22 de octubre de 2020
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Por Darío Jaramillo La carencia de Jorge Vessel

16 de octubre de 2020
16 de octubre de 2020

Darío Jaramillo Agudelo

Lo único claro aquí, en La carencia, es una voz. La del poeta venezolano Jorge Vessel (seudónimo de Jorge García; Caracas, 1979). Una voz que trata de identificarse a sí misma. Que indaga su origen, que indaga sus semejanzas. Exhala, más que pronuncia, posibilidades del ser sin identidad o con identidad múltiple o ajena a cualquier intento de identificación.

La carencia parte de consideraciones metafísicas que no necesariamente están enunciadas en forma explícita sino que se suponen desde la experiencia existencial: el ser no es unívoco, tampoco la percepción a pesar de que ésta intente una diafanidad que no es propia del mundo real.

No hay angustia aquí, ni hay reclamos, sólo una voz declarativa que elude también una lucidez que no cabe, que es imposible. “Todo acto de contrición llega a destiempo”, declara sin dramatismo o, mejor, con un dramatismo que no está en la voz, que apenas se reconoce, que se sitúa en los hechos: “me pregunto si las ovejas cuentan hombres para dormir”.

En todo caso el pasado, desde donde vienen las normas y las nociones de un orden que el poema no acepta, no es ninguna instancia de verdad o de certeza o de ley: “cada mañana inmolo la receta del pasado”.

Ese caos metafísico que no distingue identidades propicia una formidable y muy original retórica. Y, sin abusar de ella, siempre contenido, construye una imaginería que, sin proponérselo, resulta surrealista, sólo en la superficie y sin exhibir el surrealismo como credo poético. Una imaginería que se ordena, casi siempre, a base de imágenes zoológicas: “rompes la negrura que arrulla a mis bestias”.

Aparecerá, entonces, que “las arañas no saben amar”, que “me elegiste como la rana a la mosca”, que “el ruiseñor se vuelve cuervo”, que “el tiempo es una araña de siete patas”, que “el pájaro de un ala alza el vuelo”.

Reivindicación del instinto, de la autenticidad de lo primario, de la emoción que encuentra con dificultad su lugar en el mundo, La carencia es un hermoso e inesperado libro, el libro de una voz que ha encontrado su destino: porque el “destino es encontrar la verdad cuando sólo queda reinventar la palabra”.

rompes la negrura
que arrulla a mis bestias
ni las tundras
ni los fantasmas
escaparán a la sentencia
basta un corazón
para desatar una guerra
Jorge Vessel

los hijos del mar
hacer lecho con sus brazos
en tus pensamientos no dejo
no callo
no soy
en los míos tú eres otro
ayer
es un lugar compartido
Jorge Vessel