28 de septiembre de 2020
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Creer, confiar, pero sobre todo dudar

Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
11 de febrero de 2020
Por Julián Andrés García Cortés
Por Julián Andrés García Cortés
Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
11 de febrero de 2020

En este espacio y en múltiples vídeos hemos explicado cuáles son las funciones de los concejales, hacer control político, que va de la mano con la lucha anticorrupción, y aprobar o no Proyectos de Acuerdo. En este sentido un concejal llega a esta corporación para votar los Proyectos de Acuerdo, donde solo se tienen cuatro opciones, sí, no, no ir, o ausentarse. De cualquier forma, en el momento de tomar alguna decisión los concejales también deben asumir la responsabilidad y las consecuencias que ese proceso le trae a su municipio.

Está claro que los concejales de Manizales no tienen unidades de trabajo que apoyen las lecturas de los Proyectos de Acuerdo o que ayuden a la elaboración de debates políticos, (a diferencia del Concejo de Pereira donde cada corporado tiene un asistente que se le paga un salario mínimo, además de tener un apoyo profesional con un sueldo de 2 millones 600 mil pesos al mes, y eso que el presupuesto entre las dos ciudades es muy similar), por tal razón le corresponde al mismo concejal, estudiar, investigar y buscar información técnica que amplíe el argumento para el debate de los Proyectos de Acuerdo. No es una tarea fácil porque hay muchos temas específicos y especializados de los que claramente pocos tienen conocimiento, pero no puede ser una excusa para los concejales no estudiarlos y estar preparados en las discusiones de la corporación.

En relación con el título de esta columna, cada vez que la administración municipal le presenta un Proyecto de Acuerdo al Concejo para su debate y posterior aprobación, los concejales asumen de buena fe que dicho proyecto tiene las mejores intenciones para la ciudadanía, pero sobre todo que tiene los estudios técnicos, financieros, además la conciencia del impacto social que traerá para el territorio.

En esto se basa la relación entre la Alcaldía y el Concejo en creer y confiar, pero a mi juicio, además de estas dos características lo más importante es dudar, no para oponerse a la administración, sino para indagar y tener fuentes propias que convaliden o no la información que se tiene para ser aprobada. Toda esta argumentación, porque la semana pasada la discusión más importante en el Concejo giró alrededor de la glorieta de Castilla, la cual hasta ahora tiene un costo de 270 millones de pesos aproximadamente, sin embargo, desde el inicio y tal como lo mencionó Jorge Ricardo Gutiérrez, secretario de Obras Públicas, este proyecto tiene problemas técnicos.

Con lo dicho en esta columna se pueden sacar dos conclusiones, la primera es que urge, sin variar el presupuesto del Concejo, lograr que la corporación tenga personas expertas en diversos temas que apoyen a los concejales para la preparación de los debates. La segunda, es que cada concejal use la duda como herramienta colaborativa para ayudar a mejorar los Proyectos de Acuerdo que llegan de la administración.

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Nota: El día de ayer habíamos puesto en redes sociales que tendríamos como invitada en Facebook live a Matilda González Gil, secretaria de la Mujer y Equidad de Género, pero por prioridades administrativas este evento se aplaza para la próxima semana. Esta iniciativa busca #EducarParaLaPolítica con el fin que en cada elección los ciudadanos voten más informados. 

@julianelpolit

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