13 de diciembre de 2019
Directores
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Evelio Giraldo Ospina
Aguas de Manizales - Cierre 2019

Un lápiz sin dueño

4 de diciembre de 2019
Por Tomás Jurado Cadavid
Por Tomás Jurado Cadavid
4 de diciembre de 2019

No ponerle atención a los ininterrumpidos paros de profesores en el país es lo mismo que restarle importancia a la pobre educación que va a tener esta generación. El gobierno intentando llegar a un acuerdo, pero sin que les quiten mucha plata, la Fecode acusando que el estado, y abro comillas, “no tiene intenciones de invertir presupuesto en este nivel educativo”; y por último, los estudiantes, atrasados en sus responsabilidades escolares. Pero hay que mirar el problema real aquí: Finalmente, ninguno de los tres sale ganando. Si el gobierno no acepta las propuestas de la Fecode, como el Plan Nacional de Desarrollo, los paros continúan, y los alumnos, siendo los menos involucrados, terminan siendo los mayores perjudicados. Porque es un ciclo interminable; logran un acuerdo, y, un año después, el gobierno “se hace el loco” e incumple, y de nuevo, los maestros en las calles con carteles que dicen “La educación NO es una mercancía, es un derecho fundamental”. Todo este contratiempo a causa de que estamos intentando tapar esos problemas con cinta, en vez de arreglar todo de una vez y que no se vuelvan a presentar problemas. El mismo inconveniente de siempre; si los jóvenes son el futuro del país, ¿quiénes son los que educan a esta generación? Ahora, desde el punto de vista de los estudiantes, se puede ver la tensión y la preocupación, defendiendo a sus profesores, preguntando donde está la garantía de que algún día los ministros de trabajo y de educación les dan por fin ese 5% que les están pidiendo. Es por la falta de querer hablar la situación por parte de las dos entidades, porque si a los docentes no se les aumenta el sueldo, y los gobernantes no quieren soltar su dinero, ninguno de los dos responderá de manera positiva, esa es la razón por la cual todo esto es un callejón sin salida que ellos mismos están creando. Con solo ver que en Colombia hay más de 25 universidades y 8.200 colegios públicos, se puede ver lo preocupante que es la situación, pues estos fácilmente pueden albergar millones de estudiantes que se quedan sin sus clases, y cuando vuelven, es una constante carrera contra el reloj para recomponer todo el tiempo perdido. Y no solo eso, porque cuando se está estudiando, ese desgaste, ese cansancio por las constantes clases es bueno, nos ayuda a ver como es el mundo en realidad, y los alumnos no van a tener esto si la situación continua de esta manera, y es solo esperar al próximo paro que muy probablemente suceda en el transcurso de este año, para ver las consecuencias de una pelea de dos entidades gigantes que no hay poder humano que los ponga de acuerdo.