21 de septiembre de 2020
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El Coronavirus o el fracaso del neoliberalismo

Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
24 de marzo de 2020
Por Julián Andrés García Cortés
Por Julián Andrés García Cortés
Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
24 de marzo de 2020

El neoliberalismo y muchos de los que lo profesan no respetan a nadie. Sus valores ligados al egoísmo, la corrupción, la acumulación de riqueza sin importar si hay que pasar por encima de los demás, incluso si para obtener esa riqueza y las ganancias hay que dejar en la miseria a la mayoría, no importa.

Al neoliberalismo lo vendieron como la gran solución en época de crisis finalizando los años setenta, sin importar si lo aplicaban los dictadores, como en el caso de Chile, o si dejaban sin casa, trabajo y seguridad social como pasa en los demás países, pero con el gran ejemplo de Gran Bretaña liderada por Margaret Thatcher.

Cuarenta años después de su puesta en marcha el neoliberalismo ha fracasado, y no porque no haga más rico a quienes más posee, -que en términos generales para eso fue creado-, y más pobres a las mayorías, sino porque ha demostrado con sus formas de producción, con su ambición voraz y con su avaricia extrema que nada le importa, que lo mismo da contaminar, corroer o matar, si ese es el camino para lograr sus ambiciosos logros.

Y eso es lo que ha dejado demostrado este virus que está transformando -eso esperamos-, la forma de pensar y a futuro el vivir de muchas personas. El neoliberalismo ha fracasado en la sociedad, porque nos ha dicho que el individualismo es el camino, porque ha creado un Estado poderoso a su imagen y semejanza que solo sirve a los intereses del mercado, del capital y del sistema financiero.

Pero además ha fracasado, porque nos ha desprovisto de un buen sistema social, con educación y salud de calidad, donde hoy más que nunca habría hecho la diferencia. Ha fracasado porque nos robó la confianza de creer, de soñar e imaginar un mundo distinto y porque convirtió mucho más a los gobernantes en ambiciosos empresarios y mercaderes de votos, sirvientes y títeres de quienes financian su campaña, que en líderes interesados en el bienestar del territorio que deben dirigir.

El párrafo anterior contrasta perfectamente con lo que está pasando en Colombia y con el pírrico liderazgo de Iván Duque, que está demostrando con lujo de detalles su incapacidad para gobernar y la mediocridad de sus decisiones, que solo favorecen al sector financiero (los neoliberales que pagaron su campaña), tal como lo demostró el nefasto Decreto 444 del Ministerio de Hacienda, del 21 de marzo.

Es posible que lo que no pudo hacer la crisis económica y financiera del 2008 y 2009, que era terminar con el neoliberalismo, lo haga esta crisis que además de esos aspectos tiene a la salud como un punto crítico. Aunque el filósofo Byung-Chul Han, sea pesimista de esta afirmación y crea que por el contrario el neoliberalismo saldrá fortalecido y con nuevas estrategias de dominación, donde el panóptico y la vigilancia a la mayoría de los individuos será la prioridad, como también lo resalta el historiador Yuval Noah Harari.

El mundo colapsa y pocos liderazgos planetarios se ven, estos por varias razones, pero la fundamental porque muchos están defendiendo su pedazo de tierra y evitando que las consecuencias económicas sean peores, y en muchos casos poniendo por encima el dinero que la vida de sus ciudadanos.

Quien iba creer que son los cubanos, esos que la geopolítica norteamericana aisló y que el neoliberalismo hundió, sean quienes hoy terminen ayudando para que esta pandemia se calme y en la medida de las posibilidades no sea tan severa. 

@julianelpolit

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