25 de mayo de 2020
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Cuando un colega se va

Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
9 de abril de 2020
Por Óscar Domínguez
Por Óscar Domínguez
Fue director de Colprensa y ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).
9 de abril de 2020

Guillermo Tribín Piedrahíta, el colombo-español que murió  a los 85 años de una de las pocas noticias que no cubrió, el coronavirus, tuvo más vidas que un gato en el periodismo.

Si bien estaba retirado ha sido el primer periodista que muere a raíz de la pandemia. Su esposa Graciela Montoya está hospitalizada por el Covid-19.

Tribín, ibaguereño, apagó silencioso la rotativa de su vida despuntando abril, en el hospital La Paz, de Madrid, adonde llegó hace una treintena de años para sumar su talento a la agencia de noticias EFE.

Lo ficharon por ser él quien era en el mundo del periodismo, sobre todo en el deportivo, modalidad en la que «brilló con luz propia» y perdón por el lugar común  que detestaba.

“Hasta su jubilación el histórico Tribín fue puntal de EFE”, comentó en su vanidoteca de “féisbu” Elías García, exmandamás de la agencia en Bogotá donde se casó un lunes, sí, un lunes, con Santa Cristina (palabras del marido).

Guillermo Tribín, joven

Camilo Tovar, pupilo de Tribín, resumió su parábola diciendo que fue “hombre de carácter fuerte, investigador contra la corrupción, ágil, objetivo, riguroso,  disciplinado como periodista y como persona”.

Muchos nos enriquecimos lícitamente a expensas de Tribín que se daba a manos llenas. No quiso ser el más sabio del cementerio. Primíparos en el periodismo  o curtidos en el oficio, soltamos furtivos suspiros  en su memoria y en agradecimiento a sus luces.

Señalaba rumbos con una cierta sonrisa. Y mamando gallo sin piedad. No vino a pasarla mal. Alegría, alegría, alegría ante todo. Se regaló una activa bohemia sin excesos.

Gracias a Pocillo, como le decíamos, los primeros pasos en una agencia de noticias los di haciendo eternos y generalmente estériles turnos dominicales en EFE. Si ocurría algo, digamos la extinción  de una galaxia, debía llamar a Tribín para que asumiera.

En esa agencia aprendí a familiarizarme con teletipos, télex, transmisiones. En una de las vueltas que da el mundo terminé en Madrid integrando el jurado de un premio de periodismo EFE. De la capital española fue poco lo que conocimos porque había que trabajar. Supe que hablan el mismo idioma que nosotros.

Tribín camelló en Todelar y RCN. Dirigió “Ovaciones” primer diario deportivo que circuló en Colombia. Molió cuartillas  en El Siglo. Los gringos de la desaparecida UPI  lo tuvieron como editor internacional.

La leyenda lo rozó de cerca. Algunos aplastateclas juran por su mascota que tuvo que salir del país cuando un reportero principiante, Patricio Candia, chileno, ensayando en los equipos de EFE redactó una noticia falsa que se fue al servicio.

La  chiva era la muerte del presidente López Michelsen, quien ordenó la expulsión de Tribín, entonces responsable de la agencia. El general Torrijos, de Panamá, contaba que llamó a dar el pésame y le “contestó el muerto”.

Otros niegan la especie de la expulsión y se casan con la del fichaje de Tribín a quien le acaba de llegar la muerte “tan callando” en Madrid. Paz en la tumba del colega. Condolencias a su familia.