25 de octubre de 2020
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Lo que nada nos cuesta…

16 de octubre de 2020
Por Eduardo Lozano M.
Por Eduardo Lozano M.
16 de octubre de 2020
«Lo que nada nos cuesta….  volvámoslo fiesta». Ese antiguo adagio que nos enseñaron las abuelas, cobra hoy inusitada vigencia, tras el anuncio de la Alcaldesa de Bogotá Claudia López, quien en un arranque de terquedad quiere cambiar de color los buses que acaba de importar la empresa Transmilenio.
 
El colega Orlando Cadavid ya había hecho alusión al tema en sus publicaciones periodísticas, pero yo quisiera ser más incisivo en un reclamo que amerita toda justicia.
 
La discordia gira alrededor de 420 buses que llegaron a Bogotá y que serán movidos por energía eléctrica, como una contribución al mejoramiento del medio ambiente tan contaminado hasta ahora.
 
Cuando se contrató la adquisición, el fabricante de los buses tomó nota de las características de los aparatos, entre ellas el color azul que tienen los demás buses de la empresa Trasmilenio.
 
Ya estando los aparatos en Bogotá y listos para entrar en servicio, resulta que a la alcaldesa se le metió el capricho de cambiarlos de color azul a color verde. (y más adelante lo hará con toda la flota).
 
Acaso es que cambiando el color a los buses, su rendimiento es mayor?
 
Esto a mi manera de ver es una decisión torpe que cuesta muchos millones de pesos al Distrito, si se tiene en cuenta que la pintura de un bus vale alrededor de 9 millones de pesos. A esto hay que sumarle los costos de cambio de identificación en los documentos y el registro de nuevas tarjetas de propiedad e identificación. Todo esto sumando y multiplicado por 420 que es el número de buses nuevos, da una cifra astronómica.
 
Además hay otro grupo de buses de nueva tecnología que quiere pintar de amarillo.
 
Esto según la alcaldesa, «no tendrá ningún costo para la ciudadanía pues será financiado por otras empresas, etc etc.»
 
Qué tal esa locura ?
 
Con toto el respeto que me merece la funcionaria, yo le pido que recapacite en su idea. El color de un bus no lo hace ni mejor ni peor que otros.
 
No sería mejor usar todo ese dinero en obras sociales que merecen toda la atención y que están dirigidas a las clases menos favorecidas ?
 
Qué nos ganamos montando en un bus elegante y muy bonito, cuando a través de sus ventanillas vemos la miseria de la ciudad? Vemos familias enteras con sus hijos clamando por una limosna para poder comprar alimentos?.Vemos como los desvalidos registran las canecas de la basura en busca de alguna sobra de comida?
 
La frase del CHAVO en sus capítulos de televisión, puede acomodarse perfectamente a la alcaldesa de Bogotá, pues con esta idea «YA NO ME SIMPATIZAS»
 

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