24 de mayo de 2020
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Tanto oro como pesa

Comunicador Social-Periodista. Especialista en Producción Audiovisual. Profesor universitario, investigador social y columnista de opinión en diferentes medios de comunicación.
10 de abril de 2020
Por Carlos Alberto Ospina M.
Por Carlos Alberto Ospina M.
Comunicador Social-Periodista. Especialista en Producción Audiovisual. Profesor universitario, investigador social y columnista de opinión en diferentes medios de comunicación.
10 de abril de 2020

Es clara la diferencia entre la estupidez y el pánico que provoca el riesgo de contraer un virus. A semejanza de otro organismo, la aprensión, inventa sensaciones diversas por medio de la impulsividad, la ignorancia, el morbo y la indolencia que agita a unos especímenes desocupados. El comportamiento apasionado destruye el buen nombre y la integridad de una persona a causa del rol, el oficio o el cargo que desempeña.

Es propio de imbéciles, las prácticas discriminatorias y el rechazo que han sufrido algunos profesionales de la salud en supermercados, urbanizaciones, transporte público y distintos espacios de la Colombia en cuarentena. ¡Lástima! que don necio, don ladrón, don nadie y doña calores salgan a la calle a segregar a aquellos que valen más que su peso en oro.

El analfabetismo no exime de culpa, más bien muestra a plena luz el fondo hueco de los sentimientos y la pobreza intelectual de esos que juzgan y señal con el dedo del oprobio a individuos que dejan hasta la última molécula de sudor, exponiendo sus vidas y las de sus familiares. ¡Qué absurda insensibilidad! y ¡qué hipócrita actitud! considerarse de mejor linaje.

Hay que ser muy ruin y bellaco para pedirle a un médico, un auxiliar u otro especialista que se retire de la tienda de descuentos “porque nos va a contagiar el coronavirus”. No conformes con la insolencia aseguran: “usted está poniendo en riesgo a toda la comunidad viviendo aquí”, refiriéndose al listado de ‘inaceptables’ en un conjunto residencial. ¡Qué se creen partida de hostiles e incultos!

El frente de batalla está formado por mujeres y hombres empeñados en preservar la vida a costa de la suya. En muchas oportunidades quedan desatendidos a consecuencia de las carencias del sistema, la baja remuneración, la esclavización laboral, y la falta de recursos científicos y de protección; debido a la avaricia y a los acaparadores que, quizá, ni siquiera alcancen a disfrutar las ganancias de esa condición miserable de retener insumos fundamentales para el bienestar general.

Hoy y siempre los expertos desempeñan una función esencial en la promoción de la cobertura universal y en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Antes de inventar la vacuna debemos garantizar entornos seguros para el recurso humano de clínicas y hospitales, enfermeras y demás agentes del sistema de seguridad social en Salud.

Nada más lejos de la realidad objetiva que pensar que para ellos todo es cómodo; al contrario, no es fácil ir a trabajar con estas cifras retumbando en la cabeza: 105 médicos y 28 enfermeras murieron en Italia a consecuencia de la Covid19; 19.400 profesionales contagiados en España, en una semana aumentaron en 7.102 y el 10 por ciento han requerido Hospitalización. A esto, añádale las escalofriantes estadísticas del Reino Unido, Francia, Estados Unidos, Ecuador, Brasil y demás países que luchan contra el avance de la pandemia.

En contraste con los escenarios puntuales de recriminación al personal médico en diferentes zonas del país, el pasado 7 de abril en Bello-Antioquia una romería de cómplices, sinvergüenzas, lambones y bandidos acompañaron el sepelio de alias, El Oso”, quien fuera cabecilla del combo delincuencial “Niquía Camacol”. Los tiros al aire y la pancarta exhibida durante el cortejo fúnebre ilustran que hay gente que le gusta volver al vómito.

“Agradece a la llama su luz, pero no olvides el pie del candil que paciente la sostiene”. (Rabindranath Tagore (1861-1941). Filósofo y escritor indio). Soldados distinguidos, héroes anónimos y mártires de su labor, la nueva historia de la evolución se escribirá con la tinta indeleble de sus múltiples padecimientos en defensa de la existencia humana. Ustedes, profesionales de la salud, merecen nuestra gratitud perpetua por su desprendimiento y entereza en tiempos de emergencia mundial.

Enfoque crítico – pie de página. “Los gobiernos tienen que invertir en una aceleración mayúscula de la formación del personal de enfermería, la creación de empleos en el sector, y en el liderazgo. Sin los profesionales de la enfermería … y otros profesionales de la salud, los países no pueden ganar la batalla contra los brotes…” (Comunicado de prensa de la Organización Mundial de la Salud y sus asociados, 7 de abril de 2020).