22 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Un recorrido por la Avenida Santander

22 de octubre de 2020
Por José Miguel Alzate
Por José Miguel Alzate
22 de octubre de 2020

Es agradable recorrer, a pie, la Avenida Santander. Cuando uno empieza a avanzar, con paso lento, desde el sector de fundadores, va descubriendo una ciudad en constante desarrollo arquitectónico. Si al iniciar el recorrido se voltea la mirada hacia la izquierda se descubre, imponente, una edificación que le cambió la cara a un sector que antes parecía deprimido. Es el moderno Centro Comercial Fundadores, levantado en el terreno que durante muchos años ocupara la Trilladora Oriental. Ahí comienza el encanto de una ciudad nueva, en constante crecimiento, que se proyecta hacia el futuro con edificaciones modernas que hablan del empuje de una raza que vence la topografía caprichosa para levantar estructuras de cemento que le dan un aire cosmopolita.

El recorrido para disfrutar la Avenida Santander se va tornando, a cada minuto, en un reencuentro con la ciudad. Se pasa frente a la vieja edificación de la antigua escuela Juan XXIII, y viene a la memoria aquella época que registran  las crónicas cuando esta edificación sirvió como sede, en los años cuarenta del siglo pasado, de la recién creada Universidad Popular, hoy de Caldas. Fue la primera sede del histórico Instituto Universitario, el plantel educativo más emblemático de Manizales, donde Gilberto Alzate Avendaño sació en sus años de estudiante su irrefrenable sed de lectura. En ese tiempo funcionaba como internado para los jóvenes que llegaban de todos los pueblos del antiguo Caldas a recibir educación secundaria.

Los dos edificios contiguos a la hoy deteriorada escuela, que espera ser intervenida para rescatarla como monumento histórico, son expresión viva del significado que para el desarrollo de la ciudad ha tenido la educación. De sus aulas salieron, en una época dorada, hombres que dejaron su impronta en la historia caldense. Al frente queda la sede de Caldas Motor, el primer distribuidor de vehículos que tuvo la ciudad, que por allá en los años cuarenta agenciaba la marca Ford, según los avisos de prensa de la época. Una cuadra más adelante se encuentra el Hotel Carretero. Con su construcción por parte de los hermanos López, los propietarios de la Empresa Autolegal, se le abrió a ese sector de la ciudad un importante polo de desarrollo comercial.

Avanzando, se va descubriendo una nueva ciudad. Modernos locales para la exhibición de vehículos, con vitrinas inmensas, fueron abiertos en el sector. Cómo no recordar que en el sitio donde Colautos construyó su sede funcionó a finales de los años setenta la Fonda Musical. Y que unas cuadras más adelante, donde se levanta el conjunto residencial La Estación, quedaba la hermosa edificación donde funcionó por muchos años una institución de beneficencia: el orfelinato. Ahí empieza a notarse el desarrollo arquitectónico de Manizales. Entonces empezamos a ver, de ahí en adelante, una ciudad en constante crecimiento. La Avenida Santander, que hasta finales de los años setenta era sector residencial, se transformó de pronto en concurrida zona comercial.

Esta Avenida Santander que recorremos todos los días para admirar esa arquitectura que se levanta como símbolo de la pujanza de una raza no conserva el romanticismo de otros años, cuando todavía en el sector de El Cable no se había establecido la zona rosa. Hoy es un sector en ebullición comercial, con negocios de todo tipo, donde se han levantado edificios que lo han convertido en centro empresarial de primera línea. El portal del cable, el Centro Médico y el Centro Empresarial Siglo XXI han cambiado su fisonomía. Como cambio de aspecto la esquina de la calle cincuenta, donde se construyó Plaza 51. Y la calle 62, donde la piqueta demoledora del progreso demolió una edificación histórica para levantar allí el moderno edificio El Castillo.

Recorrer la Avenida Santander es un ejercicio que nos permite apreciar en su verdadera dimensión el desarrollo urbanístico de Manizales. Las nuevas edificaciones que a lo largo de esas cuarenta cuadras se han levantado nos enseñan cómo los ingenieros manizaleños se las ingenian para construir sobre el lomo de una cordillera. No es raro, entonces, que hacia abajo los edificios que sobre esta avenida se construyen tengan hasta seis pisos. El único que no profundiza en la tierra es el edificio El Triángulo, primera edificación alta que se construyó sobre esta transitada vía. Con la construcción, en los años ochenta, del Multicentro Estrella, la Avenida Santander se proyectó como zona comercial. Y con Cable Plaza se consolidó a su alrededor un desarrollo más asombroso todavía.