6 de agosto de 2020
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La gripa y personajes de la carta (9)

31 de julio de 2020
Por Hernando Salazar Patiño
Por Hernando Salazar Patiño
31 de julio de 2020

POLÍTICO Y  MINISTRO DE LA LOGIA

La guerra civil de 1899 tuvo varios episodios en las regiones de la Costa Atlántica, y  la de Bolívar no fue la excepción. El doctor Antonio Regino Blanco no participó de forma activa en ese odio armado entre colombianos y le eran ajenas  las pasiones partidistas. “Era enemigo de atacar personalidades, escribió Camilo S. Salgado, rechazaba toda forma de violencia y su mundo fue el de las ideas” No obstante, con algún pretexto, si es que se necesitaba alguno, aquel mismo año fue apresado en Cartagena y conducido a la cárcel de San Diego, que fue un antiguo convento. Su largo encierro lo ocupó en ahondar en los temas internacionales que le apasionaban, y comenzó a escribir  artículos  firmados con el seudónimo de ABC, que desde allí  enviaba al periódico El Porvenir, donde se publicaban. Solo quedó libre al terminar el enfrentamiento fratricida que duró 1128 días hasta el 21 de noviembre de 1902. Salió sin bienes de fortuna y en muy precaria situación.

Conociendo de sus capacidades, el gobernador de Bolívar, José Francisco Insignares, lo nombró rector de la Universidad de Cartagena en 1903. Durante la guerra, debido al empeño del Coronel Lácides Segovia, se creó en el cuartel del Batallón “Cartagena” una enfermería que atendió a los soldados heridos. La necesidad de este servicio indispensable, en una ciudad de 9.500 habitantes, llevó al doctor Blanco a patrocinar la incorporación de nuevos programas universitarios y en especial, a darle apoyo al hijo de su maestro y compañero, Rafael Calvo Castaño, en la creación de la Escuela de Enfermería

Como Antonio Regino Blanco era un experto en el tema del canal de  Panamá, una vez  separado éste país de Colombia, fue enviado allá en misión confidencial. De nuevo, al año siguiente, para aconsejar en las negociaciones, viajó a  los Estados Unidos en compañía de  Francisco de P. Manotas, el ex gobernador Luis Vélez Racero,  hermano del poeta y político Pedro Vélez Racero, que escribió sobre  el “asunto de Panamá”,  y otros. El doctor Blanco fue siempre un contumaz crítico y opositor del tratado Herrán-Hay, que le otorgaba a los Estados Unidos la facultad de construir el Canal.

A consecuencia de la Guerra de los Tres años, el liberalismo derrotado comenzó su renovación, que exigía una nueva generación y distintas estrategias para el siglo que comenzaba. A partir  de ahí, en la segunda etapa de su vida, la actividad política de Antonio Regino Blanco se intensificó.  «Dudaba del proselitismo que sugestionaba y no obligaba a racionalizar. Por eso no aceptaba la intolerancia”, dicen quienes lo conocieron. En Cartagena se dividieron los mismos liberales entre los seguidores de Rafael Uribe Uribe, el jefe vencido en la pasada contienda, que eran llamados “blanquistas”, y tenían por  líder al propio doctor Blanco, y los llamados  republicanos, organizados en torno a Eloy Pareja y Simón Bossa, especialmente  a éste último, provocando fuertes antagonismos que impedían el progreso de la ciudad de la que cada grupo quería disponer. “El doctor Bossa, escribió Alfonso Romero Aguirre, era una figura muy clara del liberalismo. Espigó en una época en la que en Cartagena escaseaban los liberales de posición social y en que ser liberal casi equivalía a ser negro y plebeyo”. Los jefes de ambas tendencias tenían en común su origen social humilde y de clase media. Y se daba  una larvada lucha de clases, porque los sectores populares no tenían una real participación política, aunque  incidieran  otros factores.

El partido conservador de Bolívar buscó por su parte la unión de las dos fracciones en que se dividía, la del  nacionalismo y el historicismo, porque las elecciones estaban próximas. Unido, se orientó al reconocimiento de los derechos del partido opositor, que no tenía mayor fuerza para  afrontarlas. Para cristalizar el intento de hacer una “política grande”, con las necesarias controversias, se reunió el concejo de administración para el nombramiento de las juntas electorales del departamento, y la de Cartagena  resultó conformada por Juan A. Calvo, Manuel Pájaro H., y Gabriel Jiménez, principales, y Antonio R. Blanco, Julio Benedetti y Fulgencio Lequerica.

Para las elecciones de 1904 no se presentó candidato liberal, y la rivalidad se dio entres dos generales conservadores,  Rafael Reyes y Joaquín F. Vélez, siendo elegido el primero por escasa ventaja, a la que contribuyó el famoso “chocorazo” o fraude de Padilla. Sus lemas “Paz, concordia, trabajo” y “Menos política, más administración”, creó expectativas por su pragmatismo, pero el nombramiento de individuos de ambos partidos en su gobierno, arreció la división en los conservadores que no aceptaban la colaboración liberal en el gobierno, y de los liberales que rechazaban prestarla. Participaron aliados el conservatismo  y el sector liberal de Uribe Uribe, al que pertenecía el doctor Blanco.  Imaginémosla como la describe  Eduardo Lemaitre: “Al principio del siglo XX Cartagena parecía ser una ciudad acabada”

Don Henrique L. Román, volvió por segunda o tercera vez a  la gobernación de Bolívar,  durante el Quinquenio de Reyes, y nombró al doctor Blanco como secretario de hacienda. El Gobernador siguiente, José María Pasos, lo   ratificó en el mismo cargo. Durante los años de la guerra y en los años que siguieron, la Sociedad de Medicina y Ciencias Naturales de Bolívar estuvo suspendida, pero una vez el doctor Blanco hizo parte del gabinete departamental, se propuso la labor de reactivarla y su perseverancia y el interés del gobernador, lograron decretar su reorganización, con las mismas atribuciones que se le otorgaron cuando su fundación y con el mismo personal que tenía al momento de estallar la guerra civil de 1899, con base en “que la existencia de esa corporación es de notoria conveniencia para el adelanto científico de esta sección del país”. Y a la semana siguiente de firmado el decreto por el mismo Antonio Regino Blanco como secretario de hacienda y encargado del despacho de gobierno,  el primero de septiembre de 1906, se realizó la sesión de reinstalación.

Esta fecha nos hace traer aquí, antes de que lo pasemos por alto, la pertenencia del doctor Blanco a la masonería, la que fue  determinante en su vida. A ella se vinculó muy joven, desde 1894, siendo elegido Venerable Maestro para el período 1898-1900 y, precisamente, en 1906, fue investido con el grado 33. Años después, en 1913, llegará a ser ministro del Supremo Concejo. Se recuerda que ideológicamente, ese tiempo, desde antes de la contienda civil, estuvo caracterizado por el ataque que el partido católico fundado por Caro y el nacionalismo  conservador le hacían al pensamiento racionalista y al movimiento masónico, que el liberalismo había incorporado, amenazando las  tradiciones cristianas y en especial a la Iglesia y a la fe de los colombianos. Por esto lucharon también los ejércitos legitimistas. La alianza durante el Quinquenio dejó ese debate atrás. En este período, Blanco también hizo parte en algunas ocasiones de la Asamblea Nacional Constituyente que funcionó entre 1905 y 1909, a cada convocatoria de Reyes.