7 de julio de 2020
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La Concesión Pacífico Tres

29 de junio de 2020
Por Mario De la Calle Lombana
Por Mario De la Calle Lombana
29 de junio de 2020


Sin saberse cómo, llegó a mi teléfono celular vía whatsapp un artículo escrito por el doctor Luis Javier Caicedo, titulado «Impacto regional de la autopista Concesión Pacífico 3», en el cual se pinta un panorama futuro bastante sombrío para la región en la que se está construyendo esa importante obra. Su diagnóstico es que las actuales carreteras de La Virginia-Supía-La Pintada «cumplen la función de integrar el centro y el occidente del viejo Caldas». Y que la nueva autopista Concesión Pacífico 3 pasará de largo por el territorio «sin entrar a Pereira ni tocar las goteras de Manizales», y además, no solamente dejará aislada la población de Irra, sino también los municipios risaraldenses de Guática y Quinchía, y los caldenses de Anserma, Riosucio, Supía y Marmato. Con todo respeto, permítanme disentir de lo expuesto por el autor. Me parece que acierta solo en mínima parte. He aquí mis razones:

1.- Si vamos a la historia, recordarán los lectores de mayor edad que la carretera Cali-Medellín, o mejor, Buenaventura-Medellín, pasaba por Cartago, llegaba a Cerritos, y allí torcía completamente a la izquierda para pasar por La Virginia, Asia (en la entrada a Viterbo), Anserma, Riosucio, Supía, Caramanta y Valparaíso, para caer a La Pintada.

2.- Desde la época en que se construyó la variante Supía-La Felisa- La Pintada, las poblaciones antioqueñas Valparaíso y Caramanta quedaron totalmente por fuera de la vía principal.

3.- Luego se construyeron: la variante de Pereira entre El Pollo y La Romelia, y la vía Chinchiná-La Manuela-Tres Puertas. Entonces, el transporte de Buenaventura a Medellín dejó de desviarse en Cerritos hacia el norte, y siguió hacia Pereira, Chinchiná y La Manuela, en dirección a Irra. Desde ese momento, también quedaron fuera de la ruta principal a Medellín los municipios caldenses de Viterbo, Anserma, Riosucio y Supía y el risaraldense de La Virginia; en cambio se le dio nueva vida al corregimiento de Irra.

En conclusión: en la actualidad, los municipios de Caldas que el articulista afirma que van a quedar aislados de la ruta directa Buenaventura-Medellín a causa de la Concesión Pacífico 3, ya lo están: Anserma, Riosucio y Supía. Los cascos urbanos de Quinchía y Guática nunca han quedado tan cerca de la vía, como para que el tráfico que pasa por ella ejerza ninguna influencia sobre sus economías locales. A Quinchía y a Guática solo entran quienes las tengan por destino programado. De modo que mencionarlos es un sofisma, como lo es mencionar a Marmato (Caldas) , porque la nueva vía, en el sector La Felisa-La Pintada, no variará su trazado, que seguirá, como ahora y como siempre, pasando bien lejos del pueblo minero. Incluso, durante quién sabe cuánto tiempo, ese sector continuará siendo de calzada sencilla.

Fuera de la importancia general de disminuir en varias horas el tiempo de viaje entre Buenaventura y Medellín, con lo que se mejora notablemente la competitividad del país en términos de comercio exterior, esta autopista traerá algunas ventajas que podríamos llamar locales: En primer lugar, por La Virginia volverá a pasar todo el tráfico Buenaventura-Medellín. Viterbo volverá a quedar prácticamente en el borde de la nueva vía; por lo tanto, ambos municipios vecinos recuperarán el impulso económico que habían perdido hace muchos años, cuando la ruta usual a Medellín dejó de desviarse en Cerritos. Y Viterbo se acercará en más de una hora a la capital de su departamento, Manizales, lo cual mejorará la integración departamental y abrirá la posibilidad de relaciones más estrechas: Viterbo aumentará su interacción con Manizales y se beneficiará al contar a corta distancia con dos grandes mercados, Pereira y Manizales, y no solo con uno como hasta ahora.

El artículo en cuestión parece preocuparse porque la vía de Buenaventura a Medellín va a dejar de pasar por Pereira. Tampoco es una preocupación válida. Aunque ahora esa ruta pasa muy cerca del casco urbano de la ciudad, por la variante El Pollo-La Romelia, recuérdese que hace unos meses, cuando se cerró la variante por derrumbes, se creó tal congestión en las calles de Pereira que hasta tuvieron que modificar las normas de restricción vehicular en esa ciudad. Con el impresionante desarrollo y la consiguiente congestión de tráfico que presenta la capital de Risaralda, lo que menos quiere una ciudad como esa es que se aumente el tránsito vehicular por por su área urbana.

La nueva ruta no pasará «por las goteras de Manizales». ¿Cuándo lo ha hecho? Dejará de pasar por Chinchiná, es cierto, pero esta ciudad ya tiene tanta vida propia, y el tráfico por allí, entre Manizales y Pereira, es tan intenso, que me atrevo a pensar que el hecho de que los camiones entre Medellín y el puerto sobre el Pacífico dejen de pasar por allí, mejora, más que perjudicar, la situación de la ciudad.

En cuanto al futuro vial de Manizales, en realidad Pacífico 3 nos deja a tiro de piedra de la doble calzada en que algún día se convertirá la vía. Y, dada su importancia, y la presión de los pereiranos, esto no ha de demorarse demasiado. La autopista pasará por Tres Puertas y ya a nosotros solo nos faltará, para llegar allí con ese diseño de autopista, el pequeño tramo entre La Divisa, sobre Autopistas del Café, y La Manuela. Tramo en cuya ampliación se debería estar pensando desde ahora, para que, cuando llegue el momento, no tengamos que sentarnos a esperar y esperar, como ocurre en general con tantas de nuestras obras públicas.  Podría ser el emprendimiento de una alianza público-privada. Prensaría uno que la Concesión Pacífico 3, que ya tiene maquinarias en el terreno y lo conoce suficientemente, debería ser la que propusiera la obra al Estado.

Le cabe razón si, al autor del estudio en cuanto a la situación de Irra. Es cierto, como él lo afirma, que sus habitantes «viven en, por y para, la Carretera Panamericana». Son, dice, 2500 habitantes. Dada la importancia de la obra, se justifica un plan de acción para crear fuentes de empleo en el corregimiento. Es la labor del municipio de Quinchía, del departamento de Risaralda, y del de Caldas, vecino tan inmediato y que tanto se va a beneficiar con esa gran vía. O, ¿por qué no?  De la Región Administrativa de Planeación (RAP), si es que va a servir para algo.