar en el ajedrez a una audiencia que no sabe de sus reglas y aperturas. Ahí está la magia. El desarrollo de las partidas presente en los tableros puede pasar inadvertido, y el primer plano son los rostros de los jugadores. El peligro del ataque que se desata con el caballo en 5D, se capta en el rictus, en las cambiantes cejas, en la intensa mirada al opositor.

La cara en la que se dibujan las movidas, es la de una artista argentina, Aniya Taylor – Joy, joven estrella, ya galardonada en New York como intérprete revelación en el cine independiente. Emma de Autumn de Wilde, película rodada este año, la tiene como protagonista. Por el talento dramático y el arte del maquillaje, la adolecente que se convierte en mujer, la huérfana acogida que se hace cargo de la madre adoptiva, la colegiala provinciana que se desbarranca en la bohemia y recompone glamorosa.

Es una obra de la que no se notan las costuras de las capas temáticas con las que se teje la historia. Como dice Borges, el jugador gobierna el destino del tenue rey, pero también este es prisionero de otro tablero de negras noches y blancos días. A Beth Harmon la acecha su tragedia familiar, la iniciación temprana en los tranquilizantes suministrados como vitaminas diarias en el orfanato, su tranquila y extraña forma de parecer huraña en sus relaciones cercanas.

La afición ajedrecística también encuentra atractivo. Detrás de la rivalidad política EE.UU – RUSA, está la de la dos escuelas: Una intuitiva, crea en el tablero, que es la de Harmon, inspirada en un ídolo nacional Murphy, y en el campeón mundial cubano CAPABLANCA,  que tiene que hacer frente a la científica rusa de Alekhine, de partidas preparadas, estudiadas, memorizadas.