21 de enero de 2020
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Una violadora en tu camino

9 de diciembre de 2019
Por María Fernanda Restrepo Torres
Por María Fernanda Restrepo Torres
9 de diciembre de 2019

El colectivo feminista Las Tesis, de Valparaíso (Chile), tiene a medio mundo tarareando un himno que denuncia el peligro al que se exponen millones de mujeres cada día en sus barrios, trabajos, transporte público, en las calles y hasta en sus propias casas. “Un violador en tu camino”, es el nombre de la melodía viral que le ha dado la vuelta al mundo, ocupa titulares de grandes medios y ha sido tendencia durante casi dos semanas en redes sociales.

Según una de sus creadoras, lo que empezó siendo parte de una obra teatral que sería estrenada en un contexto universitario, se trasladó a la calle con motivo de las protestas en Chile. El performance se difundió y grupos feministas de distintos países manifestaron la intención de reproducir la intervención en sus ciudades, así que Las Tesis pusieron a disposición de todes la letra y música.

No me ocuparé de transcribir la canción, hagan ustedes la tarea de buscarla si es que acaso no la han oído bien sea en noticias, en las manifestaciones que desde el 21N se viven en Colombia, en las publicaciones virales en redes sociales y hasta en memes. Está por todos lados. Es un mensaje poderoso que busca reivindicar la lucha contra el abuso sexual, los feminicidios y el acoso en general que soportan niñas, adolescentes y adultas en cualquier lugar.

Por supuesto, el paro nacional fue el escenario perfecto para que las feministas colombianas se hicieran oír. Pero como suele suceder en este país polarizado, si no estás con nosotras entonces estás en contra nuestra. Claro que me duele saber que una mujer fue violentada física, sexual o psicológicamente y su denuncia queda archivada; obvio que me indigna ver noticias de asesinatos de señoras a manos de su pareja y niñas violadas por sus propios parientes; eso yo lo sentía mucho antes de escuchar la famosa canción, y lo seguiré sintiendo porque mientras que la tonada no pasará de ser una moda, la violencia contra la mujer seguirá.

En primer lugar por la ineptitud de los jueces que dejan en libertad al confeso asesino de su pareja y porque las mismas autoridades deslegitiman la gravedad de la denuncia, en eso tiene razón el coro del cántico feminista: podemos vestirnos como queramos e ir a donde nos plazca y el Estado debe garantizar la seguridad de todos, no solo de las mujeres. Por eso la cancioncita, al menos para mí, pierde algo de validez cuando empieza con la dañina generalización. Y así como las feministas defienden su derecho a manifestar que todos los hombres son violadores en potencia y que todo es opresión, yo defiendo el mío de no estar de acuerdo con ellas.

Las mismas mujeres somos nuestras más enconadas enemigas. Que levante la mano aquella que no haya tenido una compañera que, valiéndose de su cercanía con los altos mandos, quiere joder al resto (hombres y mujeres por igual). Hay trabajadoras que utilizan su atractivo físico para escalar posiciones, eso no es un secreto, y una vez están donde quieren no les basta y lo usan también para deshacerse de las colegas que por cualquier razón les representan una amenaza. A otras les tiene sin cuidado ese tema de los amoríos laborales y desde su posición de mujer al mando son déspotas, principalmente con sus subalternas. Y si alguien las contradice sacan la trillada carta del feminismo y la opresión.

¿Cómo podría catalogarse lo anterior? ¿No es acaso un tipo de violencia psicológica infligida por mujeres? ¿Lo hace menos grave o cuestionable el no provenir de un hombre? Hay mujeres capaces de acabar con la reputación de sus compañeros si es que ello les representa beneficios, pero se atreven a dar cátedra de moral en público: es ahí donde siento que muchas luchas pierden sentido, pues desde la base están cargadas hacia un lado. Otras hablan de empoderamiento, profesionalismo, ética y valentía sólo mientras no peligren sus privilegios, pues ante la amenaza prefieren callar, sobre todo frente a los hombres, porque a las mujeres si las juzgan sin piedad.

Y no puedo finalizar sin esas dignas representantes del género cuya preocupación real no es abrirle la puerta infinitas veces a la infidelidad, la dependencia económica, la inestabilidad emocional y familiar; sino exponer y destruir a la mujerzuela que amenaza con llevarse lo que les queda de amor propio: Machismo en su más exquisita presentación. Menos mal para ellas existen las demandas por alimentos, la custodia total de los hijos y exponer todas las miserias masculinas -normal-; todo eso que como sociedad hemos aprobado ya que perjudica al hombre, como debe ser.

No feminista, es muy poco lo que me identifico con tu lucha. Creo que todos merecemos respeto por ser personas, así de sencillo. No asumas que tu movimiento es la voz de todas y que por ser mujer debería estar de acuerdo. No me vengas con el desgastado discurso de que sólo lo entenderé cuando me pase a mi, a mi hermana o a mi amiga, o que si acaso no nací de una mujer para no secundar todos tus postulados de superioridad. No copio tu tesis de que “si no eres violador no te sientas aludido”, cuando vas por la calle gritándoles abusadores, sintiéndote amenazada e irrespetando a todo y todos. Y llámame machista opresora si quieres.