6 de agosto de 2020
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Economía circular y educación como ejes del Plan de Desarrollo

Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
12 de mayo de 2020
Por Julián Andrés García Cortés
Por Julián Andrés García Cortés
Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
12 de mayo de 2020

Debemos terminar con la falsa dicotomía entre economía versus salud y medio ambiente. Tenemos que tener la capacidad de explicar con la mayor claridad posible, lo necesario y fundamental que será en el futuro cercano la mezcla y combinación de estos conceptos para lograr superar las consecuencias del coronavirus. Para lograr explicar esto tendremos que usar la pedagogía y la educación ciudadana de tal forma que todo el mundo lo entienda.

Inicio así, porque la semana pasada en las sesiones del Concejo de Manizales se socializaron las diferentes líneas estratégicas que tiene el Plan de Desarrollo y que durante este mes se deberá discutir, aprobar o improbar.

Estas líneas estratégicas son cuatro: la primera es Desarrollo Humano y Equidad, la segunda es Ciudad Competitiva, Empleo e Innovación, la tercera Ciudad Sostenible y Resiliente, y por último Gobernanza con Transparencia. A lo largo de la columna me referiré a algunos aspectos de la primera y la tercera estrategia respectivamente, pero usando la economía circular y la educación como ejes transversales, no solo de actividades de las demás líneas estratégicas, sino también de todo el Plan de Desarrollo.

En este sentido, al coronavirus nos debemos adecuar, debemos tener la capacidad de adaptarnos y reorganizarnos alrededor de medidas y protocolos que eviten en mayor medida el contagio. Pero lo que no podremos es vivir encerrados con miedo mientras la economía se derrumba y mucha gente empieza a padecer el hambre, máxime si los estudios de los expertos dicen que una gran proporción de los habitantes se contagiará. Con esto quiero decir que tenemos que proteger la vida y los medios necesarios para poder sobrellevarla, teniendo como base el autocuidado y seguir todas las medidas de bioseguridad necesarias.

Y esta mirada no puede ser solo a corto plazo, es importante ir más allá y lograr que quede inmersa en las políticas públicas y de gobierno como el Plan de Desarrollo. El Covid-19 además de una pandemia, es un mensaje para reestructurarnos, y darle un giro a nuestros valores económicos, políticos, sociales y culturales, además de entender nuestro relacionamiento con el medio ambiente.

Siguiendo con este tema, el Plan de Desarrollo de Manizales tiene varios retos, algunos de ellos son: lograr tener una ciudad sostenible, amigable con el medio ambiente y con sus ciudadanos, a la vez que tenga la capacidad de desarrollarse económicamente. Para esto la economía circular debe jugar un papel trascendental, primero aprovechando de manera eficiente los residuos que generamos los ciudadanos, de manera que podamos pasar a un sistema de separación en la fuente, reciclaje, transformación y reutilización, esto permitirá que nuevos emprendedores puedan poner en funcionamiento sus ideas de negocio generando empleos verdes y a la vez contrarrestando los impactos del cambio climático.

Es hora de que en Manizales los Proyectos Ambientales Escolares (PRAE), sean mucho más ambiciosos, tengan un mayor nivel de cobertura en las instituciones educativas y estén alineados con los nuevos retos que el municipio y el mundo nos exige. Pero no solamente pueden ser nuestros niños niñas y jóvenes, también tenemos que participar todos los adultos, en este sentido la educación debe ser transversal a todas los indicadores y metas del Plan de Desarrollo, usando la cultura ciudadana como apalancamiento pedagógico para la difusión de la economía circular.

Pero también la educación, como lo dice el texto del Plan de Desarrollo, debe ser entendida “desde la cuna hasta la tumba”, como una educación enfocada a las necesidades de nuestro contexto y al desarrollo de habilidades que sean capaces de superarlas. Una educación que esté mediada por la tecnología y la virtualidad, donde la ciencia, la investigación y la innovación sean capaces de responder a los retos de la cuarta revolución industrial. Pero también debe ser una educación que cierre las brechas entre los ricos y los pobres, entre la ruralidad y lo urbano y entre los conectados y no conectados. Pero sobre todo una educación integral, humana y ética que nos permita redefinir nuestro relacionamiento con el entorno que nos rodea.

Hoy tenemos la gran posibilidad de cambiar como entendemos la sociedad y transformar nuestra forma de pensar: Las cosas no tienen que ser como han sido, no estamos condenados, todo depende de la capacidad nuestra de movernos en una mejor dirección hacia el futuro cercano, pero los cambios deben hacerse ya y el Plan de Desarrollo es nuestra oportunidad.

 

@julianelpolit

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