18 de abril de 2021
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Destapó las cartas

30 de octubre de 2020
Por Hernando Salazar Patiño
Por Hernando Salazar Patiño
30 de octubre de 2020

Lo estaba esperando. Cualquiera de estos días, más temprano que tarde, yo sabía que lo iba a hacer. El columnista no veía  la oportunidad todavía. No le interesaba precipitarla. Mientras la disimulara bajo una pasión cívica casi convincente y  el asunto no volviera otra vez al primer plano, seguiría machacando contra todo lo que  haga o  deje de hacer el burgomaestre de la ciudad. Pero se dio la coyuntura, y Jorge Enrique Pava destapó sus cartas. No se aguantó. Le tocó dejar ver el juego.

Conocimos su baraja el año pasado  Esos ataques continuos, desesperados, adjetivados, y por consiguiente, apocalípticos, contra el Alcalde, por el solo hecho de llamarse Carlos Mario Marín, y contra su administración, por haber sido precisamente el concejal que diera la batalla edilicia por la  defensa de la Reserva de Rio Blanco, el elegido por la mayoría de los manizaleños como primera autoridad del municipio, vienen del mismo naipe. Solo que a partir del triunfo de los verdes, se vio obligado a barajar y repartir de nuevo.

Uno no sabe si su apoyo y defensa al proyecto urbanizador es en Pava Quiceno auténtico, o es un error de perspectiva o visión, o es de verdad el vocero en los medios periodísticos  de los socios de Tierra Viva, como insiste en hacérnoslo creer. Al  haber cambiado las “reglas del juego”, no por eso cambió  su objetivo principal, pero sí  el modo de jugar. Más agresivo, más constante, más vigilante del otro. Y de los otros. Lo que interpretaba como un “sesgo” de uno de la mesa que esperaba su turno con el as guardado para el momento oportuno, se le salió con todo su impulso. “Lo sospeché  desde un principio”, me dije como el Chapulín.  La misma transparencia por la que ha abogado en sus escritos, dejaba ver ahora el sedimento del  fondo. Su manizaleñismo es puro calderonismo.

Al menos en este caso concreto. He estado de acuerdo algunas veces con las campañas que ha emprendido el columnista. Con otras, las menos, no. La falta de información sobre el asunto que trata, o la falta de interés, hace que muchas me dejen indiferente o ni las lea. Pero me agrada lo puntilloso, la agudeza, la preocupación y el conocimiento que le  supongo, de los temas de la ciudad que enfoca. Y su estilo fuerte, al parecer abierto, correcto, sin melindres literarios, pero sin abajamientos, sin términos agresivos e insultantes, como se estilan en las redes, y en ocasiones en los colaboradores de algunos diarios.

Sólo con respecto al alcalde y al proyecto que amenaza el medio ambiente, su lenguaje cambió. “Carta echada, no puede ser retirada” dice uno de los refranes de jugadores, de los que ni tengo idea porque no se jugar ninguno. Pero en el artículo “Tribunal segado”, se le “despintó  el juego”, rebajó el lenguaje y desvarió. Pava nos puso a desconfiar de sus intenciones, por no decir, de su talante cívico.

Al  doctor Oscar Villada, frecuente y reflexivo corresponsal del Director en La Patria, le llamé una vez la atención por haber usado expresiones descompuestas, contrariando la supuesta posición política de Jorge Enrique Pava en relación con no importaba qué. Por lo extraño en él, lo hice de forma clara y comedida. Y en la misma forma, reaccionó y rectificó. Que a similar  extremo haya llegado Pava con respecto a un proyecto que sabe, que tiene que saberlo, afecta la naturaleza y es dañino para la ciudad, desconcierta, y  compele a seguir leyendo con reserva, por dar un nombre,  la exposición de sus convicciones cívicas, que no las políticas o de otra índole.

Las he explicado antes y habrá oportunidad de volver a las razones de fondo. Al señor Álvaro Gómez Gómez, le duele en el alma el amenazado destino de la Reserva Forestal de Rio Blanco. Gracias al desinteresado manizaleñismo de su padre, don Conrado Gomez, y a su futurista percepción ecológica, parte de este tesoro natural existe. Las inquietudes y propuestas que sobre Caldas hace Gonzalo Duque Escobar, tienen un  indiscutible  sentido de pertenencia y de progreso, regionales. Miles de personas y muchos colectivos, que rechazamos, pero más tememos, el proyecto de Tierra Viva, estamos movidos por la defensa del aire puro, del medio ambiente, del amor por la naturaleza, y no por intereses personales o partidistas.