27 de mayo de 2020
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

De la ilusión a la frustración en la educación virtual

Profesor comprometido con la transformación del país a través de la educación. Formado en Lic. En Biología y Química, Mg. En Enseñanza de las Ciencias, Doctorando en Didáctica y constante investigador vinculado a la educación universitaria. Twitter: @DavidAlTama.
22 de mayo de 2020
Por Omar David Álvarez Tamayo
Por Omar David Álvarez Tamayo
Profesor comprometido con la transformación del país a través de la educación. Formado en Lic. En Biología y Química, Mg. En Enseñanza de las Ciencias, Doctorando en Didáctica y constante investigador vinculado a la educación universitaria. Twitter: @DavidAlTama.
22 de mayo de 2020

La mayoría de instituciones educativas han visto comprometida no solo la calidad sino su propia existencia, ante la negación de la presencialidad como consecuencia de la Pandemia 2020; la respuesta generada inmediatamente ha sido la virtualización de programas y sus desarrollos, o mejor aún el apoyo en medios de telecomunicación y digitales.

Padres de familia y estudiantes, afrontando obligadamente el mundo de la informática, tienen ya percepciones y consideraciones sobre esta experiencia, con significativa tendencia hacia el desencanto y la frustración.

En primer momento los Padres de Familia expresaron agradecimiento a los Maestros/as por esfuerzos realizados en pro de sus hijos, produciendo guías, contestando llamadas, alimentando comunicaciones por todos los medios posibles, e incluso la presencia de algunas instituciones con computadores para quienes carecían de tal herramienta. Los Estudiantes en general iniciaron igual procesos con altas expectativas, dada la novedad y el trabajo alternativo.

Poco tiempo transcurrió en el aislamiento, cuando empezaron a dejarse escuchar nuevas voces de intranquilidad, inconformidad, preocupación, que poco a poco se han vuelto de rechazo y negación. Exceso de trabajo, poco acompañamiento, jornadas muy pesadas, cansancio frente a la pantalla, esfuerzo inusitado para ver en las pequeñas pantallas de los celulares, agotamiento veloz de las megas compradas, incremento notable en consumo de energía, carencia de recursos para recargar una y otra vez el internet, deterioro de equipos y falta de dinero para reparaciones, tiempo requerido de muchos padres de familia para acompañar a sus hijos pequeños en tareas y compromisos educativos, además de cruce de horarios y agendas.

De la ilusión se ha ido transitando hacia la frustración, ahora con una nueva preocupación, la deficiente preparación académica. Con ello va tomando forma monstruosa la deserción escolar animada como circunstancia inesperada, por padres de familia.

Se impone de alguna manera la necesidad de volver a las aulas, y así se está propiciando en los diálogos sobre salidas para el tema. Hay que ir retomando de forma gradual la vida en la escuela, con atención a todos los protocolos requeridos. El concepto de espacio es reinterpretado, la socialización revisada, la salud convertida en prioridad, la virtualidad y la presencialidad articuladas y constituidas en eslabón de la misma cadena, el contacto físico vuelto una excepción, la vida privilegiada en prioridad consciente.