25 de octubre de 2020
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César Hoyos Salazar

17 de octubre de 2020
Por Por Oscar Jiménez Leal.[i]
Por Por Oscar Jiménez Leal.[i]
17 de octubre de 2020
Foto Alcaldía de Armenia

Por Oscar Jiménez Leal

Qué magnífica ocasión para renovarle a César los especiales sentimientos de admiración, amistad y congratulación con motivo del otorgamiento que le hizo la ciudad de Armenia del Cordón de los Fundadores al celebrar un año más de su fundación.

Siempre se ha pensado que las condecoraciones, las preseas, los galardones, las medallas o las distinciones, son símbolos de honor, gratitud y recompensa con que la humanidad, desde tiempos inmemoriales, señala a sus mejores hombres, tanto en tiempos de guerra como en los tiempos de Paz. Solo que se detiene en aquellos que cumplen a cabalidad  la sentencia evangélica, según la cual, el que quiera colocarse por encima de los demás que se dedique a servirles. Por eso mismo, su valor intrínseco tiene diferentes grados y diversos estimativos en proporción a los servicios prestados por parte del galardonado o el prestigio de quien lo otorga dentro de la comunidad. Unas veces se honrará más a quien  lo otorga que aquien la recibe; otras, habrá simetría de valores entre ambas partes; y otras pocas, el acierto en la buena escogencia del galardonado, hace que el reconocido y unánime prestigio del señalado se extienda no solo  a la entidad que lo concede sino también a la comunidad en general.  Este último es el caso típico de César Hoyos Salazar. Su vida diamantina por la excelencia de sus virtudes y el cultivo riguroso de los más caros principios del espíritu y de la ciudadanía, aprendidos  de su familia ejemplar de que proviene, e inculcados con especial amor y rigor a la que  procreo con su distinguida esposa.

Desde su primera juventud se interesó por los temas del debate público lo cual hizo a través de publicaciones estudiantiles que financiaba de su propio peculio. Luego, en programas radiales en emisoras de armenia donde debatía temas comunitarios y más tarde en “CARTA JURÍDICA” que personalmente dirigía  en la mañana de los domingos con el fin de ilustrar a la ciudadanía sobre aspectos jurídicos que a todos concernían en especial lenguaje sencillo y didáctico.

Ocupó dos veces  la administración de Armenia, primero como Secretario de Gobierno y luego como el segundo Alcalde popularmente elegido en un certamen caracterizado por la sobriedad de las propuestas y la rigurosidad en el control  de los gastos de la campaña. Todo lo que prometió lo pudo cumplir, gracias al prestigioso equipo de profesionales técnicos en cada una de las materias a su cargo de que se rodeó. Una estela luminosa de austeridad y eficacia en el gasto público y una pulcritud a toda prueba, condujeron la gestión por esperanzadores caminos de progreso, que aún se añora con respeto y admiración sin par.

La noble e intensa labor  académica en la Universidad Gran Colombia,  lo llevó prontamente a los predios envidiables de la Federación Nacional de Cafeteros como su director Jurídico  y de allí, al Consejo de Estado donde prontamente le reconocieron sus merecimientos eligiéndolo como su Presidente. Allí desplegó con sabiduría una fecunda y encomiable misión que contribuyó a la actualización de la jurisprudencia y doctrina nacionales para satisfacción de la academia, la judicatura, y los estudiosos en general de las intrincadas materias jurídicas. Por eso digo que el Cordón de los Fundadores en cabeza de César Hoyos Salazar enaltece no solo  a quien lo otorgó con singular acierto sino a toda la comunidad quindiana y a la sociedad colombiana.

Bogotá octubre del año de la Pandemia.