23 de noviembre de 2020
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En busca de acciones conjuntas para la protección de abejas en el Quindío

17 de noviembre de 2020
17 de noviembre de 2020

Con el compromiso, por parte de la Gobernación, de encontrar soluciones concretas ante la problemática de la muerte de abejas por el uso de químicos en cultivos adyacentes, se realizó una reunión entre varios productores apícolas y la administración departamental.

Apoyados por la Universidad del Quindío como autoridad científica en el tema, los empresarios expusieron ante el mandatario departamental la problemática generada por el efecto de la sustancia Fipronil, que se encuentra presente en 58 marcas comerciales de agroinsumos, generando problemas similares en todo el territorio nacional.

En el encuentro, los criadores calcularon la muerte de unas 3.500 colmenas por año desde 2016 (fecha en la que se empezó a registrar de manera estadística el fenómeno). Esta cifra sumaría, a la fecha de hoy unas 20.000 colmenas, cada una con una población de entre 80 mil y 100 mil especímenes: un cálculo que alcanzaría millones de individuos muertos en el periodo referido.

Al conocer las evidencias de la problemática, el gobernador Roberto Jairo Jaramillo Cárdenas, destacó la dinámica de unión que se empezó a generar entre el sector productivo, la academia y el gobierno para trabajar en el tema. “Estamos trabajando con el compromiso de declarar al Quindío como zona libre de Fipronil, y en este sentido queremos tener claridad con el gobierno nacional, el Congreso y el ICA, en torno a la creación de una mesa técnica y la construcción, con el diputado Juan Camilo Cárdenas, de un proyecto de ordenanza que garantice la polinización, que es lo que nos permite presentar esta región como un departamento verde”, expresó.

En representación del sector productivo, el apicultor Abdón Salazar Méndez reiteró la importancia de acciones concretas para tratar el desastre ambiental. “No estamos hablando solo de la afectación de una industria, ni de las abejas (con 1.200 especies en el país), sino de otros insectos, de murciélagos y de colibríes, como agentes polinizadores que permiten la fertilización y la biodiversidad ecológica. Pero también hay que tener en cuenta que quedan trazas de estas sustancias en las frutas y verduras que consumen nuestros hijos y nietos”, afirmó.