27 de mayo de 2020
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“Que no panda el cúnico” dicen en el Valle del Cauca

22 de mayo de 2020

La gobernadora Clara Luz Roldán sospechaba que algunos de los contratos realizados con motivo de la emergencia por el Coronavirus irían a parar a la revisión de la Contraloría o de la Procuraduría.

Este 21 de mayo, a las 4 y 30 se enteró de la apertura de un proceso en contra suya.

“La Procuraduría –dice el informe de este ente de control– abrió investigación disciplinaria a la gobernadora del Valle del Cauca, Clara Luz Roldán González, y a la secretaria de Salud del departamento, María Cristina Lesmes Duque, por presuntos sobrecostos en el contrato para la compra de 400 mil tapabocas N95, 50 mil caretas de protección, 300 mil tapabocas 3 capas, 54 mil polainas desechables, 50 mil batas antifluido y 100 camas hospitalarias con la empresa Medical Pharmacy, por un valor de $15.132.829.976, para atender emergencia por la covid-19.

La investigación busca establecer presuntos sobrecostos e irregularidades en la celebración y ejecución del contrato, que fue adjudicado de manera directa tras la declaratoria de la urgencia manifiesta”, decía el informe.

EL SEGUNDO CASO

La encopetada mandataria regional siguió leyendo: “En un segundo proceso se investiga al secretario de Ambiente, Agricultura y Pesca de la gobernación de Valle, Andrés Murillo, por presuntas irregularidades en el contrato de compraventa Nro. 1.340-59.9-3340, suscrito el 31 de marzo de 2020 con la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) Seccional Valle.

El órgano de control investiga la existencia de supuestas faltas disciplinarias relacionadas con la ejecución del negocio jurídico y la metodología empleada por la secretaría para proveer ayudas alimentarias a la población vulnerable del departamento, afectada por emergencia generada por el covid-19”.

Fueron, escasamente, dos casos por presuntas irregularidades. De inmediato sus asesores jurídicos le consultaron también a Julio César Caicedo, el poder detrás del poder de lo sucedido. “Que no panda el cúnico”, dijo el exsenador y esposo de la ex gobernadora Dilia Francisca Toro.

LOS DUEÑOS DEL VALLE DEL CAUCA

“Esta es mi tierra querida, mi tierra adorada, mi Valle del Cauca”, decía el inmortal maestro Jairo Varela en su himno a este departamento. Para nadie es un secreto que el poder de Dilian y más el de su esposo, es inmenso. Controlan a más de la mitad de la Asamblea, alcaldías, concejos, secretarías de Educación y de Salud, hospitales y empresas de servicios públicos.

Hasta los años 90 los capataces de ese bello departamento de Efraín y María eran los socios del Club Colombia. Cañicultores, presidentes de empresas, terratenientes y gamonales políticos dominaban el espectro, pero una nueva clase dirigente los doblegó imponiéndoles a un invidente y a un oscuro y falaz periodista como alcaldes de Santiago de Cali.

DEL PROCESO 8.000 A LOS ESCÁNDALOS

El Valle del Cauca fue cuna del lamentable proceso 8.000 donde raudales de dólares inundaron campañas políticas y llevaron al presidente Ernesto Samper al Palacio de Nariño, “aunque todo fue sobre sus espaldas”, como solía decir.

Clara Luz Roldán sabe cómo convivir en medio de escándalos. Cuando era Secretaria General de la Alcaldía de Cali, en la administración de Mauricio Guzmán Cuevas, le tocó ver a su jefe cuando fue el primer alcalde del país condenado dentro del proceso 8.000.

Luego fue Secretaria de Bienestar en la alcaldía del inepto Ricardo Cobo.

La mandataria de los vallecaucanos también presenció a milímetros el bullicio mediático cuando el famoso y bien ponderado excontralor Manuel Francisco Becerra fuera condenado en 1997 a 70 meses de cárcel por enriquecimiento ilícito dentro del sumario narco político.

EN MAÑOS DEL GRUPO DE GUACARÍ

El hervor de las investigaciones continuaba y ya los vallecaucanos se habían acostumbrado a ser noticia de primera plana en los medios de comunicación.

Uno de los alfiles del movimiento de Manuel Francisco Becerra era Julio César Caicedo Zamorano, senador de la república y esposo de la exalcaldesa de Guacarí, municipio conocido por un samán que duró más de cien años en la mitad del parque principal y que un día se derrumbó, pero fue inmortalizado en las monedas de quinientos pesos.

Caicedo Zamorano también cayó dentro del proceso 8.000 y entonces el condenado le ordenó a su esposa, la médica Dilian Francisca Toro que asumiera las riendas del movimiento y pusiera la cara ante los medios de comunicación.

PRESA TAMBIÉN LA JEFA

En el 2012, por orden de la Corte Suprema de Justicia, luego de 20 años de investigaciones, la entonces senadora del partido de la U, Dilian Francisca Toro fue detenida y recluida en el Centro de Estudios Superiores de la Policía en la avenida Boyacá con calle 140 al norte de Bogotá, donde tenía para su descanso canchas de golf, piscina, sauna, salones de té y lujosos restaurantes.

Desde el fastuoso centro donde preparan a los oficiales de la Policía Nacional, la dama recibía a sus abogados y a decenas de subalternos del Valle del Cauca. Nunca le faltó el manjar blanco ni los pandebonos recién hechos.

Meses después de su descanso, fue exonerada de los procesos.

DUEÑA DE PALMIRA, EL CERRITO, GUACARÍ Y BUGA

Desde ese momento, Dilian ha manejado sus intereses en la Supersalud, la CVC, el Hospital Universitario del Valle, alcaldías como las de Palmira, El Cerrito, Buga, Guacarí y Tuluá. La secretaría de deportes de Cali, el poderoso Emcali, representantes a la Cámara, varios diputados, decenas de concejales y alcaldes.

Quiso también que una hermana suya fuera concejal de Bogotá, pero no logró su objetivo.

Cuando ejerció como presidente del Senado de la República siempre se le recordó que su máxima obra fue haberle puesto al revés la banda presidencial al expresidente Álvaro Uribe Vélez.

PRIMERO UBEIMAR, LUEGO ELLA Y DESPUÉS CLARITA

Julio César Caicedo determinó que quien iría como gobernador del departamento fuera Ubeimar Delgado, un vetusto líder conservador, para que asumiera las riendas luego de unas elecciones atípicas.

No se le recuerda una obra importante en su gobierno, pero si fue determinante para que Dilian Francisca llegara, en las próximas elecciones a la oficina principal del Palacio de san Francisco en Santiago de Cali.

La baronesa y su temido esposo atornillaron el poder, ubicaron a Clara Luz Roldán en Coldeportes y le pusieron en bandeja de plata el cargo como gobernadora del Valle del Cauca.

UN TRIUNFO CONTUNDENTE

La maquinaria establecida por la pareja del poder logró que Clara Luz Roldán González, con la “coalición todos por el Valle del Cauca” obtuviera 945.238 votos, es decir, 56.17 % de los sufragantes, contra 144.372 sufragios de la exministra de Trabajo Griselda Janeth Restrepo Gallego.

Fue una derrota que aún el Partido Liberal, el Polo, los Verdes se rascan sus cabezas.

El poder del grupo pasa por encima de múltiples investigaciones sobre el manejo de dineros públicos en alcaldías como las de Palmira y los dominios de Caicedo. Nunca ha prosperado un solo caso ni en la Contraloría ni en la Procuraduría.

Por eso se entienden muy bien las palabras de Caicedo cuando este 21 mayo leyó el avance de investigaciones de la Procuraduría: “Que no panda el cúnico”.