19 de septiembre de 2020
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El Bogotazo en Caldas (I)

6 de agosto de 2020
Por Jorge Emilio Sierra Montoya
Por Jorge Emilio Sierra Montoya
6 de agosto de 2020

Así vivió Morales Benítez  

 (En la celebración, este siete de agosto, del centenario del natalicio de Otto Morales Benítez) 

De gira con Gaitán

Tras la derrota del liberalismo en 1946 y el posterior ascenso al poder del conservador Mariano Ospina Pérez, Jorge Eliécer Gaitán fue proclamado jefe único de su partido y en esa condición emprendió una serie de correrías por el país, nuevamente en plan de campaña, en las cuales lo acompañaron dirigentes regionales, como el propio Morales Benítez, quien estuvo con él en Cartagena, Barranquilla y otros municipios de la Costa Atlántica.

Precisamente en la Ciudad Heroica, durante un solemne acto presidido por el caudillo, Otto soltó su estruendosa carcajada que le mereció de Gaitán la siguiente pregunta, en tono irónico, de burla amable, cordial: «Doctor Morales Benítez: ¿De dónde sacó esa sonrisa de Mona Lisa?», comentario que provocó hilaridad entre los asistentes.

Luego lo acompañó a Pasto, Popayán, Cali y Neiva, siempre en nombre de la unión liberal.

Muertos en Manizales y Pereira

Hacia mediados de 1947, ya en su condición de representante a la Cámara, Otto se trasladó a Bogotá, aunque la mayor parte del tiempo permanecía en Manizales, obviamente para dirigir la nueva campaña electoral, enarbolando las banderas del gaitanismo.

Abandonó la presidencia del directorio departamental, si bien permanecía como miembro del mismo.

En realidad, la situación del liberalismo en Caldas, igual que en el resto del país, era bastante compleja, difícil, sobre todo por la violencia desatada en el mandato de Ospina, contra la cual Gaitán se había pronunciado en un enérgico Memorial de Agravios que aún no recibía respuesta satisfactoria.

Fue así como el máximo jefe liberal convocó, en febrero de 1948, la llamada Manifestación por la Paz -o del Silencio– en Bogotá (que él habría de presidir, al término de la cual pronunció un memorable discurso) y en otras ciudades, como Manizales y Pereira.

Otto asistió con su padre, don Olimpo, a la de Manizales. Por ello presenció cómo salió la policía, cómo ésta disparó contra los manifestantes y cómo fueron acribillados trece ciudadanos indefensos, inermes, entre la multitud que se lanzó a protegerse en la Catedral, donde la jerarquía eclesiástica ordenó cerrar las puertas para impedir su ingreso.

En Pereira, a su turno, ocurrió algo similar. Los muertos fueron siete, nada menos.

Protesta ante el gobierno

El Directorio Liberal de Caldas lanzó su voz de protesta por los trágicos hechos. Y, tras intensas deliberaciones, comisionó a Morales Benítez y Guillermo Rivera, jefe gaitanista local, para presentar en Bogotá el informe de lo ocurrido, tanto a Gaitán como al presidente Ospina, el ministro de Gobierno y el procurador general de la nación.

Gaitán los recibió de inmediato. Al término del encuentro, los autorizó para efectuar las demás reuniones que tenían previstas.

A la cita con Ospina, asistió un grupo de caldenses ilustres: Jorge Gartner, Gonzalo Restrepo Gutiérrez, Arcesio Londoño Palacio, Eduardo Mejía Jaramillo y Luis Jaramillo Montoya, entre otros.

El primer mandatario los atendió con su amabilidad característica, haciendo gala de su paciencia y comprensión ante tan justos reclamos.

El ministro de Gobierno y el procurador, por su parte, acogieron la solicitud de ir ambos a Manizales, aunque en fechas distintas, como ocurrió de hecho.

Oración por los humildes

Pero, la máxima expresión política tuvo lugar cuando Gaitán se hizo presente en las dos ciudades que fueron escenario de tan crueles asesinatos, para presidir sendas manifestaciones públicas en postrer homenaje a las víctimas.

Fue entonces cuando pronunció en Manizales su antológica Oración por los humildes, pieza oratoria que se reconstruyó luego con la ayuda de Efrén Lopera Gutiérrez, personaje de leyenda que se aprendía de memoria cuantos discursos escuchaba. «Era una virtud extraña», comentaba Morales Benítez.

(Esa fue, a propósito, la última intervención en plaza pública, como dirigente político, de Gaitán, quien pocos días después cayó asesinado en la puerta de su oficina, en pleno centro de Bogotá).

Tras aquella manifestación, Gaitán sostuvo una reunión con el directorio departamental de Caldas, al que impuso la presidencia, una vez más, de Morales Benítez, como reconocimiento por su citada gestión en la capital de la república. 

(*) Autor del libro “El Gran Otto: Años de formación”, incluido en la obra “Dos maestros de la cultura colombiana” que acaba de publicarse en Amazon para conmemorar el centenario del natalicio de Otto Morales Benítez y los diez años del fallecimiento del pintor Omar Rayo.