28 de mayo de 2020
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Concubinas presidenciales

19 de febrero de 2020
Por Óscar Alarcón
Por Óscar Alarcón
19 de febrero de 2020

Un simpático librito, Concubinas presidenciales, escrito por Carlos Capriles Ayala, que mucho circuló en Venezuela a finales de los ochenta, cuenta las aventuras amorosas de los mandatarios de ese país y sostiene que allá la moral no ha sido la nota característica de los hombres públicos. Asegura que, desde el Libertador, de toda la gama de personalidades que lo han sucedido en el ejercicio de la primera magistratura, solamente Joaquín Crespo, Ignacio Andrade, Rómulo Gallegos, Rafael Caldera y Luis Herrera Campíns, “han mostrado a sus compatriotas una imagen de buenos esposos y padres de familia”. Revela que Rómulo Betancourt, que tuvo fama de ser homosexual, se casó con la costarricense Carmen Valderde y, no obstante, tuvo una relación con René Hartman. Con este amigo estuvo en Bogotá en 1948 y no pudo reprimir su angustia al producirse los disturbios del “bogotazo”, tanto que abandonó el refugio en la Embajada de su país en Colombia para acudir en su auxilio.

Fueron famosos los amores clandestinos de Carlos Delgado Chabaud, Juan Vicente Gómez, Marcos Pérez Jiménez, Raúl Leoni, ente otros. Y de los recientes –antes de Chávez— habla de Carlos Andrés Pérez –cuya novia fue Cecilia Matos- y Blanquita Ibáñez, la de mayor poder en el gobierno de Jaime Lusinchi. Tanto que al incidente de la corbeta Caldas que hubo con Colombia en el gobierno de Barco, el 16 de agosto de 1987, se le puso fin porque los propósitos venezolanos se filtraron en una fiesta de cumpleaños de Blanquita. En Bogotá se supo y por eso el hecho no pasó a mayores.

El libro no se refiere a los gobiernos de Chávez y Maduro porque fue publicado antes pero la verdad es que el primero fue muy enamoradizo y el actual va en su segundo matrimonio. La presencia, ahora, de Aida Merlano, tan cercana al dictador y quien a pesar de su caída sigue con buenas curvas, podría llamar la atención del mandatario para estimular furtivos coqueteos. No hay que descartarlo, por joven y no madura.