9 de agosto de 2020
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Consejos para una niña.

12 de julio de 2020
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
12 de julio de 2020

Todo aquello que aprendemos de niños, queda grabado en el cerebro de una manera indeleble. Dice la neuróloga Rita Levi que es en esos primeros años  cuando se consolidan los mayores odios o amores que perduran, como los olores y los sabores. de los cuales habla Marcel Proust.

De allí que los psicólogos, los psiquiatras insistan en unos procesos de introspección para encontrar la raíces de ciertas conductas repudiables que en determinado momento afloran en nuestro diario quehacer.

Muchos se están preguntando las razones por las cuales no cesa la violencia contra la mujer, bien por acosos, violaciones y desde luego también, la muerte. Entonces siempre es bueno preguntarle a la Historia, cuáles han sido los antecedentes de nuestra cultura en lo que se refiere a la construcción del concepto de mujer. Y si vamos muy lejos, nos encontramos con la cultura romana, en donde existía en padre (Pater) poseedor de una familia (Famulus), que incluía a la mujer, a los hijos, bienes muebles e inmuebles.

Pero no necesitamos ir tan lejos para enterarnos del tipo de educación que otrora recibíamos y los perversos mensajes en torno  a la mujer.

Elvira Silva, hermana del poeta José Asunción Silva escribió en su momento “Consejos para una niña”: 1. Haz bueno y casto tu pensamiento. 2. El hombre tiene la iniciativa para labrar su dicha y la de la mujer…pero la mujer tiene una misión más suave, más propia de su delicadeza, de su sensibilidad y de su pudor. 3. Dios creó un modelo de mujer en su madre: criada en el silencio, humilde y pudorosa, laboriosa, benévola, humilde, silenciosa, sufriendo silenciosa y resignada.

Los papeles del hombre y de la mujer están diferenciados: «Señora, tenéis un hijo de quien se habla mucho y una hija de quien no se habla nada: este es el mejor elogio que se puede hacer de una cristiana, y yo te lo recomiendo para que trates de merecerlo. Para el hombre el ruido y las espinas de la gloria; para la mujer las rosas y el sosiego del hogar; para él, el humo de la pólvora; para ella, el sahumerio de alhucema. Él destroza, ella conserva; él aja, ella limpia; él maldice, ella bendice; él reniega, ella ora».

Podemos, desde luego pedir pena de muerte para violadores, pero simultáneamente tenemos que revisar el tipo de educación que estamos impartiendo.