9 de abril de 2020
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De la peste negra al Coronavirus

23 de marzo de 2020
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
23 de marzo de 2020

La Peste Negra o Peste Bubónica se inició en Asia y luego se extendió a Occidente siguiendo las rutas comerciales; azotó a Europa durante los años 1346 a 1353 y se dice que en este continente produjo más de 25 millones de muertes. Las transmisoras fueron las ratas  y las pulgas; la peste produjo estragos en los núcleos urbanos y en los lugares donde hombres y mujeres vivían hacinados como en conventos y monasterios, que fueron diezmados sin misericordia. Giovanni Boccaccio, en Decamerón, hizo una minuciosa descripción sobre esta terrible muerte negra, dibuja la situación de Florencia donde la calamitosa peste fue tomando la ciudad y las villas vecinas, los campesinos morían abandonados en los caminos o encerrados en sus casas. “Al principio de la enfermedad nacían en las ingles y axilas ciertas hinchazones que crecían hasta el tamaño de una manzana o un huevo; el vulgo las llamaba bubones, y en poco tiempo se extendían por todo el cuerpo. Poco después aparecían unas manchas negras o lívidas en brazos y piernas y aún en otras partes del cuerpo […] los bubones eran indicio de muerte”.

Frente a la tragedia muchos se aislaron para huir de una muerte segura. Al respecto escribió Boccaccio en la Primera Jornada del Decamerón que se reunieron siete doncellas relacionadas entre sí por lazos de amistad o parentesco y convencieron a tres mancebos para que se alejaran de Florencia y buscaran refugio en alguna finca aislada. Recordemos que para esa época Europa se había convertido en el centro de la pandemia; la mejor solución era apartarse de la vida social, aislarse, para evitar el contagio.

Enfermedades invisibles en el Nuevo Mundo

El conquistador Jorge Robledo y su ejército invadieron el territorio de la actual región caldense en el año 1539, y de un momento a otro las comunidades de los ansermas, quimbayas y carrapas empezaron a morir en grandes cantidades. El chamán, u hombre medicina, intermediario entre su pueblo y la naturaleza, no encuentra cura para estos males. Los caciques hicieron cuentas y comprobaron aterrados que después del primer contacto con el extranjero invasor había muerto la mitad de la población. Las causas hay que buscarlas en las enfermedades que trajeron los europeos: las bacterias y los virus. La viruela fue la primera en aparecer y los aborígenes “morían como moscas”; sus organismos no tenían defensas para estas enfermedades. Por supuesto que pasaba lo mismo en todo el territorio el Nuevo Reino de Granada; casi todos los cronistas se refieren a estas pestes.

Hay una crónica muy ilustrativa de Fray Pedro Simón quien describe las viruelas de 1588. Escribió que “Comenzó en la ciudad de Mariquita, por una negra que entró infestada de esta enfermedad; la trajo de Guinea, pero no se dieron cuenta de que estaba enferma y la dejaron entrar. Se infectó todo el Nuevo Reino y siguió por la costa al Perú y a Chile y por el norte hasta Caracas. Y se acabaron hasta la tercera parte de la gente. Fue tan grande la mortandad de este contagio pestilente que no eran suficientes los sacerdotes, clérigos y de todas las órdenes religiosas; en una sola fosa metían 100 y hasta 200 cuerpos y los infieles pedían el santo bautismo, buscando la vida eterna. No eran suficientes los médicos, ni la medicina humana y ante el desespero la ciudad de Tunja decidió llevar a su iglesia aquella Santísima Imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá, que es famosísima en milagros”.

Fray Pedro Simón señala también otra peste que hubo en 1617, era el sarampión, que mató a más de la quinta parte de los aborígenes del Nuevo Reino, además de muchos españoles y criollos.

En 1801 se desató una terrible epidemia de viruela, pero en esa época  ya se aplicaban medidas generales de higiene pública y, sobre todo, se promovió la inoculación de la viruela, desde 1783, y luego la vacuna (varioloe vaccinae), que se conoció en el Nuevo Reino, en 1803. Sobre este asunto jugó importante papel José Celestino Mutis; este científico es autor del Método General para curar las viruelas, escrito con ocasión de la epidemia de 1782.

El virrey Pedro Mendinueta envió al Rey un detallado informe sobre la epidemia de 1801, cuando murieron más de 7.000 personas, solo en Santafé, y le cuenta que las tres últimas epidemias se produjeron cada 20 años y “arrebatan una parte de los individuos útiles a la sociedad. La edad de la infancia es la mejor para pasar este mal con menos riesgo. Hoy se cree que el preservativo eficaz es el de la vacuna o viruela de la vaca; parece que ya contamos con este descubrimiento […] En el año 1801 recibí el aviso de que la viruela estaba en Popayán. Inmediatamente mandé controlar los caminos para que la epidemia no se expandiera”.

Mendinueta no quería que la epidemia infectara otras provincias y especialmente deseaba salvar la capital, Santafé, que tenía aproximadamente 30 mil habitantes. Pero la peste llegó en 1802 y el Virrey organizó el lazareto y hospitales provisionales en los barrios y “envió órdenes para que no se aumentaran los precios de los artículos de consumo, con el fin de que no se abusara de la calamidad para tiranizar el pueblo; hizo cuidar de la limpieza de las calles y purificar el aire. Prohibió que enterraran los cadáveres de los virulentos en las iglesias y organizó cementerios para este fin. De este modo logró que la epidemia fuera una de las más benignas de los últimos años”.

El Coronavirus

La pandemia del Coronavirus, o Covid-19, hizo tambalear las economías de todo el mundo, empezando por las bolsas de los países más poderosos; la infección se extiende debido a las relaciones que crea la economía de mercado y contagia a políticos, deportistas, empresarios y artistas, por sus frecuentes viajes internacionales.

La expansión del virus parece una película de terror porque la pandemia se extiende, sin pausa, por todo el mundo; los países se están encerrando en sus fronteras y se está frenando la generación de riqueza. Mientras China ha superado la etapa más difícil, en Europa y Estados Unidos apenas están tomando medidas drásticas. Están cambiando los hábitos en el mundo porque los expertos recomiendan nada de besos, ni abrazos, ni saludos de mano ¿Este comportamiento será temporal o definitivo?

Debemos prepararnos para enfrentar el gran reto, pero las epidemias se pueden derrotar por medio del esfuerzo colectivo. Afortunadamente el país está en cuarentena. Ahora a esperar que las medidas que está tomando el Gobierno Nacional contribuyan a evitar el colapso hospitalario y social. Mientras tanto es obligatorio el aislamiento.