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El paro y el Icetex

Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política.
3 de diciembre de 2019
Por Julián Andrés García Cortés
Por Julián Andrés García Cortés
Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política.
3 de diciembre de 2019

En una semana cumplo 32 años. Me gradué como normalista superior, politólogo y magíster en Desarrollo Regional, y todo esto ha sido como el común de los colombianos, con mucho esfuerzo y por supuesto con una gran deuda.

Mi grado de Ciencia Política fue en diciembre del 2010, cumplía 23 años y aunque estaba muy emocionado y feliz, no sabía la realidad que debía asumir. Soy orgullosamente de una familia de clase media-baja, con lo necesario para poder sobrevivir (de ninguna manera, este relato tiene la intención de generar pesar o lástima, sólo quiero mostrar la realidad que nos toca asumir a la mayoría en Colombia). Y aunque pocos tenemos la posibilidad de educarnos, hay otros obstáculos que se deben afrontar, como pasar de una institución pública como la Normal Superior de Manizales a una privada como la Universidad Autónoma de Manizales, porque esta decisión tenía su costo. Así que la única manera para poder estudiar lo que yo quería era a través de un crédito a largo plazo y la única organización que me ofrecía esta posibilidad era el Icetex.

Hoy en la primera semana de diciembre, y después de 9 años de graduarme del pregrado, que pagué intermitentemente porque en muchas ocasiones el sueldo no alcanza para todos los gastos y hay que priorizar, aunque esas intermitencias hacían que los cobros por mora y por intereses acumulados me aumentaran de manera abrupta mi deuda, puedo decir que he pagado mi última cuota; y cancelarla me hace sentir una gran alegría al saber que esa deuda ya la finiquité.

Intento unir este hecho con el paro, porque se ajusta a las exigencias que le estamos haciendo al gobierno nacional y porque ninguna persona que quiera estudiar y cumplir con su meta de graduarse de una institución de educación superior, debería quedar endeudada y empeñada por tantos años.

Ahora, «no se puede comer el pan y maldecir el trigo», tampoco se pide que se liquide el Icetex, pero sí tenemos que exigir que se transforme, que su operación en términos de cobranza pase al sector público y no siga en lo privado, enriqueciendo a unos cuantos a costillas de la crisis económica y del desempleo juvenil que padece Colombia. El Icetex está creado para ayudar a todos los colombianos, o al menos a quienes lo necesiten para que puedan estudiar, pero en muchos casos esa ayuda se convierte en una deuda imposible de pagar, y no es que queramos las cosas gratis, solo pedimos que se cobre lo justo y se entienda las realidades de muchos colombianos que por diferentes razones se atrasan en sus pagos, y cuando se pueden poner al día, su deuda está igual o peor de como empezaron.

Termino diciendo que el paro tiene toda la legitimidad y que los reclamos en sentido social, educativo, fiscal, entre otras, son de largo aliento, pero el retrovisor no puede ser la respuesta y que las soluciones deben ser del gobierno actual. Gobierno que se ha tapado los oídos y que no quiere escuchar a la ciudadanía, al igual que lo hacen muchos de los militantes del partido del gobierno que han satanizado la protesta pacífica que hemos llevado, sobre todo en Manizales y en municipios aledaños como Villamaría, y el único adjetivo válido para definirnos a nosotros y al ejercicio de este derecho fundamental es llamarnos vándalos.

 

@julianelpolit

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