10 de abril de 2020
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De los extremos, ¡líbranos señor!

25 de marzo de 2020
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
25 de marzo de 2020

Me encontraba en un taller automotor con el fin de realizar una revisión tecnomecánica al vehículo y allí se encontraba el dueño de una buseta y una pareja que había llegado en un Jeep, para realizar la misma tarea. La noticia sobre el riesgo de contraer el “coronavirus” se había difundido suficientemente y se había anunciado una primera etapa de aislamiento. Resultó patético que entre la pareja y el dueño de la buseta hicieran comentarios como éstos: “Eso es pura mierda, esos chinos se inventaron ese cuento para joder a los Estados Unidos y al resto del mundo”.

Pero si se escuchan esos comentarios como resultado de una ignorancia y desinformación brutal, también es cierto que por las redes sociales  abundan las noticias que hablan del acabose, del fin del mundo y de un castigo divino por los pecados de la humanidad.

Creo que ahí estamos pintados: posiciones diametralmente diferentes, extremas y de las cuales, muchos quieren sacar ventajas políticas cuando enfilan sus baterías contra el gobierno diciendo que son absurdas las medidas que se han tomado y que se han hecho pronunciamientos equivocados y que en fin, el panorama es totalmente oscuro.

Digamos que la humanidad ha padecido muchas calamidades, pasando por la “peste negra”, “peste bubónica” y otras muchas que dejaron, desde luego millones de muertos.

Muchas son las enseñanzas que estos eventos nos deben dejar y que no los olvidemos. El primero es que el futuro de la humanidad siempre será incierto, y que dependiendo de la manera como los humanos nos relacionemos entre nosotros y con la naturaleza, podremos gozar de una convivencia armónica y próspera o por el contrario, un futuro lleno de incertidumbre y desgracias. La clave está en la armonía, en la solidaridad entre los seres humanos y el respeto y equilibrio con la naturaleza, incluyendo, claro está las otras especies animales.

Este debe ser el momento de reflexión, de dejar de pensar en acumular, en desarrollar ciencia y técnica, pero dejando a un lado todos aquellos aprendizajes fundamentales para la convivencia en libertad y equidad. No es deseable el levantamiento de muros entre las naciones sino por el contrario, de una política de puertas abiertas y solidarias para el apoyo mutuo, sin distinciones étnicas ni religiosas.

Es el momento de pensar en el regreso a las aulas de asignaturas como la Historia y la Ética.