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Jorge Castellanos Robayo: el defensor de la atención primaria en salud

21 de mayo de 2020
21 de mayo de 2020

–  Una historia de legados para la comunidad médica en nuestro país. 

Por: Daniel Álzate Gutiérrez

Bogotá,  mayo_ RAM_ Disciplinado, riguroso, metódico, conversador implacable, caballeroso, jovial y con un sentido del humor infalible. Así lo describen quienes tuvieron la oportunidad de compartir con Jorge Castellanos Robayo en el transcurso de su vida y quien falleció la semana pasada. Una historia de legados a la que le rendimos homenaje con este texto.

El doctor Jorge Castellanos Robayo cubrió con su espíritu inquebrantable su objetivo por robustecer la atención primaria de la salud en Colombia. Aquellos que atestiguan su vocación de servicio relatarán que siempre tuvo en su horizonte a la persona, al paciente, a sus familias, a los profesionales; que para él consistían en un concepto sistémico y desde donde se tendrían que proyectar todas las políticas de los países.

Dentro de su vasta experiencia se plasma sus pasos por la Organización Panamericana de la Salud, coordinador de programas de cooperación técnica de la Organización Mundial de la Salud en África; también como consultor en el campo de los recursos humanos y la medicina familiar en Asociación Colombiana de Facultades de Medicina y en el Ministerio de Salud. Además, tuvo un paso por el Banco Interamericano de Desarrollo BID, donde fundó el Observatorio del Talento Humano en Salud.

En este último, coincidió con Mery Barragán, actualmente asesora en el despacho del ministro de Salud y Protección Social, y quien resalta con gratitud la labor realizada por el doctor Castellanos. “Era dueño de una perseverancia única en su campo y yo admiraba su incansable batalla por recuperar las competencias de los médicos generales y brindarle un sentido humano a la misión del sistema”, afirma Barragán.

Castellanos sostuvo que el sector no debía estar en función de pensar en la persona como el cliente o el usuario, sino como un todo. Por eso sus colegas y los que lo conocieron comprobaron su papel preponderante en el desarrollo de las políticas del Estado en atención en salud y del cual se desprendía su discurso orientado a cómo llevarle a la población el sistema en la primera entrada. De ahí su rigurosidad en la defensa de la atención primaria.

Si alguien estuvo en su lucha hombro a hombro esa es Yelitza Rubio, con la que compartió sus últimos 15 años de vida laboral. Junto a ella consolidó una propuesta para maximizar rol de los profesionales en el país en su paso por el Ministerio. “Siempre rescataba con pasión el valor que tienen en el cuidado de la salud de las personas, de la familia y de la comunidad”, dice.

Era vigilante celoso por el valor de cada una de las ramas de los recursos humanos del sector. También situó su trabajo en la ejecución de acciones que aportaran a mejorar la accesibilidad en la atención de salud e incrementar su capacidad de resolución. “Él, desde donde estuviera, defendía su posición para desarrollar el talento humano encaminándolas al beneficio de la gente”, comenta Rubio.

Logró que en las grandes reformas en las Américas y en Colombia, se instituyera al individuo como parte de una integralidad (contextos familiares, sociales y comunitarios). A raíz de este interés, desarrolló las bases para impulsar la medicina familiar y comunitaria, de la cual se le considera el pionero en el país, logrando su incorporación en la estructura de las estrategias que se empezaban a gestionar en las diferentes naciones.

Uno dentro de su lista de contactos era Luis Carlos Ortiz, exdirector de la denominada en ese entonces Dirección de Políticas de Talento Humano en Salud del Minsalud. Cercano del doctor Castellanos, manifiesta que siempre fue un convencido de que la salud iba más allá de la medicina.

“Lideró un trabajo encomiable convocando a los profesionales de las diferentes ramas, incluso desde la academia. Siempre dirigido a una debida organización que permitiera priorizar a la persona; gestión que le haría merecedor del cariño de todas las academias, asociaciones y colegios de profesionales”, comenta Ortiz.

Si en algo coinciden los testimonios de sus allegados es que fue un visionario. Su pasión por estar actualizado, por hacer introspección en los momentos debidos y su exquisita capacidad de análisis, le permitieron al doctor Castellanos contribuir con grandes avances que nuestro país ve reflejado en la prestación de servicios hoy en día.